OPINIÓN

IMPRESIONES DE UN PASADO (LXII)


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Pepe Ruiz Torres
10 de agosto de 2026 - 10:51

Como cada 6 de agosto desde el año 1609, año en el que el Ayuntamiento de Elche asumió la organización y gestión del Misteri d’Elx ( con anterioridad le correspondía a la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción), el Salón de Plenos de nuestro Concejo se prepara para escuchar als xiquets del Misteri. Esas voces blancas, trabajadas durante mucho tiempo, tienen que demostrar “ in situ”, que están en condiciones de cantar. Sin lugar a dudas, y más allá del Cortejo y de las Marías Mudas, son las voces de María y del Ángel, aquellas que se escuchan con más  atención y celo.  Son niños de 8 a 14 años que hacen un esfuerzo extra más allá de sus estudios y que sacan tiempo de donde no lo hay para perfeccionar su técnica vocal (tienen grandes maestros para ello). Y en los días previos deben cuidarse muy bien, intentando evitar tomar helados o permanecer alejados de los tan necesarios aires acondicionados.

Estos niños del Misterio, lo que hoy llamamos Escolanía, hace varias décadas no sabrían leer ni escribir, no iban a conservatorios ni recibían clases de canto. Es más, muchos de ellos, estarían incluso trabajando en alguna fábrica de alpargatas o en alguna faeneta del camp d’Elx. Los peques de la familia de La Festa son una parte muy importante de este entramado que llamamos Misteri. Cada vez cantan mejor y no hacen uso de las partituras en los conciertos que se puedan hacer de Navidad o de Viernes de Dolores, lo cual habla muy bien de ellos y de lo bien que lo llevan preparado.

Pero claro, una cosa es cantar sentado en un ensayo en la Casa de la Festa o de pie en el Ayuntamiento, y otra bien distinta es cantar a más de veinte metros y colgado de una maroma en la cúpula de una iglesia. Es ahí donde se demuestra que el escolano sabe cantar y gestionar sus nervios y emociones. ¿ Se imaginan estar colgados a esos metros del suelo? Olvídense de cantar y de llevar una vestimenta poco cómoda, es algo sorprendente ver como criaturas de esas edades pueden hacer todo eso a la vez y salir muy bien parados.

Es así como se llega al día 10 de agosto, conocido como el día de la prueba ( la Prova del Àngel). Los documentos históricos nos hablan que este día se viene celebrando,al menos, desde el año 1643, en él se prueba la tramoya aérea y se constata la resistencia a las alturas de los más pequeños. Es un día muy tradicional y muy de verlo en familia y ha pasado de padres a hijos. Antiguamente se organizaba un guirigay, se lanzaban conyetes( pequeños membrillos) a la gente y a los aparatos aéreos ( Magrana o Núvol), era toda una batalla campal y como en todo, había detractores y partidarios. Finalmente las autoridades eclesiásticas lo prohibieron en los años cincuenta del siglo pasado.

Para los puristas y más ortodoxos, el Misteri es el día 14 y 15, lo que conocemos como La Vespra y La Festa. Pero como bien saben ustedes también existen representaciones los dias 11,12 y 13. La primera en aparecer como Ensayo General fue la del día 13, el día de nuestra querida Alborada. Fue en el año 1924 a raíz de la Restauración de Óscar Esplà, desde entonces se ha convertido en un día muy especial para el ilicitano de pro. También se aprovecha esta representación para que tanto el Ayuntamiento como el Obispado inviten a las personalidades más preclaras.

Luego llegaría el día 12, fue a mediados de los años cincuenta del siglo XX. En plena eclosión asuncionista y tras la proclamación del Dogma por Pío XII, se incorporó un día más para las representaciones de agosto. El último día en llegar fue el día 11 de agosto, festividad de Santa Clara. Este quinto día de Drama Asuncionista apareció en la década de los setenta.

Siempre hay algo especial los dias 14 y 15, se aprecia en los asistentes al templo, se observa en los creyentes y se ve como los escolanos y la Capella están más motivados, más concentrados y mucho más ilusionados que otros días. Esos días, la representación empieza a las 18 horas, las puertas de nuestra basílica están abiertas de par en par y el pueblo entra hasta completar el aforo y mucho más. No hay espacio, no hay esquina ni balcón que no esté sobresaturado de gente. Esos dias se vive algo muy especial, tanto para creyentes como para incrédulos que tampoco quieren perdérselo, sabiendo que allí va a suceder  algo sublime y apoteósico.

La Vespra se inicia con la llegada de la Virgen María, la anunciación de su muerte y la dormición.

El día 14 la María canta más estaciones de lo normal en el andador, el Araceli baja en dos ocasiones cantando el “Esposa e Mare de Déu” y sube el alma de la Virgen al Cielo.

Lo que acontece por las calles de Elche durante toda la noche y la madrugada es algo que nos traslada al medioevo. La Roà, el pueblo y los cirios encendidos.  Se vela a la Mare de Déu, en silencio, con sumo respeto, y con el objetivo de poder visitarla yacente en la basílica. No deja de ser un velatorio multitudinario, es una noche de cenas y encuentros con familiares y amigos pero todo ilicitano que se precie de tal, busca un hueco para alumbrar en su recorrido a la Patrona. Este itinerario hace el mismo recorrido que la Procesión-Entierro del día siguiente. Llegar al interior del templo y poder besar los pies de la Reina del Tamarit es una de las experiencias sensoriales más notorias que un cristiano puede llegar a tener.

Y llega el día más grande, el 15 de agosto. María Virgo Assumpta in Caelum, nos lo recordó el Papa Pío XII con su Constitución Munificentissimus Deus, pero nosotros ya lo sabíamos varias centurias antes. María, la madre de Jesús, había vencido a la muerte y ascendió al cielo en cuerpo y alma. Un gran regalo de paz y amor para todos los creyentes. Porque María representa a mi madre en el cielo, a mi madre en la tierra y a todas las mujeres Ilicitanas. Recordamos a familiares difuntos, a amigos que ya no están con nosotros. Ese día es difícil cantar un motete y no emocionarse, resulta complicado escuchar el “Vos Siau ben Arribada” o el “Gloria, Patri et Filio” y no tener un sentimiento de pertenencia tan profundo que te haga llorar a raudales y sentirte orgulloso de la tierra que te vio nacer.

 Así podría ser un día 15, con madrugones, con felicitaciones a nuestras Asunciones, Chones y Chonines. Un día con sueño acumulado por todo lo que envuelve a nuestras fiestas, pero un día en el que sacamos fuerzas no se sabe muy bien de dónde para que cada uno de nosotros saque su mejor versión.

Ese día arranca con la Procesión-Entierro, el pueblo sale a la calle a ver a su Patrona, a rezarle a sus pies, Elche huele a jazmín y a pólvora. Son muchas las calles que reciben a su Madre con una traca, es ensordecedora y apoteósica la cohetà que se lanza desde la pasarela por parte del Ayuntamiento. El pueblo se viste de gala en este día tan mariano. La Virgen de agosto es festivo en toda España y en varios países europeos y de Hispanoamérica.

A las 18h da inicio La Festa o el segundo acto del Misterio, en el que destaca la entrada desafiante de la Judiada, en la que se aprecia un enfrentamiento entre los judíos y los apóstoles. Existe una fuerte tensión dramática que se plasma en el cadafal y en el andador, donde la escenografía y la teatralidad llegan a su culmen.

Ese día tiene también un papel relevante el Altar Celeste ( Ara Coeli), este aparato  aéreo baja otra vez para cantar el “Llevantaus, Reina Excelent, Mare de Déu Omnipotent, Veniu, Sereu Coronada en la Celestial Morada”

En torno a las siete de la tarde se abren por última vez las puertas del cielo para anunciar la llegada de la Santísima Trinidad, es en este momento y tras una pieza músical de alto valor, cuando se  corona a la imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Asunción, patrona de Elche. El templo se viene abajo con aplausos estruendosos y con una gran cantidad de Vivas a la Mare de Déu. El pueblo se rinde a su fervor mariano y contempla como su patrona asciende, como cada 15 de agosto, en cuerpo y alma, al cielo más alto de Elche.

Les invito a inundar Elche en estas fiestas patronales, disfruten de ellas y de sus gentes, vivan con intensidad y devoción este Misteri,vean con sus propios ojos como un pueblo se vuelca con lo suyo y comprenderán aquello de Elche, el cielo en la tierra.

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