OPINIÓN

Y SE CUMPLIÓ EL OBJETIVO, NO SIN SUFRIMIENTO


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Mario Jacquet
25 de mayo de 2026 - 23:38

Además, cuando terminaron todos los demás partidos y ya se sabía que incluso con un gol del Girona, el equipo estaba salvado, en medio del tiempo de descuento, eso no quitaba que el tiro al larguero de Lemar en el minuto 79, con 2 minutos nada más en el campo, hiciera temblar un poco los cimientos de la pequeña caldera en que se convirtió el coqueto estadio de Montilivi, vestido de gala para la ocasión.

Como siempre, hay energúmenos en todas partes y la llegada del autobús al Estadio no fue intimidatoria, pero si con cierto riesgo con lanzamiento de objetos que pueden romper una luna con las consecuencias que eso puede conllevar.

Entonces, casando una cosa con la otra, quizás en el momento no reparas, si no eres tan ignorante de la vida como esa gente que nunca llegó a pensar que podía ocurrir que necesitaras de la ayuda del rival a escasos minutos del final de todos los encuentros. La famosa “no muerdas la mano del que (te podría en este caso) dar de comer”.
Pero, aun así, el último balón colgado al área, con Gazzaniga ya en el área para poder rematar, fue de todo menos peligroso para la portería de Matías Dituro, para alegría de los más de 300 ilicitanos desplazados hasta Girona, con el pitido final del señor colegiado y los cientos de miles a través de todos los medios posibles que seguían el partido y deseando lanzarse a la Glorieta para poder celebrarlo a lo grande.

Si un servidor hubiera dado hasta un brazo para poder jugar un partido de tal dimensión, ya que si algo te gusta y lo llevas dentro, nunca te puedes considerar futbolista lleno por dentro, sin competir en un partido de tal envergadura, he de decir que más ganas me dieron cuando llegando al Estadio coincidió una hermosísima casualidad, con el pasillo preparado para la llegada de los autobuses de los 2 equipos y con la afición del Girona a ambos lados del pasillo de seguridad colocado por la policía local y no se me ocurrió otra cosa que entrar al Estadio por en medio de ese pasillo y ya que nadie me decía nada y era la única opción de poder llegar entre tal marabunta, hasta ya la llegada al interior del Estadio pero justo pregunté para el acceso a la Prensa y me dejaron pasar.

Y la casualidad no es otra que con bengalas por todos lados, camisetas del Girona a diestro y siniestro, se pusieron todos juntos (yo diría que unos mil aficionados) a cantar el famoso canto “Pu** Elche, Pu** Elcheee, eh, eeehh….!!!” Y más ganas me dieron de saltar al campo para pelear por el tan bonito premio que al final se dio, conmigo en el medio de semejante alboroto. Nada más lejos de la realidad…:)

Nada más iniciar se vio por primera vez al Elche jugar con una defensa de 4, 5 centrocampistas por delante, con los 3 interiores y los 2 extremos, pero únicamente Álvaro Rodríguez muy sólo arriba.

Además tanto Vitor Reis (no sé si tendrían rencillas de algún campeonato sudamericano entre Brasil y Uruguay, aunque se llevan un año de diferencia) como David López se hincharon a darle empujones, cargas por detrás y todo tipo de artimañas, que en varias ocasiones no pitaba nada el colegiado (aunque también hay que decir que fue valiente en varias acciones con exceso de fuerza por parte de los jugadores gerundenses), con lo cual le dificultaba bastante las opciones, porque si conseguía tras toda esta pelea bajar algún balón, ninguno de los 3 interiores llegaba para acompañarle en el ataque. Había cierto mensaje en el ambiente de que mejor asegurar con 6-7 defensores atrás, que con 3 como normalmente se hacía durante toda la temporada.

Bien es verdad, que el más acertado o más fino podríamos decir, cerca del área rival, fue Gonzalo Villar, que con mucha personalidad, se hizo dueño del esférico y no rehuía a pedirla, para darle siempre una continuidad a todas las acciones, pero defendiendo como gato panza arriba el Girona, bien difícil era llegar a crear peligro a Gazzaniga.

Además, el Girona, tras la semana con molestias de Bryan Gil, donde en la primera jugada trazó una diagonal hacia dentro donde se le vio algo de falto de fuerza en los apoyos de carrera (pudimos deducir que no estaría para mucho, como así fue finalmente) enfrentando a Pedro Bigas, inicialmente sorprendiendo como lateral izquierdo pero cumplidor como siempre y que juntando a los 6 jugadores más adelantados del Girona sumaban 15 goles en total en toda la temporada.

Entonces podíamos tener algo de confianza, ya que mi presagio previo al partido era que el Elche tenía mejor salida de balón que el Girona, faltaba ver que tuvieran el carácter para aplicarlo en el campo (como así fue también), que el Girona había hecho sólo 2 puntos de los últimos 18 y que no veía puerta con claridad, que le valía el empate al Elche, metiendo todo en una batidora, podríamos tener ilusión y esperanza en que todo valiera para los intereses del Elche.

Y llegó el golazo, sublime acción técnica y pundonor, de Álvaro Rodríguez, cuando tras un primer control que pensé que se atrevería a hacer una chilena, al final la orientó de manera espectacular para su pierna izquierda, y desde el aire, nada fácil la acción, enganchó un voleón que se coló como un obús en la portería rival, poniendo mucha tierra de por medio para conseguir el ansiado objetivo.

Únicamente las acciones bastante arriesgadas de Sangaré en las postrimerías de la primera parte, hicieron sufrir un poquito de más a la parroquia ilicitana, por llevar una amarilla e intervenir en varias acciones con demasiado riesgo de una posible expulsión.

Además, nada más iniciada la segunda parte, llegó el gol del empate para el Girona. Por un lado puedes pensar, queda mucho, se nos viene el mundo encima, o viene bien para reaccionar y decir, no está nada hecho, vamos a espabilar, que debemos tener el balón.

Podríamos entrar en mil elucubraciones, en cambios, en sobrecargas de jugadores, en mayor confianza en unos que en otros, en posiciones no habituales, etc, etc… pero lo que marca en este deporte única y exclusivamente son los resultados.

Y puedes ser un grandísimo entrenador, intentar hacer lo mejor que sabes y al final el club no te defiende cara a la parroquia y salvaguarda antes los intereses de un jugador por encima del del entrenador, yendo muy bien los resultados, y te acaban cesando (para los más avispados, el claro error de Florentino con Xabi Alonso) o dar la confianza a tu entrenador, pudiendo ser más o menos criticado, compitiendo de manera ejemplar en casa pero no ganando más que un sólo partido en toda la temporada en Oviedo, pero tiene a la práctica totalidad de la plantilla con la confianza del entrenador, ya que no había un once fijo, sino que iban interviniendo la mayoría de jugadores disponibles. Con el evidente trío de jugadores con una cifra cercana a los 3.000 minutos (Febas, Affengruber y Germán Valera) que eran los fijos, más al final de temporada con Matías Dituro y eso muchas veces te hace creer más en el objetivo, te hace más fuerte competir como equipo y ha sido lo que al final, con mayor o menor suerte en todos los partidos o intervenciones arbitrales, pero es lo que te hace valorar más todo el trabajo realizado y disfrutar mejor los logros conseguidos.

Ahora a pensar ya en la planificación de la próxima temporada, con la permanencia en 2ª RFEF del Elche Ilicitano, el ascenso de categoría del Elche C y con el objetivo más cercano de consolidar al Elche en la máxima categoría del fútbol español e intentar formar una plantilla mucho más competitiva para no tener que sufrir tanto hasta el último minuto de la última jornada.

¡¡A disfrutar del verano y enhorabuena franjiverdes!!

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