ENTREVISTA CAPITAL | KIKO MARTíNEZ, EXCAMPEóN DEL MUNDO DE BOXEO

Kiko Martínez: “Ser campeón del mundo y llevar el nombre de Elche y de España a lo más alto ha sido siempre mi mayor orgullo”

El excampeón mundial ilicitano repasa su trayectoria tras una carrera marcada por el sacrificio, la fe y la perseverancia, habla sobre su legado, el valor de la familia y el orgullo de haber llevado el nombre de Torrellano, de Elche y de España por todo el mundo
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Iván Hurtado
02 de noviembre de 2025 - 01:01

A sus 39 años y tras más de dos décadas sobre el cuadrilátero, Kiko Martínez es una leyenda del boxeo internacional. Nacido de Torrellano, el ilicitano fue campeón del mundo en dos categorías diferentes: supergallo y pluma; peleando en escenarios emblemáticos. Con un estilo aguerrido y una carrera a base de esfuerzo, disciplina y fe, se ha convertido en uno de los deportistas más reconocidos y respetados de la historia reciente del deporte español. Esta semana, ha recibido además un homenaje histórico, el primer sello personalizado de Correos dedicado a un boxeador español.

En esta entrevista, Kiko Martínez repasa su trayectoria, sus momentos más duros y sus mayores logros. Reflexiona sobre el sacrificio que exige el boxeo, el papel de la mente en la competición y el apoyo incondicional de su familia. Asegura que ahora su mayor motivación actual está en formar nuevas generaciones de boxeadores y grandes personas, sin olvidar nunca sus raíces: “Amo mi Torrellano, amo mi Elche y amo mi España”.

  • Esta semana ha recibido el primer sello personalizado de Correos dedicado a un boxeador español, ¿qué significa este reconocimiento para usted?

Es algo increíble. Recibir un sello creo que es porque he hecho algo bueno a lo largo de mi carrera, y sobre todo, hacerlo en vida, porque casi todas estas cosas te las dan cuando te mueres. Entonces es bonito que lo pueda vivir y lo pueda agradecer. Para mí es increíble ser el primer español de la historia en el mundo del boxeo. Para mí es algo importante

  • ¿Cómo ha sido su vida desde que colgó los guantes?

Ha sido dura, a mí me encantaba la competición. Yo todos los días me levantaba con un objetivo que era pelear, competir y progresar en mi vida deportiva. Eso se ha perdido en cierto momento. Yo era un enamorado de la competición. Para mí es duro no pelear y no tener ese objetivo. Lo meto ahora en ayudar a los chicos, en trabajar, en no parar, pero es duro, diariamente para mí es duro.

  • ¿Qué proyectos tiene por delante?

Mi proyecto ahora mismo es hacer grande una escuela que tengo en Murcia de boxeo. Intentar sacar campeones de España, campeones de Europa y, a la larga, tener algún campeón mundial. Quiero formar grandes boxeadores y personas todavía más grandes. Ese es mi objetivo: sacar grandes personas en el mundo del boxeo.

  • ¿Qué le gusta hacer cuando no está entrenando o compitiendo?

Me gusta estar con mis animales, pasar rato con los animales que tengo en mi casa, darles de comer, mimarlos, jugar con ellos. Es mi día a día, es lo que más me gusta. Y mantenerme solo. Me gusta mucho la soledad.

  • ¿Cómo recuerda sus primeros pasos en el boxeo en Torrellano?

En Torrellano empecé a entrenar en el club de judo de Aquilino Fernández. Entrenábamos tres horas a la semana y lo compaginaba con el fútbol. Fue increíble. Me gustaba mucho ir a entrenar allí; se respiraba competición. Aquilino es una persona ejemplar de Torrellano, una imagen en la que me gusta fijarme. Está en su gimnasio, en su granja. Creo que es algo en lo que yo me inspiro mucho, en gente como él.

  • ¿Cómo era Kiko Martínez de niño y cómo recuerda su infancia?

Me gustaba mucho jugar al fútbol, jugaba en Torrellano. También me gustaba mucho la competición de niño. Pasaba muchas horas en la calle con mis amigos, hacíamos cabañas… Pero nunca dejé de entrenar. Jugaba al fútbol, corría o hacía boxeo en esos tiempos. Fue una niñez muy bonita, la verdad.

  • ¿Qué le llevó a subir por primera vez a un ring? ¿Quién fue la persona que más te influyó para convertirte en boxeador profesional?

Nosotros empezamos haciendo kickboxing en Torrellano. Pero enseguida mi entrenador me vio y me dijo que él creía que yo iba a ser mejor boxeador que kickboxer. Entonces, desde ahí, empecé a creer que iba a ser buen peleador y boxeador. Había dos chicos en Torrellano, Juan Andrés y su hermano, que hacían kickboxing y boxeo. Empecé gracias a ellos también. 

Yo empecé haciendo kickboxing y enseguida me dijeron que iba a ser un buen peleador en el boxeo. Y me lo creí.

  • ¿Tuvo algún referente o ídolo en el boxeo cuando era joven?

Tuve muchos. A Julio César Chávez, a Félix Trinidad, a Javier Castillejo, que era español. Tuve muchos ídolos, los cuales yo me fijé y quise ser como ellos. También a Marco Antonio Barrera y a Érik Morales. Casi todos mis ídolos fueron mexicanos, aun que también tuve referentes de otros lugares.

  • Tras su debut como profesional, usted logró siendo muy jóven más de una decena de victorias consecutivas que le hicieron ganarse el nombre de ‘La Sensación’, ¿en ese momento se veía invencible?

Sí. Tú crees que eres invencible hasta que llega tu primera derrota. Entonces piensas que la cosa no es tan fácil como uno piensa. Cuando debuté hice once peleas seguidas ganando antes del límite y luego me convertí en uno de los más jóvenes de la historia del boxeo español en ser campeón de Europa. 

Y claro, piensas que no puedes perder hasta que llega la primera derrota y dices: “Esto no es tan fácil”. Duele mucho cuando te caes, te encuentras solo y ves que no todo es tan bonito ni tan fácil. Pero eso te hace progresar y ser mejor peleador. Ahora lo veo así: no es tan importante ganar siempre.

  • ¿Cómo fue su primera derrota como profesional y que sintió tras aquel combate?

Pensaba que había sido un mal día y busqué muchos culpables. Al final me di cuenta de que el único culpable era yo, que no había hecho las cosas tan bien y que debía tomármelas de otra manera para mejorar. Me machaqué mucho, me culpé a mí mismo.

  • ¿En qué momento sintió que podía llegar a ser campeón mundial?

Lo pensé desde el primer día que empecé en el gimnasio. Sabía que iba a ser campeón del mundo. Llevo la competición en la sangre. Cuando empiezo algo, creo que lo voy a hacer mejor que nadie porque lo voy a repetir más que nadie. Desde el primer día sabía que iba a ser un gran peleador.

  • El 17 de agosto de 2013, se proclamó campeón del mundo del peso supergallo tras vencer por nocaut técnico al colombiano Jhonathan «Momo» Romero.¿Qué recuerdos tiene de aquella noche?

Fue la noche más importante de mi carrera. Me la jugué toda a una carta. Me fui a Estados Unidos arruinado, con muchas necesidades y con una hija recién nacida. Fui a ganar o a ganar. Me tenían que sacar de allí con los pies por delante, y lo digo de verdad. 

Me fui cinco semanas antes con una mochila, yo solo, y le prometí a mi mujer que no volvería a Torrellano hasta cumplir ese sueño y ser campeón del mundo. Y lo hice de esa manera como se lo dije.

  • ¿Cómo fue esa etapa de verse por primera vez campeón del mundo, exponiendo ante su ciudad de Elche ese título de supergallo?

Fue increíble, porque me pilló más maduro. Creo que fue el punto más importante de mi carrera. Ya no era un niño: entrenaba, trabajaba, me dedicaba a mi familia, me cuidaba. Convertirme otra vez en campeón del mundo en Elche fue maravilloso.

  • En noviembre de 2021 sorprendió al mundo al noquear a Kid Galahad en el sexto asalto en Sheffield, recuperando el título mundial IBF del peso pluma. ¿Qué recuerda de aquella noche y qué significó para usted lograr de nuevo un campeonato mundial cuando muchos ya lo daban por acabado?

Fue una motivación para mí que todo el mundo me diera por acabado. En esa temporada entró el COVID, estuve mucho tiempo entrenando solo y preparé muchas peleas por mi cuenta. Creo que esa también la preparé casi solo en mi casa, con algo de ayuda, aun que fuese poca, pero se agradece. 

Pero estaba convencido de que, si seguía cuidándome, con motivación y con el foco puesto, volvería a ser campeón del mundo. Un psicólogo me ayudó mucho a controlar las ansiedades y preocupaciones que tenía en la cabeza, y me vino muy bien. Conseguir un título del mundo con 35 años otra vez fue maravilloso.

  • Su último combate fue en Japón tras caer derrotado ante Reiya Abe, ¿sabía que ese iba a ser su último combate antes de subir al ring?

No, yo pensaba que iba a ganar y volver a ser campeón del mundo. Quería retirarme como campeón. En ningún momento pensé que podía ser mi última derrota, pero la fue. Creo que ya era el momento de decir adiós a la competición. 

Ya había recibido mucho castigo. Volver a remar de nuevo, hacer peleas sin cobrar, sin obtener nada, y esperar otra gran oportunidad; creo que ya no era lo mejor para mí.

  • ¿Cuál ha sido el combate más difícil de su carrera?

No sabría decir uno en concreto. Con Carl Frampton tuve dos peleas muy duras, en las que nos dejamos ambos bastantes años de vida. Las dos fueron en Irlanda y creo que fueron las más duras de mi carrera.

  • ¿Y el más especial o emocionante?

La más especial creo que fue la del “Momo” Romero y la de Japón contra Hasegawa. Fueron las dos peleas más importantes y emocionantes de mi carrera.

  • Ha boxeado en escenarios muy distintos como Nueva York, Tokio o Londres, ¿cuál le marcó más?

Me gustó mucho pelear en Japón. El público japonés es increíble. Si me quedo con algo, es con ganar en Japón, ganar mi segundo mundial en Osaka, fue la pelea más importante y más emocionante de mi carrera.

  • ¿Qué papel ha jugado su familia en los momentos más duros de su carrera?

Creo que fueron los únicos que no se fueron cuando no había nada, cuando no había dinero, ni peleas grandes, ni títulos. Lo más importante para un atleta es tener una gran familia, y yo puedo decir que soy muy afortunado en eso. Tengo una gran mujer, grandes hermanos, grandes padres y grandes amigos de la infancia. Ellos no salieron corriendo, muchos entrenadores se fueron cuando no había dinero, pero mi mánager no, él siempre estuvo ahí ayudándome y sigue haciéndolo hoy en día, no me puedo quejar de él. Aun así, lo más importante fueron mi mujer y mis hermanos. Han sido maravillosos y fundamentales a lo largo de mi carrera.

  • ¿Qué papel juega la cabeza en un deporte tan exigente como el boxeo?

Es lo más importante. Más que ser fuerte físicamente, habilidoso o disciplinado. El boxeo es una carrera de fondo, no un sprint. Puedes pasarte veinte años esperando una gran oportunidad, y eso supone un gran desgaste psicológico. La cabeza es esencial para llegar al final del camino.

  • ¿Tenía algún ritual o costumbre antes de cada combate?

Rezaba mucho. Le pedía a Dios que todo saliera bien, que todo el trabajo realizado se reflejara en la pelea, pero sobre todo rezaba por salir sano. El boxeo te puede arruinar la vida en un solo combate. Lo único que pedía era poder volver a ver a mi familia y estar bien.

  • ¿Cómo manejaba los nervios o la presión antes de subir al ring en un combate decisivo?

Siempre decía que todo se hacía en el campo de entrenamiento. Si lo daba todo ahí, no tenía presión en la pelea. Si comía bien, descansaba bien, no discutía con mi familia y hacía todo correctamente, sabía que todo iba a salir bien, ganara o perdiera.

  • ¿Cuál diría que ha sido el día más duro o más triste de su vida?

He tenido muchos días tristes. Uno de los peores fue cuando me destrocé los hombros de punta a punta por las burradas que hacía en el gimnasio. Mi hija acababa de nacer y no podía cogerla en brazos por lo lesionado que estaba. Ahí te das cuenta de lo importante que es la salud.

  • ¿Qué es lo que más le ha enseñado el boxeo fuera del ring?

A tener paciencia. Paciencia para esperar esa pelea grande, para seguir entrenando y trabajando. Para tener éxito en el boxeo, hay que saber esperar, y para eso se necesita mucha paciencia.

  • Si pudiera volver atrás en el tiempo y hablar con aquel Kiko adolescente que empezaba a boxear, ¿qué consejo le daría?

Ninguno. Todo lo aprendí por el camino, haciéndolo bien o mal. No me reprocho nada, porque gracias a todo lo vivido soy la persona que soy hoy. Me sigo cuidando, entrenando y aprendiendo, pero de lo que ya aprendí. Creo que todo fue parte del plan de Dios para ser lo que soy a día de hoy.

  • ¿Cómo le gustaría que lo recordara la afición y el mundo del boxeo?

Como una persona incansable, que nunca se rindió. Que lo consiguió todo, incluso perdiendo, con todo el mundo en contra. Me caí y me levanté mil veces, y aun así fui campeón del mundo.

  • ¿Qué valoración hace de su carrera deportiva en general hasta el momento?

No me valoro a mí mismo, dejo que lo haga la gente. Soy muy inconformista, no miro los títulos del mundo que tengo en casa. Siempre quiero algo más. Así que prefiero que sea la afición la que me valore.

  • ¿Qué se siente al representar a España y llevar el nombre de Elche a lo más alto en el panorama internacional del boxeo?

Me encanta. Siempre llevo a Elche, he viajado con la camiseta del Elche y he llevado la bandera española por todo el mundo. Me siento muy ilicitano y muy español. Es un orgullo poder llevar mis raíces por todo el mundo, y lo hago porque quiero, no porque me den nada a cambio. Amo mi Torrellano, amo mi Elche y amo mi España.

  • ¿Qué consejo le daría una leyenda del boxeo como usted a un boxeador que se esté iniciando?

Que se cuide fuera del gimnasio, que tenga paciencia y no quiera vivirlo todo a la vez. A veces queremos ser campeones en el gimnasio y personas normales fuera, pero eso es imposible. Tienes que ser campeón del mundo las 24 horas del día, los siete días de la semana. Hay que obsesionarse con ello, no valen las medias.

  • Para terminar, ¿podría mandar un saludo a los lectores de Elche Capital?

Os mando un fuerte abrazo a todo Elche. Espero que os guste mucho la entrevista y aún daré más sorpresas, Kiko Martínez.

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