HISTORIA

Antonio Flores Algovia: un ilicitano ilustre que dejó huella en la literatura española

El escritor y periodista nacido en Elche fue una figura destacada del costumbrismo del siglo XIX
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Iván Hurtado
22 de febrero de 2025 - 00:50

Aunque pasó gran parte de su vida en Madrid, Antonio Flores Algovia siempre tuvo presente sus raíces ilicitanas. Nació el 16 de diciembre de 1818 en el Palacio de Altamira, en el seno de una familia acomodada, y fue bautizado en la Iglesia de Santa María. Su padre, contador de la Casa de Arcos, llevó a la familia a la capital cuando Antonio tenía apenas diez años. Allí, se forjó como escritor y periodista, convirtiéndose en una de las figuras más destacadas del costumbrismo español del siglo XIX.

A lo largo de su carrera, Flores colaboró con importantes publicaciones como El Clamor Público, La Nación o La Época, además de codirigir la revista El Laberinto. Sus obras reflejan la vida cotidiana de la época con un estilo narrativo ágil y un gran dominio del lenguaje popular. Entre sus títulos más conocidos destacan Doce españoles de brocha gorda, Ayer, hoy y mañana y Fe, Esperanza y Caridad. Además, fue el encargado de relatar el Viaje de Sus Majestades a las Islas Baleares, Cataluña y Aragón en 1860, una crónica en la que también dejó plasmadas sus impresiones sobre Alicante.

Más allá de su faceta literaria, Antonio Flores tuvo una destacada carrera como funcionario de la Casa Real. En 1857 fue nombrado jefe de sección de la Intendencia General de la Real Casa y llegó a ocupar el cargo de secretario de la misma. Su cercanía con la reina Isabel II generó envidias en la corte, lo que acabó provocando su destitución. A pesar de este golpe, la monarca, al conocer su delicado estado de salud, le brindó apoyo económico hasta su fallecimiento en 1865.

El legado de Flores Algovia no pasó desapercibido en su ciudad natal. En 1918, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, Elche le rindió homenaje con una serie de actos impulsados por figuras locales como Pedro Ibarra. Se organizó un evento en el Teatro Llorente, se recaudaron fondos para conmemorar su figura y se instaló una lápida en su honor. Personalidades de la talla de Benito Pérez Galdós, Jacinto Benavente o la condesa de Pardo Bazán respaldaron la iniciativa, reflejando el respeto y admiración que Flores despertaba en la intelectualidad de la época.

A pesar de los años transcurridos, la figura de Antonio Flores Algovia sigue siendo un referente de la literatura costumbrista. Su obra, marcada por una visión crítica pero humorística de la sociedad, sigue vigente como testimonio de un tiempo y una forma de narrar única. Su amor por Elche quedó reflejado en sus propias palabras: «español sobre todo, bendita sea la estancia de mis padres en la villa de Elche». Un ilicitano que, a pesar de la distancia, nunca dejó de recordar sus raíces.

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