Desde hace casi veinte años, Juan Macià acompaña a la Selección Española allá donde juega. Mundiales, Eurocopas, Nations League y decenas de países recorridos convierten al ilicitano en uno de los aficionados más reconocibles de La Roja. Siempre con su bombo, su bandera y el nombre de Elche a la espalda, ha hecho de su pasión por España una forma de representar a su ciudad en cada rincón del mundo.
En esta entrevista repasa cómo vive una nueva final, las experiencias acumuladas durante dos décadas siguiendo a la Selección y el orgullo que siente cada vez que el nombre de Elche cruza una frontera.


Juan Macià junto a su bombo y bandera acompañado de un grupo de ilicitanos
Llevas casi veinte años siguiendo a la Selección Española. ¿Qué mantiene viva esa ilusión para seguir recorriendo miles de kilómetros cada verano?
La ilusión nunca desaparece. Cada torneo es diferente y siempre tienes la sensación de que vas a vivir algo nuevo. Llevo siguiendo a la Selección desde 2006 y ya son seis Mundiales, cinco Eurocopas, dos Nations League y también la oportunidad de acompañar a la selección femenina tanto en Australia como ahora en Suiza. Para mí es una satisfacción enorme poder seguir haciéndolo mientras pueda.
Además, no es solo el fútbol. Siguiendo a España también he podido recorrer más de treinta países y conocer culturas diferentes. Es una experiencia que va mucho más allá de los noventa minutos de un partido. Cada viaje supone organizar vacaciones, ahorrar durante meses y dedicar mucho tiempo, pero cuando llega el momento y ves salir a España al campo, todo ese esfuerzo merece la pena.
Siempre llevas el nombre de Elche por todo el mundo. ¿Qué significa para ti representar a tu ciudad en cada torneo internacional?
Es un orgullo enorme. Siempre llevo la bandera del Elche y en mi camiseta aparece «Juan de Elche» porque quiero que, allí donde vaya, la gente sepa de dónde soy. Muchas veces me preguntan por la ciudad simplemente porque leen el nombre en la camiseta mientras estoy animando con el bombo. Eso me hace mucha ilusión porque, al final, estás llevando el nombre de Elche por todo el mundo y representando a tu tierra de una manera diferente. Mientras pueda seguir viajando con la Selección, seguiré haciéndolo también por Elche.
¿Cómo está siendo el ambiente de la afición española en este Mundial? ¿Notas que este equipo ha vuelto a ilusionar al país?
Sí, totalmente. Creo que España necesitaba volver a ilusionar a la gente después de algunos años complicados. Tenemos una selección muy joven, con mucha hambre y que ha conseguido conectar otra vez con la afición. Se ha ido de menos a más durante el campeonato y ahora estamos en una final por méritos propios. La gente vuelve a confiar en este equipo y eso se nota tanto en los estadios como entre los aficionados que viajamos para acompañar a la Selección. Ojalá podamos conseguir la segunda estrella y, quién sabe, seguir soñando con una tercera en el Mundial de 2030.
España vuelve a disputar una final. Después de tantos Mundiales y Eurocopas, ¿qué tiene de especial vivir otra vez un momento así?
Tiene muchísimo valor porque no se vive todos los días. Yo estuve en el Mundial de Sudáfrica de 2010, pero por problemas de logística no pude asistir a la final porque ya no quedaban billetes. Siempre me quedó esa espina.
Ahora poder volver a vivir una final con España es una ilusión enorme. Después de tantos años siguiendo a la Selección, tener otra oportunidad como esta es muy especial. Los nervios están ahí hasta que el árbitro pita el inicio del partido. Una vez empieza el encuentro ya solo piensas en animar y en disfrutar del fútbol.
¿Cómo imaginas la final y cuáles crees que serán las claves para conseguir el título?
En una final puede pasar absolutamente de todo. Lo vimos también en semifinales contra Francia. Antes del partido todo el mundo pensaba que iba a ser muy complicado y al final España hizo un gran encuentro.
Tenemos mucha ilusión. Si conseguimos frenar al mejor jugador del mundo, que es Messi, creo que Argentina tendrá muchas más dificultades. Sabemos que va a ser un partido muy igualado, pero confiamos plenamente en nuestras posibilidades.
Seguir a la Selección implica mucho tiempo y también un importante esfuerzo económico. ¿Cuál ha sido el mayor sacrificio que has hecho durante todos estos años?
Principalmente organizar toda mi vida alrededor de los torneos. Hay veces que coinciden con las vacaciones de verano, pero otras no. En el Mundial de Catar, por ejemplo, tuve que organizarme con mi empresa porque se disputó en invierno y necesitaba dos semanas para poder viajar.
Luego está el aspecto económico. Hay que ir ahorrando poco a poco porque son muchos desplazamientos, vuelos, hoteles y entradas. No es algo que se improvise. Pero cuando realmente te apasiona seguir a la Selección, haces ese esfuerzo con muchísimo gusto.
Después de tantos viajes, seguro que guardas muchas historias. ¿Cuál es la anécdota más curiosa que recuerdas?
Hay muchísimas, pero siempre recuerdo una del Mundial de Brasil con Manolo el del Bombo.
No nos dejaron entrar con los bombos al estadio y se los dejamos a una chica que no tenía entrada para que nos los guardara mientras se jugaba el partido. Cuando terminó el encuentro no había manera de encontrarla entre tanta gente.
Al final fue ella quien tuvo la idea de empezar a tocar uno de los bombos desde un parque cercano. Nosotros escuchamos el sonido y fuimos siguiéndolo hasta encontrarla sentada en un banco con los dos bombos. Son situaciones que solo pasan cuando llevas tantos años viajando detrás de la Selección.
Si tuvieras que convencer a cualquier aficionado español para que acompañara a la Selección en un gran torneo, ¿qué le dirías?
Le diría que lo hiciera al menos una vez en la vida. Hay cosas que no se pueden explicar si no las vives.
La convivencia entre aficionados, el ambiente que se crea desde el día antes del partido, la unión entre personas que llegan desde todos los rincones de España… todo eso es algo muy especial. No importa de dónde seas. Durante esos días todos animamos a un mismo equipo y eso crea una sensación difícil de describir.
Para terminar, ¿qué mensaje quieres enviar a los aficionados de España y, especialmente, a los ilicitanos?
Quiero mandar un saludo muy grande a toda España y, especialmente, a Elche. Mientras pueda seguiré llevando la bandera de mi ciudad y el nombre de Elche por todo el mundo con muchísimo orgullo.
Espero que podamos celebrar un nuevo título porque sería una alegría enorme para todos los aficionados. Y, pase lo que pase, seguiré acompañando a la Selección mientras tenga fuerzas para hacerlo, porque es una pasión que forma parte de mi vida desde hace casi veinte años.






Daniel Ruiz Perona











