HISTORIA

Por qué Elche tiene una estatua de Fofó: la historia detrás del homenaje más multitudinario de la ciudad

El 26 de octubre de 1976, miles de personas abarrotaron el Parque Municipal para rendir homenaje a uno de los íconos infantiles más queridos de la televisión española
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Daniel Ruiz Perona
11 de mayo de 2025 - 02:46

Elche conserva una de las estatuas más especiales : la de Fofó, el querido payaso de “Los payasos de la tele”. Pero esta estatua, que parece simplemente parte del paisaje urbano, tiene una historia profundamente conmovedora que marcó a la ciudad.

El 22 de junio de 1976, Fofó (Alfonso Aragón) fallecía a los 53 años a causa de una hepatitis B contraída durante una operación. Su muerte, inesperada y dolorosa, conmovió profundamente a toda España, pero en Elche, donde el payaso tenía una conexión especial, el impacto fue aún mayor. Fofó, junto con sus hermanos Gaby y Miliki, había visitado la ciudad en varias ocasiones, y su figura ya estaba grabada en los corazones de miles de niños y adultos.

En ese contexto, el Ayuntamiento de Elche decidió rendirle un homenaje. Así fue como, el 26 de octubre de 1976, el Parque Municipal de Elche se transformó en el escenario de una de las concentraciones más multitudinarias de la historia reciente de la ciudad. En la jornada de inauguración de la estatua, el ambiente se desbordó de emoción y espontaneidad.

El caos organizado
Desde primeras horas de la mañana, caravanas de coches comenzaron a llegar a Elche. Familias venían desde toda la provincia, con flores en las manos para rendir su propio tributo a Fofó. La ciudad experimentó una congestión de tráfico sin precedentes, lo que obligó a la Policía Municipal a intervenir para tratar de controlar el acceso al parque.

A medida que se acercaba la hora del homenaje, la multitud iba creciendo, de tal manera que el Parque Municipal quedó completamente abarrotado. Miles de niños, padres, y curiosos se apiñaron alrededor de la estatua de Fofó y el escenario desde donde Gaby, Miliki y Fofito iban a ofrecer su show. Los altavoces se amplificaron para que todos pudieran escuchar las canciones y ver a los payasos que habían acompañado a Fofó en sus días más felices en televisión.

La situación se volvió completamente caótica. Niños subidos a palmeras, a los cristales del restaurante del parque, familias intentando abrirse paso a codazos para acercarse al monumento o ver a los payasos, todo con una única meta: rendir homenaje al hombre que les había hecho reír durante años. El césped, las plantas y las ramas caían mientras los pequeños se desplazaban por donde podían.

La actuación de los payasos calmó los ánimos de la multitud, pero los momentos de tensión no desaparecieron. Mientras los payasos cantaban y divertían a los niños, la atmósfera se volvía cada vez más eléctrica, con risas y lágrimas a partes iguales. Al final de la actuación, la ciudad estalló en un apoteósico aplauso y una gran traca final que añadió más euforia a la situación.

La ofrenda floral y el miedo al colapso
El acto no se limitó solo a la actuación y la inauguración de la estatua. Miles de flores fueron colocadas alrededor de la figura de Fofó por los niños y sus familias, como parte de una ofrenda floral en la que todos querían aportar su pequeño gesto de cariño. Pero la multitud era tan grande que se desató el pánico en algunos momentos. Al intentar acercarse a los payasos, adultos y niños se empujaron sin control, lo que generó una gran aglomeración en un rincón del parque.

El pánico se desató brevemente cuando los grupos de personas se encontraron en un punto crítico del parque, cerca de un precipicio. La presión de la multitud y la posibilidad de un accidente generaron un grito generalizado entre los padres, quienes, preocupados por la seguridad de sus hijos, intentaron calmar la situación.

Por eso, se levantó la estatua en su honor, y desde entonces ha permanecido como un símbolo de la alegría infantil y del legado cultural que Fofó dejó en la televisión y en los corazones de miles de españoles.

Casi medio siglo después, Elche sigue siendo el hogar de Fofó. La estatua en el Parque Municipal no solo conmemora al payaso, sino que también es un recordatorio de lo que fue un fenómeno televisivo que unió a generaciones y dejó una marca indeleble en el alma de la ciudad.

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