Miguel Mateo es un ilicitano que cumplió el sueño de jugar en el equipo de su ciudad, el Elche CF. Desde las categorías inferiores hasta el primer equipo, su trayectoria es la de un canterano que vivió la cara más pura del fútbol de su tierra, debutando con apenas 17 años en un escenario inolvidable como el Rico Pérez, anotando el gol de la victoria ante el eterno rival en un encuentro que todavía mantiene presente en su memoria.
En esta entrevista, Mateo echa la vista atrás para recordar aquel gol histórico frente al Hércules y los momentos más duros de un club que llegó a estar al borde de la desaparición. Con la humildad de quien se siente un privilegiado de haber podido vestir la camiseta franjiverde, pero con la espinita clavada de no haber podido vivir un ascenso, repasa sus ídolos, sus batallas en Segunda y Segunda B y el orgullo de haber defendido el escudo del equipo de su vida durante una etapa corta pero inolvidable.
- Mateo, ¿cómo recuerda su infancia en Elche y sus primeros pasos en el fútbol antes de llegar al Elche Club de Fútbol?
La recuerdo con un punto de melancolía, porque ha pasado mucho tiempo y fue una etapa muy bonita. Estoy muy orgulloso de haber vestido la camiseta del Elche siendo de aquí y de haber jugado prácticamente en todas las categorías del club, desde la cantera hasta arriba.
- ¿Qué significaba para un chaval de la ciudad ponerse la camiseta franjiverde y formarse en el club de su tierra?
Vivía en el barrio de Altabix, prácticamente en una calle pegada al campo del antiguo estadio de Altabix. El Elche entrenaba allí, íbamos a verles a ellos, al ilicitano, a los juveniles. Mi padre era muy aficionado al fútbol, siempre íbamos a ver los partidos cuando jugaba el Elche en casa. Siendo de Elche y con prácticamente toda mi familia de aquí, es un orgullo enorme.
- ¿Cómo fue su llegada al primer equipo del Elche CF y quiénes fueron las personas que más le ayudaron en ese salto al fútbol profesional?
Llegué un poco por casualidad. Recuerdo que Claudio estaba sancionado y alguna lesión, así que tuvieron que tirar del juvenil. Me llamaron para un amistoso cuando yo estaba todavía en Almoradí, sin pensar siquiera que iba a jugar o que iba a ir convocado. El entrenador confió en mí, Carlos Maciá Bonet, le tengo un aprecio enorme. De hecho, he coincidido con él en otros equipos como el Ilicitano o el Novelda. Creo que fue gracias a él y también a los entrenadores que tuve en juveniles, como Patricio Soto, que fueron quienes más me ayudaron.
- Debutó muy joven, con tan solo 17 años, y además lo hizo frente al eterno rival, el Hércules CF, marcando un gol. ¿Cómo vivió aquel debut tan especial y qué recuerdos conserva de ese día?
Lo recuerdo prácticamente todo. Desde que mi padre me llevó al estadio, entonces no tenía coche, el viaje hasta Alicante, la llegada… Yo pensaba que iba convocado, pero que no iba a jugar. Cuando dicen la alineación y veo que voy a salir, estaba como un flan. Luego marcas el gol de la victoria en ese campo… En el Rico Pérez me tiraron de todo cuando me tiré de rodillas a celebrar el gol. No se puede explicar lo que se siente. Siendo de Elche, con un padre tan aficionado al club y con un primo que también jugó en el Elche, fue una alegría enorme.
- Usted vivió etapas muy distintas del club, tanto en Segunda División como en Segunda División B. Pese a tener un buen promedio goleador, ¿por qué cree que no tuvo una mayor continuidad en el equipo?
No lo sé. Seguramente porque no tenía la suficiente categoría para jugar en ese momento. En mi primera etapa debuté y luego hice la pretemporada con el equipo en Cocentaina con Felipe Mesones como entrenador. A Mesones le gustaba la gente más hecha y aquel año la exigencia era máxima porque se ascendió a Primera División.
En la otra etapa empecé muy bien, marcando en los tres primeros partidos, pero los entrenadores no contaban demasiado conmigo. Cuando llegó otro técnico tampoco acabé de tener continuidad. No es cuestión de echar culpas: llegué hasta donde tenía que llegar, cumplí mi ilusión y son cosas del fútbol.
- ¿Qué diferencias notaba entre competir en Segunda División y hacerlo en Segunda B, tanto a nivel futbolístico como en el día a día del vestuario?
Se nota muchísimo. En el vestuario, en el juego, en el día a día del club… Hay una diferencia muy grande. Cada categoría a la que subes marca una diferencia clara. Yo, por suerte, he jugado prácticamente en todas, menos en Primera, y el salto es evidente.
Además, el año que estuve en Segunda B con el Elche fue cuando el club estuvo a punto de desaparecer. Eso lo complicó todo aún más. Fue un año bastante duro.
- ¿Cuál fue el partido más especial que disputó con la camiseta del Elche CF y por qué lo recuerda de manera tan especial?
El debut contra el Hércules, sin duda. El debut y el gol. Es el primero y el que más se te queda grabado.
También recuerdo con mucho cariño un partido contra el Valencia en el estadio Luis Casanova. Ellos estaban celebrando el ascenso a Primera División y fue la primera vez que jugué delante de unas 50.000 personas. Fue espectacular, pero como el día del debut, ninguno.
- ¿Y cuál fue el momento más duro o complicado que le tocó vivir como jugador franjiverde?
El año en el que estábamos en plena temporada en Cocentaina y nos dijeron que hiciéramos las maletas porque el club desaparecía. Imagina lo que supone eso, y más siendo el club de tu casa. Yo había estado en el Elche desde alevines hasta el primer equipo. Para los que éramos de aquí y para la gente del club fue un momento muy duro.
- ¿Quién fue el mejor jugador con el que compartió vestuario durante su etapa en el Elche CF?
Estuve poco tiempo con él, pero Claudio. También destacaría a Miguel Recio… para mí son ídolos. He jugado con ellos y todavía hoy les tengo un respeto enorme. También Robi, que fue un gran futbolista. He tenido la suerte de compartir vestuario con gente muy buena.
- Dejando a un lado el Elche, ¿cuál es el mejor futbolista que ha visto nunca sobre un terreno de juego?
Yo soy fan absoluto de Cruyff. Para mí no hay discusión. Ni Messi ni Maradona. Cuando estaba Cruyff en Barcelona, con seis o siete años lo vi jugar. Recuerdo perfectamente el Mundial de Alemania del 74 y aquella Holanda. Para mí es el mejor jugador que he visto, aunque luego haya otros grandísimos como Messi, Maradona o Cristiano Ronaldo.
- En el fútbol base, ¿cuál considera que ha sido el mejor jugador que ha visto salir de la cantera del Elche CF?
Es complicado elegir solo uno. José Ramón II, Chema, Gomis, Juan Carlos… para mí todos los de mi época eran muy buenos. De los más antiguos vi menos, pero Paco Bonet, por ejemplo, me parecía un futbolista impresionante. También mi primo, Salvador Mateo, que jugó en la época del famoso Cádiz, junto a jugadores como Ñoño o Carrazoni. Ha habido muchísimos futbolistas muy buenos.
- De los jugadores de cantera con los que coincidió, ¿hay alguno que pensara que iba a llegar muy lejos en el fútbol profesional y que, por distintas circunstancias, finalmente no lo consiguió?
José Ramón II y Gomis. He jugado mucho tiempo con ellos, tanto en el Elche como en el Ilicitano o el Novelda, y creo que tenían cualidades para haber llegado más alto.
- Mirando a su etapa de formación, ¿quién fue el mejor entrenador que tuvo en el fútbol base y qué cree que le marcó especialmente?
Desde el principio, Patricio Soto. Confiaba mucho en mí y le tengo un gran aprecio. También entrenadores como Marcial, Lico o Carlos Maciá Bonet, que son palabras mayores. Pero me quedo con Patricio porque me cogió desde juveniles, me ayudó mucho en su momento y le tengo un cariño especial.
- ¿Cómo fue su etapa en el Novelda CF y qué le aportó tanto a nivel personal como futbolístico aquella experiencia fuera del Elche?
La verdad es que llegué un poco de rebote. Llevaba seis o siete meses sin jugar al fútbol porque había tenido un problema con el entrenador en un equipo y me dieron la baja. Coincidí con un familiar cercano y dejé de jugar durante un tiempo.
Fue entonces cuando Carlos Maciá Bonet vino a buscarme. Me propuso ir al Novelda, que estaba en Preferente, para empezar allí y ver cómo iba todo. Imagínate: en dos años logramos dos ascensos consecutivos.
La temporada en Segunda B fue cuando me lesioné el ligamento de la rodilla y, a partir de ahí, ya no volví a ser el mismo. La rodilla no quedó bien del todo y las cosas ya no fueron igual. Aun así, siempre digo que el Novelda se portó muy bien conmigo y estoy muy agradecido por la oportunidad que me dieron.
- ¿Mantiene relación con antiguos compañeros y sigue sintiéndose parte de la familia franjiverde?
Sí, claro. Tenemos un grupo de WhatsApp, quedamos para comer cuando podemos… La mayoría éramos de la cantera y tenemos un grupo de aquella época. Luego hay otro grupo con Miguel, Robi, Claudio, además del cuerpo médico: Paulino Vázquez, que fue médico del Elche, el podólogo Juan Antonio…
Siempre que podemos intentamos quedar para comer, aunque éramos unos quince o dieciséis jugadores de la cantera y hacer coincidir a todos es complicado. Esas comidas sirven para hablar de batallitas y recordar viejos tiempos.
- ¿Cómo vivió, ya retirado, los ascensos recientes del Elche CF y los momentos importantes del club en los últimos años?
Si soy sincero, hacía tiempo que no disfrutaba tanto como el año pasado. No suelo ir mucho al estadio porque me aparté un poco del fútbol por distintas circunstancias, pero los partidos del Elche siempre los veo por televisión.
El año pasado el equipo me enganchó: por cómo jugaba, por la predisposición de la plantilla, por el entrenador. Ves un equipo con ganas y eso conecta con la afición. Puedes perder o ganar, pero la actitud se nota y la gente lo reconoce. Ver al Elche competir contra equipos como el Real Madrid y hacerlo con esa actitud y esas ganas es para sentirse muy orgulloso.
- ¿Qué le transmite el Elche actual y cómo ve al equipo en la presente temporada?
El Elche tiene un plan claro. Juega a lo que quiere jugar. A veces te sale bien y otras mal, pero cuando tienes un plan sabes que muchos partidos los vas a ganar. Pienso que, si no hay un descalabro grande de aquí a final de temporada, el Elche se va a mantener con holgura y va a seguir haciendo disfrutar a la afición.
- Desde su experiencia, ¿cree que hoy en día es más difícil para un canterano del Elche llegar y consolidarse en el primer equipo?
Es complicado, tienes que ser muy bueno. Está el ejemplo de Rodrigo Mendoza, que para mí es un pedazo de futbolista, pero no es titular indiscutible. Eso es difícil. Aun así, esto cambia rápido: igual en dos partidos se consolida, empieza a jugar y demuestra lo que es. Yo creo que tiene calidad de sobra.
- Mirando atrás, ¿hay algo que le hubiera gustado conseguir con el Elche CF y que se quedara pendiente?
Un ascenso, sin duda. Jugamos un playoff en Segunda B y no lo conseguimos. Viendo lo que pasa ahora, siento mucha envidia sana. Hubiera dado todo por vivir un ascenso y por haber estado alguna temporada más disfrutando del equipo.
- ¿Qué valoración hace de su etapa en el club y que ha significado para usted el Elche CF?
Fue una etapa corta, pero muy especial. Es el equipo de mi casa y es un orgullo haber vestido los colores franjiverdes. Disfrutar de ese campo, de la afición… Me hubiera gustado jugar más, no pudo ser, pero llegar a jugar con el Elche, compartir vestuario con gente que antes iba a ver al estadio, creo que es lo máximo para un ilicitano y un canterano.
- Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría mandar a la afición franjiverde y cómo le gustaría que Miguel Mateo fuera recordado en la historia del Elche CF?
A la afición le diría que disfrute como lo está haciendo, porque este equipo lo da todo en cada partido. En cuanto a mí, estuve poco tiempo y seguramente muchos ya no se acuerdan, pero me gustaría que se me recordara como un jugador que cumplió el sueño de niño de jugar en el equipo de su pueblo y que, mientras estuvo, dio todo lo que pudo por defender esta camiseta.





Iván Hurtado












