La Policía Nacional ha desmantelado en Elche un importante punto de venta de drogas gestionado por un clan familiar. Cuatro personas, tres hombres y una mujer, de entre 35 y 60 años, han sido detenidas en una operación que ha sacado a la luz un entramado de tráfico de drogas, pertenencia a grupo criminal y defraudación de fluido eléctrico.
Todo comenzó con las denuncias de vecinos del barrio de La Puñalada, hartos del incesante ir y venir de personas a cualquier hora del día y de la noche. Los agentes iniciaron una investigación que pronto confirmó las sospechas: una familia había convertido su domicilio en un supermercado clandestino de sustancias estupefacientes, operando bajo un claro reparto de funciones.
Mientras unos se encargaban de vender la droga, otros vigilaban la zona para evitar sorpresas policiales. Pero el negocio no se limitaba a esa casa. Los investigadores descubrieron que el clan utilizaba una finca y otra vivienda como almacén para guardar la mercancía, lugares que también servían para reponer el suministro de drogas al punto de venta.
El desenlace llegó con un operativo policial que incluyó tres entradas y registros. El hallazgo más sorprendente fue el de 350 gramos de cocaína ocultos dentro de una hormigonera, una estrategia que demuestra hasta qué punto los narcotraficantes confían en la creatividad para esconder su mercancía. También se incautaron 10 gramos de marihuana, una plantación con 158 plantas de cannabis conectada ilegalmente a la red eléctrica, un arma blanca de grandes dimensiones, un vehículo de alta gama y diversos utensilios para el corte y distribución de las drogas.
El principal investigado ha sido puesto a disposición de los juzgados de guardia de Elche, donde se ha decretado su ingreso en prisión. Los otros tres detenidos también han pasado a disposición judicial, mientras la Policía celebra haber logrado erradicar un importante punto de venta de drogas que abastecía a toda la localidad.
Esta operación es un golpe contundente contra el tráfico de drogas en Elche y evidencia el impacto que puede tener la colaboración ciudadana para desmantelar actividades ilegales.






Daniel Ruiz Perona












