Elche inauguró este sábado la Navidad con un pregón especialmente emotivo a cargo del periodista Pepe Morago, quien convirtió la Glorieta en un escenario de recuerdos, gratitud y orgullo por las tradiciones ilicitanas. Su intervención, cargada de sentimiento y humanidad, giró en torno a dos grandes ejes: sus raíces en el barrio de San Antón, donde vivió una infancia humilde pero plena de amor, y la defensa del belenismo como expresión cultural esencial de la ciudad.
Desde los primeros instantes, Morago agradeció a la Asociación de Belenistas de Elche la invitación para abrir oficialmente las fiestas, destacando la dedicación y el talento con el que cada año levantan el Belén municipal. Subrayó la labor de su presidente, Francisco Guilabert, y definió la oportunidad de ser pregonero como “un precioso regalo”. El público acogió con emoción su deseo de que esta asociación pueda ser reconocida algún día como Patrimonio de la Humanidad, lo que convertiría su trabajo en el cuarto patrimonio de Elche.
El pregonero dedicó un apartado especial a los detalles que hacen único el Belén municipal, desde la presencia del peregrino o Francesc Cantó hasta la silueta de la Dama. Celebró la incorporación de la nueva figura de San Crispín, patrón de los zapateros, pero quiso ir más allá al proponer a los belenistas añadir también una figura de San Antonio Abad, patrón de los animales, como homenaje a los valores de compasión y ternura que representa. Para Morago, sería también un guiño a su barrio natal, al que recordó con enorme emoción: un lugar donde, pese a la falta de recursos, abundaba el cariño familiar y donde se forjaron muchos de sus recuerdos más intensos de la Navidad.
En su pregón, Morago rindió homenaje al Concurso Radiofónico de Cuentos Navideños de Radio Elche Cadena SER, que este año celebra su edición número 61, así como a sus compañeros de la emisora, de Los 40, de Elche 7 Televisión y de la Cadena SER a nivel nacional. También tuvo palabras de agradecimiento para la familia Garrigós Agulló, propietaria de la histórica emisora local.
Uno de los momentos más emocionantes llegó con el recuerdo a su familia, a la que definió como el pilar absoluto de su vida. Se dirigió con especial ternura a su esposa Manoli, a sus hijos Jorge y Laura y a sus padres, hermanos y cuñados. No faltó un emotivo recuerdo para sus suegros Armando y Manolita y para su cuñada Juani, a quienes dijo sentir presentes “celebrando la Navidad desde el cielo”. Rememoró también sus primeras navidades como monaguillo en la parroquia de San Antón, donde —dijo— descubrió el verdadero significado de la Navidad. Agradeció a los sacerdotes que lo acompañaron en esa etapa y compartió anécdotas que despertaron sonrisas entre el público.
Un sueño personal del pregonero se hizo realidad cuando su amigo José Manuel Guinot subió al escenario para cantar un villancico especialmente significativo. Morago agradeció el gesto asegurando que su voz “había acariciado el alma” de los presentes.
En la parte final del acto, el periodista lanzó un mensaje de esperanza, recordando que la Navidad es luz, generosidad, ternura y verdad. Citó un pasaje de la primera carta de San Pablo a los Corintios para reivindicar el amor como valor supremo y animó a los ilicitanos a mantener vivo el espíritu navideño durante todo el año. Cerró el pregón con una llamada a disfrutar de estas fechas en familia y con orgullo por pertenecer a “una ciudad tan hermosa y mágica como Elche”, concluyendo con vivas a la Navidad, a la Asociación de Belenistas y a la ciudad, antes de evocar los conocidos versos del himno local: “Gloria a Elche, de luz y esplendor”.






Juan Sempere Albert












