HISTORIA

Ripoll: de la fábrica de alpargatas al barrio que respira historia

Un barrio que combina memoria industrial y vida urbana en pleno corazón de Elche
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Daniel Ruiz Perona
31 de agosto de 2025 - 09:12

Caminar por Ripoll hoy es encontrarse con un barrio vivo, lleno de movimiento, vecinos en terrazas y comercios que llevan décadas dando servicio a la comunidad. Pero hace menos de un siglo, ese suelo era muy diferente. Allí se levantaba la histórica fábrica de calzado Ripoll Hermanos, construida en 1897 durante el auge de la alpargata, y que llegó a contar con casi 900 trabajadores. No solo fabricaban calzado: la empresa tenía imprenta, barbería y hasta servicios propios para sus empleados, convirtiéndose en un referente industrial de la ciudad.

Cuando la fábrica cerró en 1970, el barrio inició un proceso de transformación radical. Sobre sus 25.000 metros cuadrados surgieron siete bloques de diez plantas que alojaron a unas 590 familias de clase media, según los periódicos de la época. Este cambio reflejaba la expansión urbana de Elche y la modernización de sus barrios, un paso del mundo industrial al residencial que redefiniría la zona.

Ripoll no se desarrolló de manera aislada. A finales del siglo XIX, los barrios del Carmen, San Miguel y Pataes ya se habían construido en lo que antes eran huertos de palmeras, con casas bajas o de planta baja y primer piso, patios traseros y entradas para carros. Para los años 70, estas viviendas tradicionales desaparecieron, dando paso a edificios de cuatro a seis plantas, algunos incluso ocupando lugares emblemáticos como la antigua Casa de la Guardia Civil en la calle Beethoven, que fue derribada y sustituida por un bloque residencial que intentó mantener algunos detalles del cuartel original.

El barrio siguió creciendo y modernizándose en las décadas siguientes. Al norte de Pataes se levantaron grandes bloques sobre el Hort del Xipreret en 1972, y más tarde, en los 90, la urbanización Puerta de la Morera trajo cuatro torres de bloque abierto, un parque y el Centro de Congresos de Elche. A estas construcciones se suman espacios históricos como el Museo del Palmeral, situado en la casa del Huerto de San Plácido, y el Jardín Huerto del Cura, declarado Jardín Artístico Nacional, que recuerda la tradición agrícola y cultural de la zona.

Elche no olvida a sus figuras clave. Antonio Pascual Ferrández, que construyó su palacete en el Hort del Gat en los años 60, promovió internacionalmente el Misteri, la Dama y el Palmeral de Elche. A su muerte, en 1986, donó la propiedad a la ciudad para fines culturales y científicos, consolidando la conexión entre patrimonio, educación y comunidad.

Hoy, Ripoll alberga a unos 3.732 habitantes, con una población equilibrada aunque ligeramente mayoritaria de mujeres (54,4 %), y una edad media de 44,9 años. El barrio mantiene una mezcla de viviendas históricas y modernas: el 77,6 % de las casas supera los 30 años. Con un 9,8 % de población extranjera y una densidad de 57 habitantes por hectárea, Ripoll refleja un barrio urbano, con raíces industriales y memoria colectiva, que sigue adaptándose a los nuevos tiempos sin perder su identidad.

Entre la herencia de la fábrica de calzado, las promociones residenciales de los años 70 y los proyectos urbanos recientes, Ripoll se ha convertido en un ejemplo de transformación urbana y resiliencia, donde la historia industrial convive con la vida cotidiana y la cultura local. Es un barrio que, más que nunca, respira Elche y sus raíces.

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