HISTORIA

Gaspar Ortiz, ilicitano y héroe olvidado: El capitán que conquistó Maastrich


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Daniel Ruiz Perona
28 de diciembre de 2024 - 01:22

Gaspar Ortiz, el ilicitano de las mandíbulas rotas, lideró el asalto a la inexpugnable ciudad holandesa en el siglo XVI.

En los anales de la historia militar, la figura de Gaspar Ortiz, nacido en Elche en la calle San Jerónimo a mediados del siglo XVI, brilla con una intensidad que ha sido injustamente ignorada. Este valiente capitán, conocido tanto por su heroísmo como por llevar algodones en la boca debido a unas mandíbulas destrozadas en batalla, fue clave en la toma de Maastrich (o Maestrique), una ciudad holandesa famosa por su resistencia y fortificaciones.

Ortiz inició su carrera militar como alférez primero en la compañía del capitán Luis Gaytán durante el levantamiento de los moriscos en Granada, en 1570. Tras la muerte de su superior en aquella campaña, Ortiz asumió el mando de una compañía y fue destinado a Flandes, donde continuó su meteórica carrera militar acompañado de su primo Gregorio Ortiz, quien actuó como alférez bajo su mando.

La gesta de Maastrich

La conquista de Maastrich, en 1579, es un episodio digno de leyenda. Gaspar Ortiz y Gregorio lideraron un ataque inesperado y temerario después de que los defensores de la ciudad se burlaran de los tercios españoles, apareciendo en las murallas vestidos con ornamentos sagrados. Sin esperar las órdenes del general Alejandro Farnesio, Gaspar Ortiz y su primo tomaron la iniciativa: “Gregorio Ortiz alzó su bandera y, sin dudar, se lanzó al ataque, seguido por otros alféreces y soldados”.

El asalto fue brutal y costoso. Gaspar Ortiz fue alcanzado por una contramina que le causó heridas mortales, pero, según las crónicas, “agonizando como estaba, no dejó de animar a sus hombres”. Gregorio también estuvo cerca de perder la vida, tras recibir nueve balazos en su peto. Finalmente, la inexpugnable fortaleza holandesa cayó, pero no sin un precio alto.

Gaspar Ortiz fue enterrado en Maastrich con un epitafio que resumía su vida y su carácter: “El impávido capitán Gaspar Ortiz”. Su heroísmo, que simbolizaba el espíritu de los tercios, quedó inmortalizado tanto en las crónicas como en una calle de su Elche natal que lleva su nombre.

Un legado de gloria

El episodio de Maastrich es solo una de las múltiples hazañas que jalonan la vida de este héroe ilicitano. Antes de su muerte, Ortiz había luchado en la batalla de Lepanto y participado en los asedios de Andeganter y Sichen, entre otros, siempre demostrando su valentía y liderazgo.

Aunque su apellido hoy pueda recordar más a productos de repostería, en el siglo XVI era sinónimo de audacia y sacrificio. Su vida es un testimonio de los hombres que construyeron el prestigio de los tercios españoles, llevando su valentía a Italia, Alemania y Flandes, y haciendo historia en lugares que hoy parecen tan lejanos como la ciudad holandesa de Maastrich.

Elche, a través de héroes como Gaspar Ortiz, ha dejado una huella imborrable en la historia militar de España, y es momento de rescatar su legado del olvido para celebrarlo como parte del orgullo de la ciudad.

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