Parece que en Elche tenemos un nuevo deporte municipal: el lanzamiento de culpas. Y otra vez, la diana es el Gobierno central, al que el Ayuntamiento, con el Partido Popular al frente, señala con el dedo por la subida del recibo de la basura. Según ellos, Pedro Sánchez se levanta cada mañana pensando cómo fastidiar a los ilicitanos, y entre desayuno y desayuno, decide que toca encarecer el cubo marrón. Qué nivel de creatividad.
Pero la realidad, como casi siempre, es menos novelesca y más europea. Porque esta subida no es un capricho socialista ni una ocurrencia progresista: es una obligación. Una directiva de la Unión Europea que busca, con toda la lógica del mundo, que quien más contamina más pague. Y esa directiva, atención, redoble de tambores, fue aprobada en Bruselas con el voto a favor del Partido Popular Europeo. Sí, el mismo partido que ahora, desde los ayuntamientos, se rasga las vestiduras y clama al cielo por la “injusticia” de cumplir lo que ellos mismos respaldaron.
En Elche, el PP municipal se lamenta ante los micrófonos y pone cara de víctima institucional. Dicen que no les queda más remedio que subir el recibo. Claro, no les queda más remedio que aplicar lo que su propio partido apoyó. Pero tranquilos, eso sí, que la culpa es de Madrid. O de Europa. O del perro del hortelano. Cualquier cosa antes que asumir la propia responsabilidad política.
La medida, por cierto, tiene un sentido ambiental y económico: reducir residuos, fomentar el reciclaje, y avanzar hacia un modelo más sostenible. Pero es mucho más rentable políticamente hablar de “nuevo sablazo” que explicar que esto es una obligación legal europea. La pedagogía no da titulares, la demagogia sí.
Así que aquí estamos: pagando más por la basura, pero recibiendo a cambio toneladas de basura política. Y de esa, curiosamente, nadie se hace responsable ni la lleva al contenedor.





