OPINIÓN

IMPRESIONES DE UN PASADO (LX)


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Pepe Ruiz Torres
25 de julio de 2026 - 05:56

Santiago Apóstol fue parte del círculo más cercano de Jesús. El primero de los apóstoles en morir decapitado por su fe. Viajó a Hispania a predicar el Evangelio y está enterrado en la Catedral de Santiago de Compostela ( campus stellae), motivo por el cual se inició el famoso Camino.

Santiago es a Jaime lo que Jaime es a Santiago, son un mismo nombre y procede del hebreo Ya’akov (Jacob).

Y sí,hoy celebramos su festividad, feliz día a todos los Jaimes, Yagos y Santiagos, hoy es un día muy ilicitano y vamos a ver por qué.

Es un día grande en nuestra población y en otros núcleos circundantes porque en la pedanía de la Peña de las Águilas, se llevan a cabo varios actos en honor al patrón. Destacando la Misa Serenata a San Jaime y a la Virgen de la Asunción, el famoso soparet de cabasset, la gran charanga y los fuegos artificiales.

En su casco histórico, Elche también tenía la costumbre de recordar al Santo. En la calle San Jaime se ha celebrado durante muchos años la festividad por todo lo alto. La calle se engalanaba de banderas de España, se cantaban Cançonetes de Fil i Cotó y se servía a los viandantes el esperado canariet y nugolet. Todo ello lo organizaba el gran Rafael Botella Díez, más conocido como El Chipi.

Durante muchos años era festivo en la población y arrancaba oficialmente la época estival y las vacaciones. Algunos ilicitanos de pro seguimos llevando en lo más profundo de nuestro corazón esta festividad heredada de nuestros antepasados. Y no solo nos acercamos al mar, no solo cantamos habaneras tradicionales del pueblo sino que degustamos las palomas y canariets en memoria de aquellos familiares y amigos que nos precedieron .

Este día también estaba relacionado con la instalación de la tramoya aérea del Misteri y de la maroma para tensar todos los aparatos aéreos. Era un día de celebraciones, de encuentros en familia y del inicio de las vacaciones de verano a la vora del mar.

Las clases más humildes y populares montaban las famosas barracas, centenares de ilicitanos se trasladaban en tartana para disfrutar de unos días al sol antes de que llegaran las fiestas de Elche y regresar a la población para poder disfrutar de la Alborada y del Misterio. Comían fiambres, arròs i ceba, salazones, comidas de olleta, pasaba el chambilero para repartir los famosos helados, se degustaba el arrop i tallaetes y un sin fin de productos de la tierra.

El arquitecto Tomás Martínez Blasco llegó a decir en uno de sus artículos de prensa que en Elche sí que hubo continuidad en la idea de una ciudad de vacaciones. Era para él, la expresión popular del veraneo en barracas. El citado autor comentó que “se montó una línea de barracas desde el cequión hasta lo que hoy es Playa Lisa”. Era una ordenación espontánea que se levantaba cuando llegaba el calor a Elche. Constituía una alineación cercana y paralela a la costa, situada a una mínima distancia de la playa y que se montaba y desmontaba cada verano.

Estas barracas carecían de agua, electricidad o alcantarillado. Para Tomás Martínez ese fue durante muchos años el veraneo popular de nuestra ciudad. Imagino las noches de verano a la vora del mar, compartiendo viandas, mobiliario, anécdotas, chistes y muchas canciones populares de nuestro querido Elche. Me hubiese encantado poder compartir esos momentos con nuestros antepasados. En algunas ocasiones sufrían inundaciones ante la llegada de algún temporal y algunas barracas sufrían desperfectos, siendo ayudados por los vecinos de parcela donde se veía la solidaridad entre el vecindario.

Por otro lado estaban las casas de las familias más pudientes de nuestra población, los famosos chalets en la calle Muelle. Estas viviendas se levantaron a escasos metros de las conocidas barracas, su construcción fue de finales del siglo XIX a principios del siglo XX. Eran residencias señoriales y de descanso, reflejaban el auge del turismo incipiente y de la burguesía local ilicitana. No recuerdo el número de chalets que hubo pero se mantuvieron en pie hasta el año 1999 dentro de un plan de remodelación de la costa.

Los chalets, al igual que las barracas, fueron la residencia de verano para muchos ilicitanos, allí se aprendió a subir en bicicleta, a remar, a jugar al fútbol y a vivir las primeras experiencias de la adolescencia. Se convivía con los vecinos, se hacían buenas siestas con la brisa tan característica del lugar, aprendían a nadar e incluso se vieron algunas vaquillas en las fiestas de Santa Pola para la Virgen del Loreto.

Generaciones de ilicitanos disfrutaron de estos chalets, de sus callejones, de las veladas nocturnas y de los días de asueto. Los chalets y las barracas fueron, durante una centuria, la vivienda de muchos ilicitanos cuando llegaba la época estival. Familias como los Pérez, Sansano, Ruiz, Serrano, Niñoles, Martínez, Cerdá, Guillén, Torres, Maciá, Pomares, Javaloyes, Escobar, Martínez, Torregrosa, Rubiato, Bordonado y Quiles y un largo etcétera, llenaron la arena del mar de esa zona del antiguo Portus Ilicitanus, y convivieron entre ellos llegando a crear un gran núcleo poblacional estacional.

Con la demolición de los chalets se destruyó la memoria y el recuerdo de muchas familias, que con su esfuerzo construyeron sus segundas viviendas y vieron como estas se convirtieron en un aparcamiento para ser más adelante un paseo comercial lleno de tiendas y de restaurantes.

Hoy, día de San Jaime, rememoro estos días en nuestra vecina y querida Santa Pola, es por ello, que muchos de los descendientes de estas barracas y chalets, siguen veraneando en esta población costera a día de hoy.

Existe una habanera, atribuida al gran Pepico Vaello, que tiene por nombre “ En Santa Pola”. Y me gustaría transcribirla para que la canten en el día de hoy con los suyos.

En Santa Pola, com se disfruta,

Seguim la ruta de tots els anys,

Anem descalços xafant l’arena,

Drets a Sirena a prendre el bany.

Peguem la volta per Santa Pola,

Rodem la gola y entrem al moll,

Per vore als xiques, que el món envegen,

Com se passegen quan no fa sol.

Ja ve Sant Jaume, temps de la vora,

Ja aplega l’hora de disfrutar,

Vinguen pollastres, vinguen gallines,

De pastes fines no ha hi que parlar.

En la barraca, fem la partía

I al sarangollo fem un cotet.

Cantem alegres una habanera,

Mentres mos posen un nugolet.

En memoria de todos los ilicitanos que pudieron disfrutar de aquella época, y para que los desconocedores de todo esto, sepan de dónde vienen si quieren saber hacia dónde van. Viva San Jaime.

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