Llegó a Elche con 22 años buscando una oportunidad y acabó escribiendo su nombre en la historia del club ilicitano. Robert Aldavert, ‘Robi’, repasa en esta entrevista su integración total en una ciudad que le cautivó desde el primer día y en un club que le permitió desarrollar su carrera al más alto nivel. Protagonista del ascenso de la temporada 87-88, el exfutbolista catalán revive la emoción de aquel gol histórico contra el Granada y la curiosa soledad que sintió en la celebración fruto de la euforia.
Robi llegó a disputar un total de 227 partidos defendiendo la camiseta franjiverde, anotando 9 goles y protagonizando un ascenso a Primera División histórico. Pero más allá de los éxitos deportivos, Robi reivindica su amor por Elche y su compromiso con el club, desgranando una trayectoria marcada por la honestidad, el compañerismo y una entrega que llegó incluso a los despachos para ayudar a salvar al club.
- ¿Cómo recuerda su llegada al Elche CF y qué le motivó a fichar por el club a los 22 años?
Llevaba ya tres años en la plantilla del primer equipo del Espanyol, donde no tuve muchas oportunidades con Xabier Azkargorta. Después entró Clemente, que fue quien clasificó al equipo para la Copa de la UEFA, y él fue quien me dijo que me buscara equipo.
A partir de ahí surgió la posibilidad del Elche. Creo que no estaba del todo cerrado, pero el Elche habló con alguien del Espanyol solicitando un lateral izquierdo para complementar el puesto y me lo sugirieron. Ante la negativa del club de mi ciudad, porque a través de este señor se me cerraron las puertas y se me abrieron las del Elche.
No me arrepiento de nada; al contrario, estaré toda la vida súper agradecido por la oportunidad que me dieron para poder desarrollar mi carrera. Y sobre todo quiero hacer un apunte sobre el gran presidente que había en aquel momento, el señor Diego Quiles, que facilitó absolutamente todas las cosas.
- ¿Cómo vivió sus primeras temporadas en el Elche y cuáles fueron sus sensaciones al adaptarse al equipo y a la ciudad?
La primera impresión fue increíble. Venía del Espanyol, que aunque estaba un poco ensombrecido por el Barcelona, es una gran entidad, pero llegas a una ciudad maravillosa en la que la gente tiene los colores muy abiertos y los siente de verdad. En Barcelona eso no ocurría, porque hay diversidad de equipos; en Elche todo el mundo es del Elche CF y, te movieras por donde te movieras, respirabas Elche.
Fue maravilloso, una integración total. Me encontré con un club que, por nombres, estaba a nivel de Primera División, similar al Espanyol y otros equipos humildes. El recibimiento fue fantástico. El primer año jugué bastantes partidos, marqué tres o cuatro goles y ahí se fraguó mi fichaje a través de Felipe Mesones, ya que yo era cedido. En el segundo año, el Elche compró mis derechos, ya que me quedaba un año más de contrato con el Espanyol. Pagaron un millón de pesetas y firmé tres años más con el Elche, que luego incluso se alargaron.
- Formó parte del equipo que logró el ascenso a Primera División en la temporada 1987-1988. ¿Cómo vivió ese momento histórico y qué recuerdos guarda de aquel logro?
Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Estos momentos hay que aprovecharlos, porque pasan una vez. Es como cuando pasa un tren y te tienes que subir. Ese día nos subimos todos al tren y nos dimos cuenta realmente de lo que significaba el fútbol para el Elche y el Elche para el fútbol.
A partir de ahí se produjo una integración total, un cariño enorme de la gente hacia nosotros, algo inenarrable. Siempre cuento una anécdota: normalmente, cuando se marca un gol, todos los compañeros van a abrazar al que lo ha hecho. En ese gol, todos empiezan a correr y nadie viene a abrazarme. Se desató tal euforia que todos salieron corriendo por el campo. Yo pensaba: “He marcado el gol y nadie viene”. La alegría era tan grande que fue imposible describirla.
La recibida tras la vuelta de Granada, la llegada a la Plaza del Ayuntamiento un domingo por la noche y ya de madrugada el lunes… fue brutal, absolutamente inenarrable.
- ¿Qué sintió al marcar el gol del ascenso en Granada, un momento histórico para el club y para usted?
Nadie era realmente consciente de lo que estaba pasando. Salimos a jugar con la idea de no perder; incluso con un empate, ganando luego en casa, habríamos logrado el ascenso. El partido avanzaba, ya sobre el minuto 70, pitaron una falta y, tras chutarla y marcar el 0-1, vimos claramente que lo teníamos ahí.
El equipo se desplazó a Granada con la intención de no perder y jugársela después, porque con un punto también hubiéramos ascendido contra el Depor. Pero se consiguió allí y creo que fue lo correcto, no había que esperar a otro partido, fue genial.
- ¿Cómo recuerda su debut en Primera División con el Elche?
Había jugado varios partidos en Primera y creo sinceramente que teníamos equipo para mantener la categoría. Había equipos bastante peores que nosotros. Lo que faltó fue calma. Creo que no se confió lo suficiente en Felipe Mesones, no le dejaron desarrollar su trabajo con libertad e incluso se le impusieron algunos jugadores.
Cuando pasan estas cosas, si no dejas trabajar al entrenador… Es cierto que había una piña en el vestuario, pero cuando empiezas a fichar jugadores de Primera División sin buscar el perfil adecuado que encaje con el grupo, se pierde un poco el rumbo.
Llegan los malos resultados, todo el mundo se pone nervioso y tampoco se acertó en los cambios de entrenador. Se buscó más el nombre que la calidad, y creo que fue un error dejar marchar a Felipe, porque estoy convencido de que nos hubiéramos reconducido.
- ¿Qué hay de verdad en las historias que circulan sobre el café de Mesones y su relación con él?
Antes de jugar, como la mayoría de jugadores, tomábamos café. El café de Mesones yo ya lo tomaba antes. Lo tomaba cuando jugaba en el Espanyol y también con el filial. Cuando llegué al Elche seguí tomándolo. No te puedo decir nada más. No sé si se echaba algo o no, no lo sé decir. Yo siempre he hecho lo mismo, y ahí queda.
- Tras su primera etapa en el Elche, jugó en Castellón y Palamós. ¿Cómo fueron esas experiencias?
En el Castellón fue un año complicado al principio, con equipo nuevo, y costó aguantar la categoría, pero lo conseguimos en Segunda División. Fue una temporada en la que aprendes mucho, te juntas con gente que ha estado en muchos sitios y eso te aporta experiencia. Estuvimos ahí dando el callo.
En el Palamós también fue una buena temporada, aunque nos desinflamos un poco por el tema de los impagos. Aun así, salvamos la categoría en un pueblo con muy pocos recursos. Era un sitio donde todos éramos amigos. Y vuelvo a repetir lo mismo: en el Elche en Primera, si se hubiera mantenido aquel grupo, estoy convencido de que se habría salvado la categoría. En el Palamós pasó algo parecido: salvamos la Segunda A por la piña que había en el vestuario. Todos los equipos que venían a jugar a casa salían muy tocados.
- ¿Por qué decidió volver al Elche en Segunda B y cómo vivió esa segunda etapa en el club?
Por lo que te he comentado antes: por el amor a los colores, por el amor a la gente, porque me encantaba la ciudad y su modo de vida. Además, me lo pidió Diego Quiles y a él no le podía decir que no. Yo venía de jugar en Segunda División y tenía otras alternativas incluso en categorías superiores, pero el Elche en Segunda B era mucho más importante para mí que cualquier otro equipo de Segunda o de Primera. Quise apostar por ese objetivo.
- ¿Dónde vivió en Elche durante su estancia en el club y qué le gustaba más de la ciudad?
El primer año y el segundo vivía en la Avenida de la Libertad. Los primeros tres meses estuve alojado en la pensión María, donde estaban Claudio y la mayoría de los futbolistas. Después me fui a mi propio piso, también en la Avenida de la Libertad, casi en la carretera de Crevillente. Más tarde me trasladé a vivir cerca de Arenales, en la urbanización Gran Vista, en Santa Pola, y allí estuve una buena temporada.
De la ciudad, lo que más me gustaba era el ambiente y la gente. Ibas donde ibas, todo el mundo te conocía, y eso es algo muy bonito. La afición le da fuerza, fortaleza y coraje al jugador cuando sale al campo a defender el escudo, por lo bien que se porta toda esa gente.
- ¿Cuál ha sido el mejor futbolista con el que ha compartido vestuario en el Elche?
Ha habido auténticos pedazos de futbolistas. Me sorprendió mucho Marcelo Trobbiani, probablemente un fuera de serie. Vi crecer a Claudio Barragán, que se fue haciendo futbolista con nosotros hasta llegar a ser internacional. Y como portero, Miguel, sin ninguna duda, un auténtico porterazo. Era un señor equipo.
- ¿Cuál ha sido el mejor entrenador que ha tenido y qué enseñanzas le dejó durante su etapa en el Elche?
Para mí, el entrenador que me hizo futbolista fue Felipe Mesones. Es quien marcó mi carrera, quien me dio confianza en mi puesto y quien marcó mi vida. Yo moría por ese entrenador.
- ¿Quién fue su mejor amigo en el fútbol dentro del club y mantiene hoy en día esa amistad?
Sí, con Claudio sigo en contacto, también con Pedro Pablo, con Pachi Bellido, con Santi Cañizares… Con bastantes compañeros he seguido manteniendo la relación con el paso de los años.
- ¿Qué momento recuerda como el más especial o divertido que vivió en un partido con la camiseta del Elche?
El gol del ascenso que ya he contado. Esa anécdota la explico en todos los sitios porque es muy curiosa y la verdad es que llama mucho la atención.
- ¿Cómo ha vivido los ascensos y momentos históricos del Elche CF desde su etapa como jugador?
Los sigo siempre. El Elche y el Espanyol son los únicos equipos que sigo y que realmente me interesan.
- ¿Cómo está viendo la actualidad del Elche CF y qué opinión le merece el inicio de temporada?
El Elche ha logrado reunir un gran grupo. Se nota que todos trabajan para todos, con un mismo interés, y lo están haciendo realmente muy bien. Yo tenía mis dudas al principio; ahora la duda que tengo es si podrán aguantar este ritmo, porque es tremendo el que imponen en todos los partidos. La temporada dura nueve meses y es muy complicado mantener ese nivel tanto tiempo. Aun así, todo lo que ya han hecho es mérito suyo y es para sacarse el sombrero.
- ¿Qué mensaje le gustaría mandar a la afición del Elche CF?
Que sigan apoyando al equipo al cien por cien, como siempre han hecho. El equipo les está respondiendo y la respuesta de la afición es espectacular: el uno por el otro, el otro por el uno. Afición de diez, como la que nos hubiera gustado tener siempre cuando jugábamos, con las gradas llenas. Salvo el año de Primera y cuando estábamos en Segunda peleando por el ascenso, en otras etapas la gente se deshinchó un poco. Ahora, en cambio, es una maravilla verlo.
- Por último, ¿cómo le gustaría que le recuerden los seguidores del Elche y del fútbol en general?
Me gustaría que me recordaran como una persona que defendió los colores con todo lo que tuvo, con su manera de ser. De hecho, en su día retiré una denuncia para que el club pudiera seguir adelante, algo que siempre me han reconocido. Mucha gente habla del gol de Granada, pero cuando me invitaron al campo y pasé por el palco, varios directivos me dijeron que no solo me recordaban por ese gol, sino también por haber retirado aquella denuncia.
Hablé con varios medios de comunicación, con Diego Quiles, que fue quien me dio las garantías de que iba a cobrar, y junto a algún compañero más dimos la cara, aceptando no cobrar hasta que todo se arreglara. Todo eso lo siguen recordando hoy en día. Es una historia muy bonita.














Iván Hurtado













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