El 20 de octubre de 1604, Nicolás Caro Martí, un ilicitano de ascendencia noble, se casó con Isabel Malla en la Basílica de Santa María. El matrimonio, que no duró muchos años debido a la prematura muerte de Isabel en 1623, dejó una importante huella en la ciudad. Tras enviudar y perder a su único hijo, Nicolás Caro Malla, el Doctor Caro, con gran visión, tomó una decisión que marcaría el futuro de su legado. En un testamento firmado en vida, dejó claro que todas sus propiedades, que incluían huertos, fincas y derechos sobre el agua de la Acequia Mayor, debían mantenerse como una unidad indivisible, una herencia que debía ser cuidada por sus descendientes bajo una condición muy precisa: si la línea sucesoria llegaba a su fin o si alguno de los herederos decidía ingresar a la vida religiosa, todas esas propiedades pasarían a pertenecer a la Virgen de la Asunción, la patrona de la ciudad.
La vida del Doctor Caro, más allá de ser un acaudalado propietario de tierras, también estuvo marcada por su profunda devoción religiosa. Tras la muerte de su hijo Nicolás, se ordenó sacerdote y se dedicó a la Cofradía de la Virgen de la Asunción. Durante su vida, además de ser un hombre de fe, mostró un gran sentido de responsabilidad con sus bienes, pues pensó en su conservación y protección para las generaciones futuras, no solo de su familia sino también para la ciudad. El “Vínculo del Doctor Caro” fue entonces creado como un mecanismo legal para garantizar que sus propiedades no se fragmentaran.
En el siglo XVII, la última descendiente directa del Doctor Caro, su nieta Isabel Caro, falleció en 1697. Fue entonces cuando el clero de la Basílica de Santa María, en nombre de la Cofradía de la Virgen, tomó posesión de los bienes que el Doctor Caro había dejado bajo su legado. Sin embargo, este paso no estuvo exento de controversia. Antonio Soler de Cornellá, el tercer esposo de Isabel Caro, impugnó la posesión ante los tribunales. A pesar de ello, en 1710, la Audiencia Real de Valencia resolvió que la propiedad de los bienes pasaba a la Virgen de la Asunción, tal como se había estipulado en el testamento. Entre los bienes, se encontraban huertos de olivos, tierras y propiedades ubicadas en diversas zonas de Elche, como el “Olivar junto al ort de Gascon” y “la Casa del ort del Colomer”.
Este “Vínculo del Doctor Caro” no solo representaba un gesto de devoción hacia la Virgen de la Asunción, sino que también tenía un valor legal que protegía esas tierras de ser confiscadas o expropiadas. Durante las desamortizaciones de Mendizábal a mediados del siglo XIX, un periodo en el que muchos bienes de la Iglesia fueron expropiados, el “Vínculo del Doctor Caro” logró sortear la expropiación debido a su naturaleza jurídica, ya que no pertenecía directamente a la Iglesia, sino que estaba ligado a la figura de la Virgen, la patrona de Elche.
Este vínculo tuvo una importancia crucial para la preservación de un patrimonio natural invaluable. Las propiedades de la Virgen de la Asunción, gestionadas por la Cofradía, fueron preservadas a lo largo de los siglos. Y hoy, esas tierras y huertos forman parte del Parque Municipal de Elche, un lugar emblemático que fue inaugurado en 1946 y que sigue siendo un pulmón verde para la ciudad. El Parque Municipal incluye varios huertos históricos como el Hort del Real, el Hort de la Mare de Déu, el Hort de Baix y el Hort del Colomer, todos ellos vinculados al legado del Doctor Caro. En la actualidad, el Vínculo sigue siendo administrado por una comisión integrada por el arcipreste de Santa María, el alcalde de Elche y un administrador designado.
Este parque, que forma parte del Palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es testimonio vivo de la relación histórica entre el pueblo ilicitano, su fe y su patrimonio natural. Además, el “Vínculo del Doctor Caro” representa un modelo único de cómo el respeto a las tradiciones, la devoción religiosa y la ingeniosa administración legal pueden preservar el patrimonio a lo largo de los siglos.
El legado del Doctor Caro no solo ha dejado una huella en la historia de Elche, sino que también sigue presente en la Basílica de Santa María. En el camarín de la Virgen de la Asunción, se conserva un relieve realizado en 1954 por el escultor Sánchez Lozano que honra la figura del Doctor Caro. Además, las pechinas de la cúpula de este camarín albergan bustos de varios personajes ilustres, entre ellos, Nicolás Caro.
Este relato nos recuerda que el vínculo entre la fe, la historia y el patrimonio es una de las claves para comprender la esencia de Elche. Gracias a las decisiones sabias y al profundo sentido de responsabilidad del Doctor Caro, Elche conserva hoy una parte fundamental de su identidad, tanto cultural como natural. Y, a través del Vínculo, se asegura que este patrimonio siga siendo disfrutado por futuras generaciones.






Iván Hurtado












