En las mesas ilicitanas, donde no falta el marisco, las delicias de Elche ni las bandejas de embutidos, las reuniones familiares son sinónimo de diversión… y algún susto inesperado. Los atragantamientos, esos visitantes no invitados, aparecen en el momento más inoportuno: una carcajada con la boca llena, un comentario rápido entre bocado y bocado, o esa pieza de carne que se niega a seguir el camino correcto.
El resultado es el mismo: el comensal en apuros, golpes improvisados en la espalda y algún valiente intentando aplicar la maniobra de Heimlich en pleno salón, mientras el resto de la familia deja el turrón a medio cortar.
Un problema que se puede prevenir
Aunque parezca cosa del momento, evitar atragantamientos es más sencillo de lo que parece si seguimos algunos consejos básicos:
• Masticar bien y sin prisas: La coca de verduras o el cordero no se van a escapar, pero un bocado mal tragado puede arruinar la velada.
• No hablar con la boca llena: Es tentador interrumpir a la prima para contar la anécdota del vecino que colgó luces en la palmera, pero más vale esperar a que el bocado esté a salvo.
• Saber cómo actuar: Conocer la maniobra de Heimlich y mantener la calma puede evitar un susto mayor.
¿Qué es la maniobra de Heimlich y cómo se realiza?
La maniobra de Heimlich es una técnica sencilla pero muy eficaz para desobstruir las vías respiratorias de una persona que se está atragantando. En una situación de emergencia, estos pasos pueden salvar vidas:
1. Identifica el problema: Si la persona lleva las manos al cuello, no puede hablar ni emitir sonidos, y su cara comienza a ponerse azulada, actúa de inmediato.
2. Colócate detrás de la persona: Ponte de pie justo detrás del afectado y rodea su cintura con tus brazos.
3. Haz un puño: Cierra una mano en forma de puño y coloca el lado del pulgar contra el abdomen de la persona, justo por encima del ombligo y debajo del esternón.
4. Aplica presión: Con tu otra mano, sujeta el puño y realiza empujones rápidos hacia adentro y hacia arriba. Estos movimientos deben ser firmes y repetidos hasta que el objeto sea expulsado o la persona pueda respirar nuevamente.
Si estás solo y te estás atragantando, también puedes realizar la maniobra de esta manera:
• Cierra el puño y colócalo sobre tu abdomen, por encima del ombligo.
• Sujeta el puño con tu otra mano y realiza empujones rápidos hacia adentro y hacia arriba.
• Si esto no funciona, presiona tu abdomen contra un objeto firme, como el respaldo de una silla o el borde de una mesa, para generar la presión necesaria.
Suegras, cuñados y la “seguridad extra” en las mesas ilicitanas
Hay quienes aseguran que los atragantamientos disminuyen en las cenas donde están presentes suegras y cuñados. Puede que no sea casualidad: entre el control y las indirectas, muchos mastican mejor cuando escuchan frases como “el asado del año pasado estaba más jugoso” o “¿para cuándo esa reforma de la casa?”. En estos casos, uno no solo traga mejor, sino que lo hace con mucha más precaución para evitar dar más motivos para el comentario del cuñado de turno.
En Elche, la sobremesa como deporte de riesgo
Así que esta Navidad, entre las risas y los brindis, toca recordar que las fiestas están para disfrutarlas, no para atragantarse con un trozo de embutido. Con calma, un poco de humor y las instrucciones de la maniobra de Heimlich siempre a mano, las sobremesas ilicitanas seguirán siendo memorables… por las razones correctas. ¡Feliz Navidad, ilicitanos, y a masticar con ganas (y cuidado)!






Iván Hurtado











