ENTREVISTA CAPITAL | VICTORIANO ALONSO GIMÉNEZ, EXFUTBOLISTA

Victoriano: “Defender la camiseta del Elche fue una satisfacción muy grande, lo que se siente por dentro con el escudo de tu pueblo no se puede explicar si no lo has vivido”

Victoriano personifica el sueño del canterano ilicitano: llegar al primer equipo y defender el escudo del pueblo. El exfutbolista ilicitano recuerda sus momentos inolvidables con la camiseta franjiverde con emoción
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Iván Hurtado
19 de abril de 2026 - 00:47

Victoriano Alonso es el ejemplo claro de lo que significa ser un canterano de Elche. Tras formarse en el Kelme y pasar por varios equipos, cumplió el sueño de debutar con el primer equipo de su ciudad en el Martínez Valero. Para él, defender la franjiverde no fue solo un paso en su carrera, sino una satisfacción personal que todavía hoy le emociona recordar.

En esta entrevista, Victoriano repasa su trayectoria y nos cuenta cómo vivió desde dentro los momentos más difíciles del club. Habla con sinceridad de su debut, de los compañeros que más le marcaron y de ese sentimiento especial que solo se tiene cuando juegas para el equipo de tu pueblo.

  • ¿Cómo fueron sus comienzos en el fútbol antes de llegar al Elche y su trayectoria futbolística tras llegar a la cantera franjiverde?

Yo me crié en la cantera del Kelme. Estuve allí hasta juveniles, cuando ascendimos a División de Honor. En aquella liga estaban todos los equipos grandes: Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid, Sevilla o Betis. Solo había un grupo y los únicos equipos más modestos éramos el Kelme y el Damm. Terminamos esa etapa y nos fuimos al Ilicitano, pero como en esa liga dejaban jugar a cuatro sub-19, volví para disputar la competición. Era una liga muy bonita. Finalmente nos salvamos y después ya pasé al Ilicitano, donde jugué un año.

En ese tiempo, el Torrevieja ascendió a Segunda B y llamó a Carlos Maciá Bonet, que era el entrenador del Ilicitano. Como nosotros pertenecíamos al Elche, el Torrevieja pidió la cesión, Cisneros y yo. Jugamos un año y nos quedamos otro más. 

A mitad de temporada, con Evaristo Carrió, cuando el Elche estaba en Segunda División, me llamaron para incorporarme. Fue en Navidad cuando pasé a la primera plantilla. Debuté contra el Real Murcia en el Martínez Valero, el “nuevo estadio” como lo digo yo. Jugué media temporada en Segunda. El equipo se salvó, aunque hubo cambios de entrenador: destituyeron al técnico y entraron Lico y Marcial, y luego hicieron un barrido en la plantilla.

Después me fichó el Córdoba, donde estuve dos años. Allí me lesioné la rodilla, pero pude jugar el segundo año y todo fue bien.

Cuando terminé en el Córdoba me ofrecieron renovar, pero por las condiciones no acepté. Lo pasé mal porque no encontré equipo y los que me ofrecían no me convencían. Me arrepentí de no haber seguido en el Córdoba, porque estaba muy a gusto.

Después me fichó Juande Ramos para el Alcoyano, donde hice una buena media temporada. Luego, mi entrenador en Córdoba, Crispi, fichó por el Elche y volvió a llamarme. 

Regresé al Elche para jugar en Segunda B. Pero fue una etapa complicada. Destituyeron a Crispi, llegó Julián Rubio y el club atravesaba una situación económica muy mala con Anselmo Navarro como presidente. Fue el año del problema del Gran Teatro. Muchos jugadores nos marchamos y yo me fui al Málaga, donde hice un buen año. Después pasé por el Marbella. Más adelante jugué en el Novelda, en Segunda B, y luego en Santa Pola y Torrellano, ya en etapa de veterano. Ahí terminó mi carrera.

  • ¿Cómo recuerda su debut con el primer equipo del Elche CF y qué sintió al ponerse la camiseta franjiverde en un partido oficial?

Imagínate, yo tenía 21 años. Debuté en la segunda parte contra el Murcia, con 0-0. Recuerdo que hice una pared con Ortega Sánchez, que era argentino y muy bueno. El balón fue hacia atrás, remató Jesús De Huerta, el portero la paró y marqué yo, pero el gol fue anulado por fuera de juego. Fue todo muy rápido, una emoción terrible. 

Debutar en tu pueblo, con tu gente, hace que te tiemblen las piernas. La camiseta del Elche pesa mucho. Parece que no, pero jugar en casa y sentir los colores tiene un peso enorme. Fue con muchos nervios, pero también un gusto increíble. Eso hay que sentirlo.

  • ¿Cuál es su mejor recuerdo con la camiseta del Elche?

Si digo la verdad, aquel año en Segunda División fue muy bonito, con jugadores extraordinarios. Y en Segunda B también lo hicimos bastante bien. Entonces se jugaba con el sistema de dos puntos por victoria y positivos, y estábamos siempre compitiendo.

Pero fue un año bueno con un sabor agridulce, porque no había dinero. Llegamos a poner taquillas para que la gente aportara dinero voluntariamente. Aún así, jugar para tu pueblo es lo mejor. Para mí, el día a día en Elche y defender esa camiseta fue una satisfacción muy grande.

  • ¿Y el peor que recuerda durante su etapa en el Elche?

Lo peor que viví fue que teníamos que ducharnos en el squash porque no había agua caliente. Ese es el peor recuerdo que tengo del Elche. El club no era solvente, no podía pagar sueldos y pasamos muchos apuros. También ocurrió lo del Gran Teatro, que fue muy sonado. No son cosas agradables, y más cuando te toca el corazón.

  • ¿Cómo le afectaron personalmente desde dentro los problemas económicos?

A la hora de jugar no tanto, pero son problemas muy grandes. Todo afecta. A mí me tocaba la sangre, la vena y el corazón porque era mi club. Pero los compañeros que venían de fuera lo pasaban realmente mal. Ya digo, llegamos a ducharnos en el squash siendo jugadores del Elche Club de Fútbol. 

  • ¿Cómo se produce su salida del Elche?¿Hubo algún momento concreto que marcara un antes y un después en su etapa en el Elche CF?

No. En Segunda División estuvimos prácticamente abajo; nos costó salvar la categoría, pero lo conseguimos. Aun así, sabía que iba a haber movimientos en la plantilla. Yo llegué de los últimos, junto a algún compañero más, y en esas situaciones es lo más normal. Además, con todo lo que pasó con el tema del Gran Teatro, también intuía que me iba a ir. Veía claro que no iba a continuar. Me habría gustado seguir, pero el fútbol tiene estas cosas.

  • ¿Qué diferencias encontró entre el Elche y los otros clubes en los que militó en cuanto a club, afición y exigencia?

La exigencia era máxima en todos. En el Córdoba se metían 16.000 o 17.000 personas en el estadio, y en el Málaga igual. En ese sentido es lo mismo. El sentimiento, sin embargo, no es igual. La exigencia es máxima cuando juegas ante tanta gente en clubes como el Málaga o el Córdoba, y tú mismo tienes que exigirte al máximo porque si no, todo se acaba muy rápido. El nivel de profesionalidad y lo que tienes que dar es total.

Pero no es lo mismo llevar la camiseta del Málaga o del Córdoba, aunque lo des todo, que jugar con la del Elche. El sentimiento que tienes por el club de tu ciudad es diferente, por supuesto.

  • ¿Quién ha sido el mejor jugador con el que ha compartido vestuario en el Elche?

He coincidido con muchos buenos jugadores. Hice pretemporadas con el Elche antes de debutar y vi a futbolistas como Germán Leguía, pero el mejor jugador que yo he visto en directo, entrenando y en el día a día, sin ninguna duda, ha sido Marcelo Trobbiani. Recuerdo quedarme mirándolo por lo que hacía en el campo.

  • ¿Y cuál es el mejor futbolista con el que ha coincidido sobre un terreno de juego?

He visto a muchos, pero el mejor al que me enfrenté directamente fue Xavi Hernández. Fue en un partido con el Novelda en Segunda B, cuando vino con el Barcelona. Además, me tocaba marcarlo a mí. Tendría unos 17 o 18 años, y me volvió loco. Aquel equipo tenía un nivel increíble, con jugadores como Puyol o Miguel Ángel. Ahí te das cuenta de lo que es un futbolista de verdad.

  • ¿Mantiene relación con antiguos compañeros del Elche y sigue sintiéndose parte de la familia franjiverde?

Sí, claro. He jugado con los veteranos del Elche y mantengo relación con muchísimos compañeros, tanto de mi etapa como de otras generaciones. Nos juntamos en comidas, coincidimos a menudo… Hace poco estuve con gente como Crespín o Jesús De Huertas, y con muchos más, tanto mayores como más jóvenes. 

También mantengo relación con compañeros de otros equipos. Sin ir más lejos, la semana pasada estuve en Sevilla y me reuní con dos excompañeros del Córdoba. Soy una persona bastante abierta y conservo muchas amistades del fútbol.

  • Para un ilicitano como usted, ¿qué ha significado poder defender la camiseta del equipo de tu ciudad?

Es un orgullo que hay que ‘mamarlo’ y vivirlo. Cualquiera de la cantera te dirá lo mismo. Ser del Elche, vestir esa camiseta siendo un chaval y ver a tu familia en la grada… se me pone la piel de gallina solo de recordarlo. Lo que se siente por dentro con el escudo de tu pueblo no se puede explicar si no lo has vivido.

  • ¿Hay algo que le hubiera gustado conseguir con el Elche CF y que se quedara pendiente?

Me habría gustado que todo hubiese sido más estable. Haber vivido momentos como los ascensos, que son preciosos, o disputar un ‘playoff’ con el estadio lleno. En lugar de quedarme con recuerdos complicados, me habría gustado tener experiencias más positivas. Las dos etapas que viví en el Elche terminaron con cierta tristeza porque las cosas no fueron bien.

  • ¿Cómo le gustaría que la afición del Elche recordara a Victoriano?

No he sido un futbolista especialmente renombrado. No soy como otros jugadores que han dejado huella clara, como pueden ser algunos nombres muy conocidos en el club. Algunos aficionados se acordarán y otros no, pero yo me voy contento por haber jugado delante de la afición del Elche. Eso es lo importante para mí.

  • Para terminar, ¿qué mensaje le mandaría a los jóvenes canteranos que hoy sueñan con llegar al primer equipo del Elche CF?

Hoy en día hay más oportunidades. El fútbol ha cambiado mucho. Antes no era habitual ver a jugadores de 17, 18 o 19 años en el primer equipo, y ahora sí ocurre.

Les diría que mantengan la ilusión, que trabajen y que lo den todo. Los entrenadores también han cambiado y apuestan más por la gente joven. Si destacas en el filial, puedes tener la oportunidad de subir. Eso sí, no todo el mundo lo consigue porque es muy difícil. Hay muchísimos jugadores y muy pocas plazas en el fútbol profesional. Por eso, además de esfuerzo, también hace falta tener suerte.

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