CIENCIA

La UMH de Elche lidera el primer estudio a gran escala sobre la mortalidad de aves y murciélagos en parques eólicos de Sudamérica

La investigación analiza 15 años de datos en Chile y alerta de la necesidad de mejorar los sistemas de seguimiento y mitigación para proteger la biodiversidad
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Juan Sempere Albert
18 de enero de 2026 - 01:19

Un equipo internacional de investigadores, coordinado por el Departamento de Biología Aplicada de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, ha publicado el que se considera el primer estudio a gran escala basado en datos reales sobre la mortalidad de aves y murciélagos provocada por aerogeneradores en Sudamérica. El trabajo analiza registros recopilados durante 15 años en Chile, entre 2009 y 2023, y aporta información clave sobre un impacto ambiental que hasta ahora no había sido cuantificado de forma sistemática en esta región.

En la investigación participan también la Universidad de Alicante y la Universidad de Chile. El estudio ha documentado la muerte por colisión de 1.218 aves pertenecientes a 80 especies y 1.250 murciélagos de 6 especies en un total de 47 parques eólicos. Entre los datos más relevantes destaca la mortalidad de nueve ejemplares de cóndor andino (Vultur gryphus), una especie catalogada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y de gran valor ecológico y cultural en Sudamérica.

El investigador de la UMH de Elche y autor del estudio, Juan Manuel Pérez García, ha señalado que este trabajo “es el primero que recopila y analiza datos de mortalidad real a largo plazo en Sudamérica, lo que permite identificar qué grupos de especies son los más afectados y qué factores ambientales influyen en estas colisiones”. Según explica, la falta de estudios de este tipo había dificultado hasta ahora el diseño de estrategias eficaces de prevención.

El estudio pone de relieve que la expansión de la energía eólica es fundamental para reducir las emisiones de dióxido de carbono y avanzar en la transición energética, especialmente en un contexto de inestabilidad energética en Latinoamérica. No obstante, los investigadores subrayan que este desarrollo debe ser compatible con la conservación de la biodiversidad. “Para que la implantación de las energías renovables sea realmente sostenible es imprescindible contar con herramientas científicas que orienten medidas de mitigación eficaces y protocolos de seguimiento adecuados”, ha añadido Pérez García.

Uno de los aspectos más destacados del análisis es la falta de estandarización en los sistemas de monitorización de la mortalidad en los parques eólicos. El estudio demuestra que las instalaciones que realizan búsquedas diarias de fauna colisionada detectan un número significativamente mayor de cadáveres que aquellas con revisiones menos frecuentes, lo que indica que la mortalidad real podría estar siendo subestimada en muchos casos.

Además, el trabajo revela que el 44% de los parques eólicos analizados no aplicaba ninguna medida de mitigación para reducir el impacto sobre la fauna. Los investigadores advierten de la urgencia de implantar soluciones contrastadas, como la parada temporal de aerogeneradores durante periodos de alta actividad de aves y murciélagos o el uso de sistemas automáticos de detección en tiempo real, para evitar que estas infraestructuras se conviertan en trampas ecológicas.

Los resultados también muestran que los accidentes están relacionados con factores ambientales, como la proximidad a la costa o la riqueza de especies del entorno. Mientras que la mortalidad de aves se mantiene relativamente constante a lo largo del año, la de los murciélagos presenta picos significativos durante la primavera y el otoño, coincidiendo con periodos de mayor actividad y migración.

Con este estudio, la UMH de Elche y las instituciones colaboradoras aportan una base científica sólida que puede servir de guía tanto a administraciones públicas como a empresas del sector energético en Sudamérica para desarrollar parques eólicos más seguros para la fauna. El objetivo, según destacan los autores, es garantizar que el crecimiento de las energías renovables no suponga una amenaza silenciosa para ecosistemas de alto valor ecológico como el desierto de Atacama o la Patagonia.

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