Hoy es un día para recordar en muchas familias católicas de la zona del Corazón de Jesús, de Santa María y de la familia del Misteri. Celebramos el primer centenario del nacimiento de Don Ginés Román García. El bueno de Don Ginés, como así lo llamaban sus parroquianos, era una persona cercana y piadosa, amante de las tradiciones de su pueblo y con una clara vocación sacerdotal.
El sacerdote Don Vicente Martinez llegó a decir de él que era un católico universal, afable y cercano. En un artículo publicado en Ilicitano Ausente comentó que “abría puertas y caminos donde muchos sólo veíamos muros y barrancos infranqueables, de sus padres, Andrés Román y María García, aprendió que Dios es más grande que los problemas y las dificultades”.
Sus estudios los inició en el Seminario de Orihuelica del Señor, junto el Latín, la Filosofía y la Teología, fue una gran amante y estudioso de la música sacra en el ejercicio de su ministerio sacerdotal. Un 21 de abril de 1952 cantó Misa en la parroquia de San Juan de su barrio del Raval, desde entonces recorrió distintos puntos geográficos de nuestra Diócesis: Crevillente, Villena, Alicante y volvió a recalar en su amada Elche, donde se estableció hasta que recibió la llamada de Nuestro Señor Jesucristo. Se dice quiénes somos por aquello que hicimos en vida y nuestro Don Ginés trabajó a destajo creando coros parroquiales, en Alicante estuvo en barrios marginales con los más necesitados y allí creó una guardería y un colegio para gitanos.
Trabajó incansablemente con niños, adolescentes, matrimonios y enfermos, con personas de toda condición socioeconómica y creo que esto le ayudó a que muchas personas entraran en sus parroquias, tuvo claro que la del Corazón de Jesús tenía que ser un punto de encuentro para las Cofradías de la Semana Santa Ilicitana.
Volviendo a una de sus grandes pasiones, la música, Don Ginés fue un gran amante del Misteri d’Elx. Actuó en los papeles de Ángel Mayor y Padre Eterno. Como Mestre de Capella estuvo en tres ocasiones, su primera etapa fue de 1959 al 1964, sustituyendo a Pascual Tormo. Su segunda andadura fue en el año 1978 pero la que más se le recuerda fue la de 2001. Ese año y a escasas semanas de las representaciones del Misteri, un Maestro de Capilla “de cuyo nombre no quiero acordarme, cesaba de sus funciones. Los amantes del Misterio pasaron unos días con muchos nervios y malestar ya que no se sabía quién iba a estar en el Cadafal dirigiendo a los cantores. Y es así como el bueno de Don Ginés emergió de su merecido descanso, de su jubilación y decidió dar un paso al frente para que nuestra Patrona pudiera ser coronada, que no otra es la finalidad del drama sacro-lírico. Con 76 años volvió a tomar las riendas en la que sería su tercera andadura al frente de la Capella. Don Vicente Martínez supo que lo hacía por la Virgen, por el Misterio, por los ilicitanos y por el Patronato, y le llegó a decir “usted es como el Cid, gana batallas después de muerto”.El pueblo le agradeció este gesto de fidelidad y amor a Elche, se le nombró Maestro de Capilla Honorario y miembro de la Junta Rectora del Patronato.
Don Ginés participó en una revisión de la partitura de La Festa realizada por Óscar Esplà, también dirigió la grabación del primer disco del Misteri en el año 1960.
También recuerdo como la Capilla le homenajeó en el concierto navideño de 2012 celebrado en Santa María. Incluimos en el programa un villancico compuesto por el sacerdote ilicitano, Natividad.
Siguiendo con su amor por nuestra Alcaldesa Perpetua, también estuvo muy vinculado a la Sociedad Venida de la Virgen durante las fiestas de invierno. Fue Capellán de la misma y llegó a ser pregonero de las fiestas en el año 1983.
Un ilicitano que supo vivir en sintonía con la época que le tocó vivir, que se adaptó a los tiempos, aunque era lo que entendemos hoy en día como un cura tradicional. Lo recuerdo con su sotana, su alzacuellos y sus gafas, le daba igual si tenía en frente a la Madre Belén, a Don Antonio Hurtado, al alcalde de turno o a un sin techo que mendigaba en la puerta de su parroquia, a todos los trataba por igual y a todos miraba con los mismos ojos(“de cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a unos de estos mis hermanos, a mí lo hicisteis”, Mt 25:37-40).
La cantidad de secretos de confesión que se habrá llevado consigo, los sabios y buenos consejos que daría a sus feligreses y amigos, su vida de entrega a los demás, le convierten en un ilicitano de pro. Recuerdo cómo era fiel a la cita del Jueves Santo desde una de las casas de la parroquia del Salvador, sentado y dispuesto a ver pasar al Cristo de la Fe y a la Esperanza. Un jardín en los alrededores de su parroquia del Corazón de Jesús lleva su nombre.
En este año jubilar, en este año mariano de Elche, el cielo en el tierra, quería recordar a un buen hombre que hoy cumpliría cien años de vida.