Pedro Pablo Matesanz es mucho más que un nombre en la historia del Elche CF; es uno de los hombres que, en un momento complicado para el club, priorizó el sentimiento por unos colores sobre sus propios intereses económicos. Tras una etapa de cinco temporadas defendiendo la franja verde, su vínculo con la entidad trascendió el terreno de juego cuando su decisión de retirar una denuncia por impagos evitó un descenso administrativo que habría supuesto, con casi total seguridad, la desaparición del club ilicitano.
En esta entrevista, el exfutbolista segoviano echa la vista atrás para recordar su llegada desde el Atlético de Madrid, su vida en la ciudad ilicitana y aquel inolvidable ascenso en Granada que devolvió al Elche a la élite. Sin embargo, no rehúye los temas espinosos: desde las luchas de poder en la directiva hasta su etapa como capitán en tiempos de crisis, ofreciendo un testimonio honesto sobre lo que significaba ser profesional en una época complicada.
Actualmente, desde su privilegiada posición como delegado del primer equipo del Atlético de Madrid, también habla sobre los éxitos vividos junto a Diego Pablo Simeone y los mejores y peores momentos vividos desde que forma parte del club rojiblanco. Todo ello sin olvidar a un Elche que considera como su segundo equipo y se sincera sobre su deseo de ser recordado simplemente como alguien que «lo dio todo» por el Elche.
Llegué al Atlético con 16 años para jugar en el juvenil. Estuve dos temporadas ahí, después pasé al segundo equipo, que en aquella época se llamaba Atlético Madrileño, y posteriormente logramos el ascenso de Segunda B a Segunda División. Al año siguiente ya di el salto al primer equipo, donde estuve seis temporadas.
Principalmente me motivó que en ese momento no estaba jugando en el Atlético. El Elche vino con una propuesta que me pareció muy buena. Conocía al club de oídas, sabía que había sido un histórico del fútbol español y que había estado muchos años en Primera División con futbolistas importantes. Además, en el Atlético ya no se contaba conmigo y el Elche fue el club que más interés mostró, me pareció que era el momento idóneo aunque también había otro equipo detrás de mí. Diego Quiles, que era el presidente, vino dos veces a Madrid, puso mucho empeño, me gustó mucho su trato y la forma en la que se dirigió a mí, y por eso decidí fichar por el Elche
Viví en Elche, en la calle Reina Victoria. Estuve alojado en la pensión donde vivían muchos jugadores, con Baltasar y María. Allí coincidíamos futbolistas del primer equipo y también algunos del fútbol base. La adaptación fue muy buena, tanto a la ciudad como a la vida diaria.
Yo tuve problemas, porque en esa primera temporada hubo una moción de censura que sacó a Diego Quiles de la presidencia y se creó una gestora hasta la llegada de una nueva directiva. La gente que entró no quería a nadie relacionado con la anterior junta, y eso me afectó directamente porque intentaron desprenderse de mí. De hecho, estuve a punto de marcharme ese mismo año, pero solo pedía que me pagaran lo que me debían y no tenían dinero para hacerlo, así que me quedé, cuando llegó Felipe Mesones al primer equipo.
La experiencia fue bonita, pero deportivamente complicada. Subimos y descendimos esa misma temporada. El club apenas se reforzó, solamente llegaron Lizarazu, Reyes y Mendoza, si no recuerdo mal. Para el nivel que había entonces en Primera División, veníamos de Segunda y existía una diferencia deportiva muy grande. Desde el principio nos vimos abajo, en puestos de descenso, y no pudimos salir de ahí. Aun así, el ascenso fue positivo para el club y, personalmente, mantengo una gran relación con muchos compañeros de aquella época. El Elche fue mi segundo equipo y lo sigo continuamente, siempre deseándole lo mejor.
El salto era muy notorio en todos los aspectos: estadios, desplazamientos, hoteles, plantillas… Había un escalón muy grande entre ambas categorías. Hoy en día eso se ha reducido mucho porque el fútbol está más igualado y hay más recursos económicos en los clubes de Segunda.
Me quedo con el partido en Granada, con el que conseguimos matemáticamente el ascenso a Primera División. Recuerdo perfectamente la vuelta a Elche, con la gente esperándonos de noche en La Glorieta, junto a la Basílica de Santa María. Ese momento es el que más se me quedó y más recuerdo.
Acabamos muy mal cuando bajamos a Segunda. Tras el descenso hubo muchos problemas de impagos y conflictos con la directiva. El ambiente era muy malo y se veía de antes que íbamos a bajar. La gente que dirigía el club prácticamente no hizo nada por revertir la situación, hubo compañeros que lo pasaron mal, y yo también. Yo era capitán y portavoz de la plantilla, y eso hace que muchas veces acabes siendo el señalado, aunque sólo representes la voz del vestuario. Deportivamente el club estuvo muy dejado y no hubo opciones reales de mantener la categoría.
Sería difícil decir a alguien. Por calidad me quedaría con Claudio. A pesar de que pasó por rachas complicadas como delantero, tenía muchísima calidad.
He tenido la suerte de jugar contra Maradona. Tuve la suerte de estar enfrente de él y, en aquel momento, estaba muy por encima de todo lo que había.
Felipe Mesones. Fue con el que más tiempo estuve. Cuando llegué estaba Delfín Álvarez, que en esa temporada acabó, luego pusieron a Felipe Mesones, en el transcurso vino Kubala y luego trajeron a Gustavo Silva, cuando las cosas no salieron bien. Yo apostaría por Mesones, conocía perfectamente la filosofía del Elche y del pueblo, era muy práctico y sentía mucho el club.
Muy bien, pero tuve la mala suerte de una lesión en la que me rompí el tendón de aquiles cuando estaba en la fase final con la sub-21, en Tenerife, y no pude disputar esa competición, aunque no conseguimos entrar porque nos eliminó Italia. Aun así, fue una experiencia muy bonita haber defendido la camiseta de la selección en categorías sub-20 y sub-21.
Sí. En aquel momento no tenía sitio en el Atlético por la competencia que había en la plantilla. No creo que hubiese tenido muchas oportunidades en el primer equipo, y el Elche fue el primer club que me abrió las puertas. Creo que fue el momento oportuno para salir.
Fue un poco por compromiso con un excompañero del Elche, Juan Cartagena, que en ese momento estaba al frente del Orihuela junto al Ayuntamiento. Me insistió bastante para que le echara una mano en el plano deportivo. Además, había más gente de Elche implicada y era un sitio cercano a donde yo vivía, así que acepté. La experiencia fue dura, porque lo pasamos muy mal: no se cobraba y llegamos a encerrarnos en el estadio durante bastante tiempo. Yo fui con tres o cuatro chavales de Elche y aquello me sirvió para mejorar y entender que en el fútbol no todo es bonito.
En ese caso fui protagonista directo. La plantilla estaba en Cocentaina haciendo la pretemporada y había dos denuncias interpuestas: la de Robi y la mía. Me llamó Tino, que era el capitán, y me explicó que si no retiraba la denuncia el equipo descendía administrativamente. Hablé con AFE y la situación era muy comprometida para el club, así que decidí retirarla.
Se me prometió que sería el primero en cobrar, pero no fue verdad. Los jugadores me decían que estaban cobrando y a mí no me pagaban nada. Decidí irme a vivir a Elche durante un año para intentar cobrar lo que me debían, que era lo único que pedía. Al final, después de casi año y medio, pude cobrar, pero fue una situación muy complicada porque el descenso administrativo estaba encima de la mesa.
No fue Diego Quiles directamente. Había una especie de gestor y el contacto se hizo a través de un directivo suyo para mediar. Yo hablé con los capitanes, con AFE y con Anselmo Navarro, que estaba de presidente en aquel entonces, pero no me dieron ninguna garantía. Fue un riesgo por mi parte, pero eran compañeros con los que había compartido cinco años y la alternativa era el descenso del Elche, algo que podía haber supuesto casi la desaparición del club. Tomé la decisión que creo que fue la correcta y ayudé en lo que pude.
Sí, sin duda. Administrativamente el equipo descendía y el Elche no habría podido afrontar los contratos que tenía. Habría sido un desastre. Estoy convencido de que el club lo habría pasado muy mal.
Robi, por ejemplo, me llamó porque le habían dicho que yo había retirado la denuncia, cuando en realidad aún no lo había hecho. Primero la retiró él y después me llamaron a mí. También recuerdo la labor de Sixto Marco, que estuvo mediando y, de hecho, me regaló una lámina como agradecimiento. Al final se pudo arreglar la situación deportiva, aunque yo tuviera que trasladarme a vivir a Elche para intentar cobrar lo que me debían. Al final se arregló y ahora en Primera División está el Elche.
Estuve trabajando como director deportivo en el Ilicitano. En el primer equipo estuve trabajando con Tolo Plaza, yo me encargaba del análisis de los rivales y ayudaba en los entrenamientos. Después me hice cargo del filial, el Ilicitano, y conseguimos el ascenso a Tercera División. Me dejaron trabajar con tranquilidad, sin interferencias, y fue una etapa muy positiva.
Con Raúl Ivars y Nino sí, con Benja no. A Raúl Ivars fui yo personalmente a negociarlo con el a Alicante. En el caso de Nino, costó mucho, era de Vera, de Almería, y venía del Real Madrid, bastante decepcionado porque querían cederlo y no dejarlo en el juvenil del primer equipo. Hablé varias veces con sus padres, especialmente con su madre, que era quien tomaba la decisión final. Al final se incorporó y acabó siendo una pieza clave en la historia reciente del Elche.
Con el tiempo siempre es fácil analizarlo todo. Lo que yo vi fue una lucha constante por el poder en el club. Había varios grupos que querían entrar y quitar a los que estaban, y eso no le vino nada bien al Elche. No hubo unidad hasta que el descenso fue una realidad. Aun así, el Elche no se dejó perder porque es un club con un gran estadio, una afición fiel y una ciudad a la que le gusta el fútbol. Con el paso del tiempo se está viendo que las cosas se están haciendo mejor.
Hubo un cambio en la propiedad del Elche y la nueva gente no contaba con nosotros. Cerré mi etapa allí y me fui a Madrid. Después estuve tres años como director deportivo en el Toledo. Es algo normal en el fútbol, cuando entra una nueva propiedad, suele rodearse de gente de su confianza.
Son momentos distintos. El fútbol ha cambiado muchísimo en todos los aspectos: instalaciones, material, plantillas, estadios… En aquella época el fútbol base estaba bastante limitado y se trabajaba con lo que había. Aun así, se peleaba y más o menos se conseguían los objetivos. Hoy todo ha cambiado: el estadio, que antes estaba rodeado de descampados, ahora es prácticamente una ciudad. El fútbol se ha convertido en un negocio, los clubes son empresas y muchas personas entran en las direcciones por temas inmobiliarios o de gestión. Antes era un proyecto más de gente cercana; ahora todo está mucho más profesionalizado.
Sí. Con Claudio mantengo relación, está entrenando en el Eldense y aunque la última vez que vino a jugar contra nuestro filial no pude verlo porque también estábamos concentrados. Con Robi hablo bastante y con Alfonso también he tenido contacto. Con Benito Sánchez hace tiempo que ya no me relaciono. Directamente solo con Robi y Claudio.
El club ha cambiado muchísimo. Yo entré a trabajar en el Atlético en 2006, inicialmente no como delegado, sino para hacerme cargo del seguimiento de la liga francesa. Coincidió con la llegada de varios jugadores portugueses y Fernando Torres pidió que hubiera una persona en el vestuario para ayudarles. Empecé a desempeñar ese rol, un poco lo que llaman el ‘hospitality’. En 2010 entré oficialmente como delegado, debutando en la Supercopa de Europa en Mónaco, donde ganamos al Inter.
El crecimiento del club ha sido enorme. Antes había poco más de cien trabajadores y ahora hay más de mil. Se está construyendo la Ciudad del Deporte junto al estadio, han entrado inversores americanos con mucho capital. He tenido la suerte de convivir con grandísimos jugadores que han pasado por aquí.
El Cholo ha cambiado la historia reciente del club. Cuando llegó estábamos en descenso y con una dinámica muy mala. Desde entonces llevamos prácticamente diez años consecutivos en Champions, lo que ha supuesto una inyección económica enorme. Hemos ganado dos Ligas, varias Europa League y Supercopas de Europa, y siempre hemos competido entre los tres primeros. Nos ha faltado en los últimos cuatro años que no llegamos a nada, pero ojalá pronto podamos volver a levantar títulos importantes.
Siempre recordaré la final de Copa del Rey en el Bernabéu, con el gol de Miranda para ganar 2-1 al Real Madrid. Para mí ese título fue más especial incluso que las dos Ligas. Ganar allí, contra el eterno rival, con la rivalidad que existe, fue algo que me marcó mucho.
La segunda final de la Champions League. Teníamos el partido bastante controlado y al final llegamos a los penaltis y perdimos. Creo que en ese partido éramos superiores y dejamos escapar una oportunidad histórica. Fue un golpe muy duro. Igual que en el primero nos la quitaron con el gol de Ramos fuera de tiempo, ellos estaban mejor, estaban llegando más, pero en el otro estábamos siendo mejores y creo que fue culpa nuestra dejar escapar esa Champions.
Muy bien. Mantengo relación con Nino, aunque ahora ya no esté vinculado al primer equipo, y también con el delegado. Siempre me alegro por el Elche, que para mí es mi segundo equipo. Ojalá esté siempre en Primera División. Ahora están haciendo las cosas bien, juegan un fútbol atractivo y es un equipo que gusta ver. Espero que se consoliden varios años en la máxima categoría y puedan seguir mejorando las instalaciones y el club en general.
Están jugando muy bien. Esta semana vi una parte del partido de Copa contra el Betis y perdieron cuando iban por delante y no lo merecían. Es un equipo valiente, que juega muy arriba, deja espacios y a veces eso le penaliza, pero es una filosofía que le está dando resultados. Están sacando muchos puntos y, si la segunda vuelta sigue una línea normal, no deberían tener problemas para estar en Primera División.
Yo creo que no, creo que antes era más difícil. Había mucha más diferencia entre los equipos fuertes y los más modestos. Ahora hay más igualdad y cualquier equipo puede competir contra cualquiera. Antes las plantillas estaban mucho más desequilibradas.
Quizá haber tenido más regularidad y haber trabajado con otra directiva que me hubiera permitido haber estado trabajando bien. Al Elche siempre le deseo lo mejor. Me encanta volver a la ciudad, reencontrarme con amigos y con gente que sigue siendo muy aficionada al club.
Como un jugador más que formó parte del Elche en una etapa complicada, con circunstancias que no eran favorables. Todo lo que pude dar por el Elche, lo di. Sé que fue una época difícil, con problemas de impagos, y que en algún momento se me señaló injustamente como que era el cabecilla de todo aquello, pero no me importa. Yo siempre estuve ahí, también defendiendo a gente de la cantera que no estaba bien valorada en aquel momento, y gracias a aquella gestión se les reconoció su trabajo.









Iván Hurtado












