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Un estudio de la UMH revela que las aves insectívoras deben alejarse de las fincas intensivas para alimentarse por la escasez de insectos

La investigación, en colaboración con la Estación Biológica de Doñana, demuestra cómo el uso de pesticidas obliga a especies como el chotacabras cuellirrojo a buscar alimento lejos de sus nidos, incluso a varios kilómetros
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Iván Hurtado
22 de junio de 2025 - 02:16

Las prácticas agrícolas intensivas están obligando a las aves insectívoras a desplazarse grandes distancias para conseguir alimento, según revela un estudio liderado por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), en colaboración con la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). La investigación demuestra que especies como el chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis), pese a mantener su capacidad reproductiva en fincas agrícolas intensivas, se ven forzadas a recorrer hasta 8 kilómetros desde sus nidos para alimentarse debido a la escasez de insectos provocada por los pesticidas y el desbroce.

El estudio, que se ha desarrollado durante cuatro años en dos fincas colindantes de cultivo de cítricos en la Región de Murcia, una de manejo intensivo y otra ecológica, ha permitido monitorizar 191 nidos de chotacabras y utilizar tecnología GPS para seguir sus movimientos. Los resultados muestran que, mientras las aves de la finca ecológica encontraban suficiente alimento en la propia explotación, las de la finca intensiva debían desplazarse a zonas naturales cercanas para obtener recursos suficientes.

“La clave está en cómo se gestiona el entorno”, explica José Manuel Zamora Marín, investigador del CIAGRO-UMH y autor principal del estudio. “Aunque a simple vista ambas fincas parecen adecuadas para la reproducción, las aves que crían en entornos intensivos están realizando un esfuerzo adicional que puede pasar factura a largo plazo”.

Los investigadores destacan que este comportamiento compensatorio –viajes largos en busca de insectos– no es sostenible a gran escala y podría comprometer la permanencia de las poblaciones de aves insectívoras, fundamentales para el equilibrio ecológico y el control natural de plagas.

El trabajo ha sido publicado en la revista científica Ecological Applications y pone el foco en la necesidad urgente de crear paisajes agrícolas más diversos. Entre las soluciones propuestas por el equipo figuran la recuperación de setos, zonas de barbecho, charcas y parches de vegetación natural dentro de los entornos agrícolas para favorecer la biodiversidad y proporcionar recursos a las especies que habitan estos espacios.

“El paisaje agrícola no debe ser un desierto verde”, subraya Zamora Marín. “Con una planificación adecuada, es posible mantener la productividad sin expulsar a la fauna que históricamente ha coexistido con los cultivos. Y esas aves, como el chotacabras, nos devuelven el favor actuando como controladores naturales de plagas”.

El estudio ha sido realizado por investigadores de la UMH, el CIAGRO-UMH, la EBD-CSIC, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) y la Asociación Ulula, con la colaboración de la empresa Explotaciones Agrícolas de la Región de Murcia (EARMUR SL). La investigación ha contado con financiación de la Generalitat Valenciana, el Fondo Social Europeo Plus, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el programa NextGenerationEU/PRTR y el proyecto PID2023-153097NA-I00.

Este trabajo refuerza la evidencia científica de que la intensificación agraria tiene consecuencias profundas sobre la biodiversidad, incluso cuando no son visibles a simple vista, y plantea una hoja de ruta para compatibilizar agricultura y conservación de la naturaleza.

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