ENTREVISTA CAPITAL | ADOLFO SOTO VILLENA, EXFUTBOLISTA

Adolfo Soto: “Tengo la espinita de no haber jugado con el Elche en Primera, pero tengo la satisfacción de haber vivido un ascenso y de haber sido protagonista”

Adolfo Soto, uno de los defensas más recordados del Elche CF en los años noventa, repasa sus seis temporadas en el Martínez Valero, donde vivió un histórico ascenso y se ganó el cariño de una afición que para él es la más fiel que jamás ha visto
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Iván Hurtado
08 de noviembre de 2025 - 03:09

Adolfo Soto Villena fue uno de esos defensas que marcaron una época en el Elche CF. Formado en la cantera del Málaga, dio sus primeros pasos en el fútbol profesional con Los Boliches y poco después debutó con el primer equipo malaguista en Segunda División. En 1992 recaló en el Martínez Valero, donde se consolidó como un pilar en la defensa franjiverde durante seis temporadas, con 135 partidos y 13 goles, hasta su salida en 1998. Después continuó su carrera en clubes como el Plasencia, Castellón, Hércules y Zamora.

Durante su etapa en el Elche, Adolfo Soto vivió momentos de euforia y de dificultad, pero sobre todo una conexión profunda con una afición que nunca dejó de apoyarlo. Fue protagonista del ascenso en Barakaldo y símbolo de una generación que devolvió la esperanza a una afición que, asegura, “ha salvado al club más de una vez y es la más fiel que he visto nunca”. Hoy, con la perspectiva del tiempo, recuerda con orgullo aquellos años y admite que, aunque le quedó la espina de no jugar en Primera con el Elche.

  • ¿Cómo recuerda sus inicios en el fútbol en Málaga y su paso por Los Boliches, donde comenzó su carrera profesional?

Lo recuerdo con mucha ilusión, la ilusión de un niño que quiere llegar a ser profesional, desde que empecé a jugar con ocho años prácticamente. Llegué del Atlético Juval, un equipo de cantera y formación de Málaga, de allí también salió Miguel Recio, que ha sido portero del Elche. Me firmó la cantera del Málaga en categoría infantil, y estuve desde infantiles, pasando por el juvenil y por el filial en Tercera División. Hice la primera pretemporada con el Málaga estando el equipo en Primera División, y luego me cedieron a Los Boliches, mi primer equipo después de Tercera con el Atlético Malagueño, donde jugué dos temporadas. Allí toqué el fútbol profesional en Segunda B y tuve la suerte de coincidir con Juan Gómez “Juanito”, que en paz descanse. Fue uno de los referentes, luego tuvo la mala suerte de fallecer en un accidente de tráfico. 

Guardo un recuerdo muy especial de ese equipo, sobre todo por coincidir con él. Era un grupo muy veterano; yo era prácticamente el más joven, pero aprendí muchísimo. Ese fue mi primer test para ver si podía ser futbolista profesional. Tengo muy buenos recuerdos de aquel año.

  • Después dio el salto al Málaga en Segunda División. ¿Qué supuso para usted jugar con el equipo de su tierra y hacerlo en una categoría tan exigente?

Fue una ilusión cumplida. Firmé un contrato de cinco años estando el Málaga en Primera, aquel año estaban las promociones en las que los primeros de Segunda jugaban contra los últimos de Primera. El Málaga tuvo la mala suerte de descender por penaltis y, en lugar de jugar en Primera División, lo hizo en Segunda. Recuerdo esa etapa con tristeza, sobre todo porque el club desapareció ese mismo año. Toda la ilusión que tenía de debutar con el equipo de mi tierra, con mi familia viéndome, se frustró por la desaparición del club.

A mediados de temporada empezaron los rumores de impagos y de que el club iba a desaparecer. Cada día surgía una noticia negativa nueva. Nos embargaban los trofeos y teníamos que tener todo bajo llave porque, en cualquier momento, las cosas de valor se las llevaban como pago. Había muchos acreedores y la sensación general era que el club no sobreviviría. Y, efectivamente, al final de esa temporada el Málaga desapareció y tuve que marcharme como todos, pese a tener un contrato firmado por cinco temporadas.

  • En 1992 fichó por el Elche CF. ¿Cómo se produjo su llegada al club franjiverde y qué le motivó a aceptar la oferta?

Tras la desaparición del Málaga y quedarme sin equipo, tuve muy buenas referencias de compañeros que habían pasado por allí y por Los Boliches. Uno de ellos fue Burgueña, un portero que también estuvo en el Elche y coincidió conmigo en el Málaga, donde era entrenador de porteros. Él me puso en contacto con el club y así llegué al Martínez Valero. Al principio iba bastante decepcionado, porque mi ilusión era jugar en Primera División. Venía de descender y desaparecer con el Málaga, y no llegué al Elche con la mentalidad de “voy a un gran club”, iba a un equipo de Segunda B.

Sin embargo, cuando llegué y vi el estadio, la afición y lo que movía el Elche, mi visión cambió completamente. Aunque el club vivía un momento difícil, enseguida entendí su grandeza. Cuando empecé a jugar y convivir con el grupo tan bueno que había, mi concepto cambió del todo. Me sentí muy cómodo en la ciudad y muy a gusto en el Elche. La pena fue que el primer año no pudimos ascender; perdimos el ascenso ante el Leganés en el último partido.

  • ¿Qué impresión le causó Elche cuando llegó, tanto por la afición como por la ciudad?

El Elche, a pesar de estar en Segunda B, siempre ha sido un club de Primera. La afición y el respaldo eran impresionantes. Pasamos por muchos problemas económicos; parecía que los problemas me perseguían. Hubo momentos en los que se temió que el club desapareciera, pero entonces llegó uno de los momentos más emblemáticos que recuerdo en mi etapa en el Elche: el acto en el Gran Teatro, cuando Diego Quiles, que recientemente ha fallecido y estoy realmente triste, nos transmitió la fuerza de una afición que no iba a dejar que el club desapareciera. A partir de ahí, el Elche resurgió. 

Los ascensos posteriores y la etapa del club en Primera División nacen de aquella resurrección en el Gran Teatro, en la que tuve la suerte de estar presente.

  • ¿Cómo fue su adaptación al vestuario y al ambiente del Martínez Valero en aquellos primeros meses?

Muy buena. Al principio había un gran equipo, con jugadores que habían pasado por Primera División. Era un grupo muy profesional. Lo recuerdo con mucha nostalgia porque aprendí muchísimo ese año. Pepe Mejías, Marcelino, Benito Sánchez, Claudio, Torres, Miguel Recio… Había una gran cantidad de futbolistas con trayectorias increíbles, verdaderos símbolos del fútbol.

Yo estaba empezando, pero encajé perfectamente en el equipo. Asumía el rol del más joven; jugaba de libre o de central y sabía que tenía que correr más que nadie. En esa edad se corría más, pero el equipo tenía tanta experiencia y calidad que aprendí muchísimo, fueron años de mucho aprendizaje. La decepción de no ascender también me curtió, porque aprendí que en el fútbol no basta con tener un buen equipo o presupuesto. Fue una decepción que luego me sirvió para ser mejor jugador.

  • Durante seis temporadas fue una pieza clave en la defensa franjiverde. ¿Qué recuerda de esa etapa tan larga en el club?

Prácticamente vinculé mi futuro al del club. Cuando no ascendíamos o las cosas no salían bien, sentía que estaba tirando mi futuro, pero también me sentía muy orgulloso. Hubo momentos en los que me renovaron incluso dos veces en una temporada y llegué a tener tres años firmados por delante. Siempre hubo rumores de otros equipos interesados, pero yo estaba muy cómodo. Mi ilusión era ascender con el Elche y jugar en Primera con este club. No lo conseguí y esa quizá sea mi mayor frustración, no haber podido disfrutar del Elche en Primera División.

  • ¿Qué entrenador le marcó más durante su paso por el Elche y por qué?

Todos fueron importantes. De cada uno aprendí mucho. Por ejemplo, Lico, en mi primer año, era una institución en el club. De cada conversación con él se aprendía mucho. Hoy en día mantengo una relación increíble con él, es una persona entrañable que me enseñó muchísimo. Fue duro conmigo muchas veces, porque al principio yo era joven y a veces iba pasado de revoluciones. No fue fácil entrar en Segunda B y ser titular indiscutible.

Con Ciriaco ascendimos. Quizá no tuve la mejor relación con él, pero también aprendí bastante. Y con Julián Rubio recuerdo una etapa muy buena; aunque no ascendimos, fue un entrenador que marcó y del que aprendí mucho. También tuve a Kike Hérnandez como entrenador en el Elche y en el Castellón, a quién también guardo un gran recuerdo. Siempre he intentado sacar cosas positivas de todos los técnicos que he tenido. Ahora que he entrenado y quiero seguir en ello, me acuerdo mucho de todas las cosas buenas que tenía cada uno de ellos.

  • ¿Cuál diría que fue su mejor partido o su mejor momento con la camiseta del Elche CF?

Creo que los partidos importantes siempre te marcan. En los play-offs, que jugué bastantes, y en los encuentros grandes, derbis o partidos contra equipos con estadios de Primera División como el Murcia o el Hércules, siempre rendí a buen nivel. 

Quizá mis mejores actuaciones fueron en los dos partidos ante el Leganés, en mi primer año, cuando estaba en un momento muy bueno en lo físico, en la madurez y en la comprensión del juego. Hice dos partidos muy completos. Recuerdo especialmente el encuentro en casa ante el Leganés, donde marqué un gol que nos anularon sin saber muy bien por qué. Era el 2-0, que prácticamente nos habría dejado muy cerca del ascenso. En el partido de vuelta, el del ascenso frustrado, terminé jugando casi de delantero.

Siempre sentí que podía dar más, que tenía que hacer algo más en esos partidos decisivos. Pero en general, en todos los encuentros importantes creo que rendí a buen nivel. Por eso jugué muchos partidos en mi etapa en el Elche, algo que no es fácil en un club que siempre ha tenido grandes jugadores. Mantenerse tantos años como titular y disputar alrededor de 40 partidos por temporada, ya fuera en Segunda B o en Segunda, no es sencillo.

  • A pesar de ser defensa, marcó 13 goles con el Elche. ¿Recuerda alguno de manera especial?

Los recuerdo todos con mucho cariño. De hecho, fueron más de 13, porque también marqué en partidos de Copa y amistosos. Siempre he dicho que yo nunca jugué un amistoso con el Elche. Cada vez que te ponías la camiseta, fuera donde fuera, sabías que tenías que defenderla. En mi carrera profesional, nunca entendí lo de los “partidos amistosos”, yo siempre jugaba a tope.

Tenía un buen juego aéreo, tanto en córners como en faltas laterales. Era de los que remataban mucho, tocaba muchas y metí varios goles, aunque también fallé muchos más de los que marqué. Pero siempre sentí que podía ser una amenaza en el área rival.

  • ¿Con qué compañeros tuviste mejor conexión dentro del campo?

He tenido muchos y muy buenos compañeros, de todos aprendí algo. En ese primer año, sobre todo, había un grupo humano increíble y una calidad enorme. Marcelino, que hoy es uno de los mejores entrenadores de España, estaba en ese equipo. Tenía una relación excelente con él y con su familia; pasaba mucho tiempo en su casa. Él es asturiano y recuerdo que su mujer hacía unas fabes impresionantes, y una vez descubrimos que su hijo pequeño, que hoy trabaja con él, era zurdo, estando allí en casa, cuando todavía era un niño.

También tuve muy buena relación con Benito Sánchez, con Sergi Páez, con Rodri y con Miguel Recio. Miguel fue muy importante para mí cuando llegué, porque al ser también malagueño me ayudó muchísimo a adaptarme al vestuario y a la ciudad. Con Claudio también tuve muy buena relación.

En general, tuve un grupo de compañeros magnífico. Recuerdo mucho a Jesús, a los hermanos Mejías, con quienes compartí muchas comidas y momentos fuera del campo. Ese primer año fue muy especial, no solo por lo deportivo, sino por el compañerismo. Era la primera vez que salía de casa y guardo un recuerdo muy bonito de esa etapa. 

Más adelante también mantuve una buena relación con los veteranos del Elche, que me ayudaron mucho a integrarme. Disfrutamos del fútbol y de esa etapa de los veinte años en Elche.

  • ¿Qué recuerda de la afición del Elche y de su apoyo durante los años que estuvo en el club?

Siempre lo he dicho, puede haber aficiones más ruidosas o con más fama, pero no he visto una más fiel que la del Elche. La he visto en Segunda B, en Segunda, en momentos muy duros, incluso he visto a la afición salvando al club, algo que no se ve en casi ningún sitio. Esa parte de apoyo, de tener a toda una ciudad detrás, ha sido siempre un respaldo enorme.

La afición de Elche siempre ha estado ahí, en las buenas y en las malas. Nunca he jugado un partido fuera de casa en el que no hubiera algún aficionado del Elche. Da igual si era en Segunda B, en Tercera o en Copa del Rey; siempre había alguien con la camiseta del club apoyándonos. 

Para mí, es una de las mejores aficiones que existen. Una parte fundamental de que hoy el Elche pueda presumir de historia es esa afición, que literalmente ha salvado al club en más de una ocasión.

  • ¿Cómo era la vida en Elche para un jugador llegado desde Málaga? ¿Qué es lo que más le gustaba de la ciudad?

Me encantaba el ambiente deportivo que se vivía los fines de semana. Elche era una ciudad muy trabajadora, durante la semana todo el mundo estaba centrado en lo suyo, pero llegaba el fin de semana y se respiraba deporte por todas partes. Fútbol, fútbol sala, deporte femenino… siempre ha sido una ciudad muy vinculada al deporte.

Era una ciudad con mucha vida, con ambiente juvenil y con una energía muy sana. Me adapté muy bien y siempre me gustó mucho vivir en Elche. Es un lugar con un espíritu deportivo y una pasión por el fútbol que te contagian desde el primer día.

  • ¿Dónde vivías durante tu etapa en el Elche y cómo era tu día a día fuera de los entrenamientos?

En la primera etapa en Elche estuve viviendo en la propia ciudad. Luego ya me trasladé a Santa Pola cuando compré mi apartamento. Los tres primeros años, prácticamente dos años y medio, viví en Elche, y después en Santa Pola. Pero es cierto que era como lo hacen los ilicitanos, el verano lo pasas en Santa Pola, los fines de semana también, y el invierno y las fechas de trabajo en Elche. A mí me pasaba prácticamente igual. Aunque tenía mi apartamento en Santa Pola, estaba todo el tiempo en Elche, porque entrenaba y también estudiaba. Siempre estuve estudiando, siempre hacía cosas. Estaba en la universidad, primero en la de Alicante, porque todavía no estaba en Elche.

Ya digo, era un ambiente muy relacionado con el deporte y con los estudios que yo estaba haciendo en la universidad, siempre rodeado de gente joven y con ese ambiente tan juvenil que había en la ciudad: trabajar o estudiar durante la semana y disfrutar el fin de semana, con una parte importante dedicada al deporte.

  • ¿Qué diferencias nota entre el fútbol de los años 90 y el actual, tanto en el juego como en el trato con el jugador?

Todo ha evolucionado mucho. Evidentemente, ahora con la introducción de las tecnologías, todo está muy medido y calculado. Se aplican reglas y números a todo. Hay cantidad de recuperadores, de programas de entrenamiento… Se entrena mucho mejor que antes. Creo que el futbolista de hoy es mucho más atleta que antes, ya que la alimentación se cuida mucho más, el descanso también, y hay pautas de entrenamiento que antes no teníamos.

Evidentemente, en eso se ha evolucionado, pero también me queda esa parte de nostalgia de cuando el talento marcaba la diferencia. En aquella época, cuando el físico no era tan determinante, la calidad y la inspiración tenían mucho más peso. Había futbolistas absolutamente diferenciales, y cuando en un equipo tenías cuatro o cinco jugadores muy superiores, la diferencia era mucho más grande que ahora, donde el aspecto táctico y físico intentan equilibrarlo todo.

En definitiva, el fútbol sigue avanzando. Cada vez será un deporte más analítico, con más factores de medición: los kilómetros que recorre un jugador, los esfuerzos, la intensidad… 

Pero siempre creo que el talento seguirá siendo una parte importante que marcará diferencias. Puede haber muchos jugadores rápidos, pero cuando ves a alguien como Lamine Yamal ves algo distinto. Esa parte del futbolista diferencial que surge en cada época siempre va a estar ahí, aunque el fútbol evolucione.

  • ¿Cuál ha sido el mejor jugador que ha sido su compañero en el Elche CF?

Eso es muy difícil. He visto jugadores muy, muy buenos. Tuve la suerte de jugar con Juan Gómez “Juanito”, que era un futbolista diferencial, increíble. En el Elche también tuve compañeros muy buenos, y sobre todo, jugadores que marcaban la diferencia. En aquella época había futbolistas distintos. Muchos eran buenos físicamente, pero había otros que tenían esas pequeñas cosas que marcaban la diferencia. 

Recuerdo, por ejemplo, a Miguel y a Iru, dos porteros con un nivel increíble para la categoría en la que coincidí con ellos. Eran jugadores de los que aprendías todos los días. También recuerdo a Claudio Barragán, un futbolista absolutamente diferencial, cuando lo veías, le notabas algo distinto, un punto por encima de los demás. A Pepe Mejías tuve la suerte de tenerlo como compañero el primer año. Era alguien especial; veías que era un futbolista top en cualquier categoría. 

Seguramente me olvido de muchos compañeros, pero en esa época el esfuerzo era clave, cuando ponías todo lo que tenías, normalmente tenías éxito. Y estos jugadores que menciono estaban tocados por una varita. He tenido la suerte de coincidir con futbolistas geniales como Juanito, Pepe Mejías o Claudio Barragán.

  • Tras su salida del Elche en 1998, jugó en equipos como Plasencia, Castellón, Hércules y Zamora. ¿Qué etapa posterior recuerda con más cariño?

Todas, todas las etapas que he vivido me han marcado y en todas he hecho muy buenos amigos. Siempre han sido experiencias muy positivas.

Por ejemplo, en la época del Hércules, yo entendía y vivía la rivalidad. Cuando llegué, al principio los aficionados me silbaban, hasta que marqué mi primer gol con el Hércules y a partir de ahí se olvidó todo. Me trataron increíble, así que no puedo decir nada negativo, todo lo contrario. Tengo muchos amigos allí y me encantaría que los dos equipos se encontraran en Primera División y se reviviera esa rivalidad Elche–Hércules. Yo soy del Elche, siempre lo seré, del Elche y del Málaga, pero le tengo cariño al Hércules por haber jugado allí y deseo que les vaya bien siempre. 

En el Castellón también me trataron de maravilla; además, allí conocí a mi mujer. Incluso en mi etapa en Tercera División, guardo un gran recuerdo. Aunque ya no era fútbol profesional, fueron años en los que lo pasé muy bien. 

En general, en todos los clubes en los que he estado, con la afición y con el club, siempre he tenido muy buenas relaciones. No puedo decir que haya salido mal de ningún sitio.

  • ¿Qué aprendió en esos años después de dejar Elche y qué diferencias notaste entre clubes y aficiones?

Por ejemplo, la afición del Castellón es muy fiel también. Es una ciudad más pequeña que Elche, pero también con una gran afición. La del Hércules también lo es. Yo estuve allí en el primer año de Ortiz, una etapa en la que el club pasaba por un mal momento, aunque después llegó su época en Primera. Era una afición que también sufría, igual que la del Castellón.

Normalmente he jugado en grandes clubes, pero casi siempre en momentos difíciles de su historia. He sido un futbolista muy relacionado con ese tipo de contextos, con aficiones que sufrían y clubes que no estaban en su mejor momento. Pero eso te hace más fuerte. Ser importante en una ciudad y en un club histórico que está pasándolo mal implica una exigencia muy alta, y siempre he intentado estar a la altura.

Cuando llegas a clubes como el Castellón, el Hércules o el Elche, te exigen mucho, como si jugaras en Primera División aunque no estés en ella. Y eso hay que saber afrontarlo, porque no todo el mundo es capaz de rendir bien de manera continua bajo esa presión.

  • En tu carrera has vestido las camisetas del Elche y del Hércules, dos clubes con una gran rivalidad. Si tuvieras que quedarte con uno, ¿con cuál sería y por qué?

Yo soy del Elche y del Málaga. Me quedo obviamente con el Elche, de hecho, juego con los veteranos, y aunque tengo muy buena relación con los veteranos del Hércules, con la gente con la que coincidí allí y con los de otras épocas, incluso con Ortiz, que todavía sigue. 

Ya digo: soy del Elche y del Málaga. Ahí sí que elegir entre los dos me costaría mucho, porque en el Málaga jugué desde infantil, desde los once años prácticamente hasta el primer equipo, y con el Elche es el club en el que más temporadas he estado como profesional. Así que me costaría mucho elegir. 

De hecho, la temporada pasada tuve la suerte de ver el partido del Elche en Málaga, en La Rosaleda. Ganó el Elche 0-3 y lo vi con la afición ilicitana. Fue increíble, aunque me dio un poco de pena, alegría por el triunfo del Elche, pero pena porque el dominio fue tan claro. Si hubiese sido un resultado más igualado, lo habría disfrutado más.

Así que ya digo, no podría elegir entre el Elche y el Málaga. 

  • ¿Cuándo decidió retirarse del fútbol y cómo vivió ese momento?

Bueno, yo me retiré muy tarde, con casi casi 42, jugando en Torrellano, en Tercera División, disputando muchos partidos, porque me sentía muy bien físicamente. La exigencia de Tercera no era la misma que en categorías superiores, así que seguí disfrutando hasta que un día pensé: “Ya llega gente muy joven, cualquier día aparece por aquí un nieto mío…”. Entonces decidí que era momento de dar un paso al lado y dedicarme más a la faceta de entrenador y a hacer otras cosas.

Pero el fútbol, quien ha sido futbolista lo lleva siempre en la sangre, hasta que se muere. Esa parte nunca se pierde.

Ya con 41 o 42 años llegó un momento en el que, cuando no aportas mucho más de lo que el fútbol te aporta, toca verlo de otra manera: jugar con los veteranos, entrenar, entrar en otra faceta. El fútbol es muy exigente en lo físico y, sobre todo, en la dedicación. Y cuando ya no le dedicas todo tu tiempo y esfuerzo, empiezas a dejar de disfrutar tanto.

A mí me pasó eso: empezaba a sufrir más, sobre todo con alguna lesión, aunque siempre fui bastante fiable en ese sentido. Pero cuando te lesionas, te cuesta más entrenar, ves que los jóvenes aprietan y llega un momento en el que sabes que tienes que dar un paso a un lado.

  • ¿A qué se ha dedicado profesionalmente desde su retirada como futbolista?

Me saqué el título de entrenador y también soy profesor en una escuela de formación de entrenadores, en Futcoach10. Durante los últimos años de mi carrera empecé a trabajar en el mundo de los seguros, como asesor financiero, y esa es la faceta que llevo ahora junto con algunas aficiones que siempre he tenido, como escribir.

  • Muchos aficionados recuerdan aquel histórico ascenso en Barakaldo. ¿Cómo vivió ese partido y qué significó para usted formar parte de ese momento tan importante?

Bueno, ese fue quizás el momento de mayor alegría que he vivido en el Elche. Aún recuerdo la celebración con Diego Quiles en el mismo campo, ducharlo en los vestuarios de Barakaldo, la alegría de la afición… Fue el cénit, porque ya habíamos vivido dos o tres decepciones antes: la de Leganés, la de Las Palmas, donde en casa tampoco pudimos ascender.

Y ver a toda la ciudad, a toda la afición celebrando fue increíble. Probablemente es de los momentos más bonitos que he vivido, no solo en el fútbol, sino en mi vida. Fue como una culminación.

Sí que me queda la espinita de no haber jugado con el Elche en Primera, pero tengo la satisfacción de haber vivido un ascenso y de haber sido protagonista. Me marcó muchísimo y me encantó.

  • En aquella época también se comentó un encontronazo con el entrenador Ciriaco Cano tras sustituir a Enric Cuxart. ¿Qué ocurrió realmente y cómo vivió ese episodio?

Aquello es una de las cosas que cambiaría si pudiera. Haría borrón y cuenta nueva, pero no se puede. Me marcó, porque sentía que en ese partido tenía que estar en el campo. Después de todo lo que habíamos pasado, de quedarnos tantas veces tan cerca, tenía claro que debía jugar hasta el final.

Recuerdo que Enric Cuxart había marcado, estábamos con uno menos, sufriendo, y el entrenador quería cambiarme. Ciriaco Cano me dijo que saliera, y yo le dije que no, que no me iba. Eso probablemente me perjudicó después, pero algo dentro de mí me decía que ese día no podía abandonar el campo.

No me fui, mal hecho, me arrepiento, pero si volviera a pasar quizá haría lo mismo. Sentía que tenía que estar en el campo hasta el final, que si me iba, el equipo no ascendería. Y mira, al final ascendimos.

  • ¿Qué significó para usted vestir durante seis temporadas la camiseta franjiverde?

Es una de las cosas de las que más orgulloso me siento en mi vida deportiva. Ahora, cuando veo al Elche en Primera, con un estilo tan vistoso, que la gente lo sigue y lo admira, me siento muy satisfecho. Ver al equipo ahí arriba, ir al campo, reencontrarme con la afición, siempre he tenido una relación increíble con ellos.

Recuerdo que cuando perdimos los ascensos, en Leganés o en casa ante Las Palmas, no podía parar de llorar, lloraba con la gente, la afición me consolaba y yo les pedía perdón. Sentía que mi vida estaba ligada al Elche, mi éxito personal dependía de lo que hiciera el club. Fue siempre muy emotivo. Es de las cosas más bonitas que he vivido. Siempre voy a ser del Elche. 

De pequeño ya me encantaba la equipación, y ahora no hay colores que me gusten más. Esa camiseta blanca con la franja verde, siempre la llevaré en el corazón. Mi corazón es franjiverde.

  • Si tuviera que definir al Elche CF en una palabra, ¿cuál sería?

Pasión. La pasión que siempre he puesto cuando he jugado en el Elche, y la pasión que tiene la gente cuando va a ver al equipo y lo que siente por él.

  • ¿Cómo ha visto el inicio de temporada del Elche CF y qué sensaciones le transmite el equipo?

Las sensaciones son buenísimas. En todos los partidos que he visto, me ha parecido un equipo con un estilo muy dominante, con las ideas claras, ofensivo y con un modelo de juego muy vistoso. Me gusta mucho y creo que todos los que somos del Elche estamos muy orgullosos de la imagen que está dando en todos los campos de Primera.

Ya el año pasado, en Segunda, empezó a calar ese sello de buen manejo del balón y fútbol bonito. Este año lo están manteniendo. Hay que tener los pies en el suelo, porque mantenerse no será fácil, pero el inicio ha sido muy bueno y creo que va a ser una gran temporada.

  • ¿Qué mensaje te gustaría enviar hoy a la afición franjiverde que aún recuerda tu paso por el club?

A la afición solo puedo darle las gracias, porque siempre me han tratado de maravilla. No hace falta pedirles apoyo, porque siempre están ahí. Creo que este puede ser un año muy bonito, el estilo que está implantando el Elche, la comunión con la afición, ese Martínez Valero lleno que aprieta tanto… todo eso hace que tengamos que disfrutar cada partido.

Sabemos lo difícil que es estar en Primera, así que cada encuentro, dentro o fuera, hay que vivirlo con orgullo. Demos las gracias porque estamos en Primera y disfrutémoslo.

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