Jesús de Huerta nació en Madrid, pero encontró en Elche un nuevo hogar. Tras debutar con el Rayo Vallecano, llegó al Martínez Valero a finales de los ochenta para vivir una etapa intensa: jugó seis años, marcó más de 50 goles, llegando a convertirse el máximo anotador de cabeza del Elche CF junto a Nino, y se quedó en el club incluso cuando las cosas fueron mal y les tocó bajar al pozo de Segunda B.
Con el tiempo, el fútbol le dio una segunda oportunidad fuera del campo. Como director deportivo, formó parte del equipo que logró el recordado ascenso a Primera División en 2013. En esta entrevista, el exfutbolista repasa sus inicios, los momentos duros, los goles de cabeza y el cariño que siempre guardará por la afición franjiverde.
- Jesús, nació en Madrid, ¿cómo recuerda sus inicios en el fútbol madrileño hasta debutar en el fútbol profesional con el Rayo Vallecano?
En aquella época, el fútbol era más de barrio. En los barrios te juntabas con tus amigos y formabas pequeños equipos. En Madrid seguíamos jugando contra otros barrios, pero era un fútbol más callejero, el fútbol de la calle. En aquel momento había muchísimo de eso, aunque hoy en día hay más equipos que se van formando. Para mí era algo del día a día. Siempre me había gustado el fútbol y estaba continuamente con el balón.
A partir de ahí, un amigo mío, que era un poquito mayor que yo y jugaba en un equipo ya federado, más serio, me llevó con él. Así fue como empecé, con 13 años, a jugar en aquel equipo. Allí estuve durante las categorías infantil y juvenil, hasta llegar a esta última etapa. Entonces me fichó el Atlético de Madrid. Lo que ocurrió es que no pude jugar allí porque nunca llegué a estar inscrito. Además, sufrí una lesión en un partido, me rompí la clavícula y estuve un par de meses sin poder jugar. Pertenecía al Atlético de Madrid, pero el club decidió cederme a otros equipos. Así comenzó un periplo de cesiones: estuve en Torrijos, en un equipo de Toledo, y también en Tarancón, entre otros destinos.
Finalmente, tuve que marcharme a la mili y ahí se interrumpió aquella etapa. Cuando regresé, hice la pretemporada. Tenía un permiso de 20 días antes de terminar el servicio militar y aproveché ese tiempo para entrenar con el equipo. Al final, ellos querían volver a cederme, pero yo ya les dije que no quería continuar en esa situación.
Me licencié a finales de septiembre y fiché por el Carabanchel, que militaba en Tercera División y era un equipo importante en Madrid en aquel momento. Tuve la suerte de que un entrenador que había tenido anteriormente estaba dirigiendo al equipo. Me llamó y me dijo que quería que fuera con él. Así fue como empecé a moverme en el fútbol de Tercera División, en el Carabanchel. Hice una temporada bastante buena y después fiché por el Aranjuez, donde estuve un par de años también en Tercera División. Ya tendría 21 o 22 años. La particularidad es que, estando en el Aranjuez, el club recibió una llamada del Real Madrid. En aquella época, el Madrid solía llamar a cinco o seis jugadores de equipos madrileños de Tercera División, aquellos que consideraba más destacados, para que fueran a entrenar con el Castilla.
Fuimos cinco o seis futbolistas. Tres estuvieron una semana y otros dos o tres, entre los que me encontraba yo, permanecimos allí otras dos semanas. Recuerdo que Vicente del Bosque era el encargado de hablar con nosotros. Después de esas dos semanas, me dijo que estaban contentos conmigo, que era un jugador que podía resultar interesante, pero que el problema era la edad, porque yo ya tenía 22 años. Estaba un poco en el límite para incorporarme al Castilla. Me comentó que, si hubiera tenido uno o dos años menos, seguramente me habría quedado, porque su intención era tenerme allí y seguir formándome.
A partir de ahí, otros clubes comenzaron a interesarse por mi situación, porque cuando se mueve algo así, los equipos grandes están atentos. El Atlético de Madrid volvió a llamarme, pero yo les comenté que quería que el club recibiera una compensación económica. Hacía poco había estado en el Atlético y prácticamente me habían dado la carta de libertad, así que consideraba que el equipo en el que estaba entonces debía recibir algo a cambio. Sin embargo, no se llegó a ningún acuerdo.
Por otra parte, en el siguiente partido nos enfrentábamos al filial del Rayo Vallecano. El entrenador del Rayo B me dijo que había recibido una llamada del director deportivo y me comentó que quería que me acercara a Vallecas para hablar conmigo. Así que fui a Vallecas y mantuve una conversación con ellos. Finalmente, llegamos a un acuerdo. Estaba muy contento con aquella oportunidad porque suponía un paso importante para mi carrera. De esta manera, con 23 años, pasé de jugar en Tercera División a hacerlo en Segunda División.
- ¿Cómo fueron esos dos años en Vallecas antes de firmar por el Elche?
Los años en el Rayo fueron muy buenos desde el punto de vista deportivo. El primer año jugamos la fase de ascenso, a pesar de que éramos un equipo bastante joven y con jugadores como yo, que veníamos de Tercera División, además de otros futbolistas procedentes de equipos mucho más modestos.
Sin embargo, hicimos un campeonato perfecto y disputamos el play-off de ascenso para subir a Primera División. Nos tocó enfrentarnos al Murcia, que entonces estaba en Primera, y nos eliminó, por lo que no pudimos conseguir el ascenso. Al año siguiente sí conseguimos subir directamente a Primera División.
- Tras dos temporadas de mucho protagonismo y ascender con el Rayo a Primera, firmó por el Elche, ¿qué le sedujo para venir a la ciudad de las palmeras?
En aquel momento, yo jugaba, pero, siendo justos, no era titular indiscutible. Participaba bastante, porque prácticamente todos teníamos minutos y jugábamos con frecuencia. Hicimos una temporada muy buena.
Entonces hubo un cambio en la directiva: el presidente que estaba se marchó y llegaron otras personas. Había gente que me decía que muchos equipos estaban interesados en mí. Además, acabábamos de conseguir el ascenso a Primera División, por lo que mi intención, lógicamente, era quedarme allí.
Sin embargo, recibí una oferta del Murcia y después otra del Elche. Finalmente, decidí ir a Elche porque era un equipo importante. En aquel momento había estado en Primera División, había bajado a Segunda y había vuelto a estar en la máxima categoría. Era un club con mucho peso y, por eso, decidí venir aquí.
- ¿Cómo recuerda su debut en el Martínez Valero y como jugador franjiverde?
Recuerdo que mi debut en el Martínez Valero fue con el Elche, en el Trofeo Festa d’Elx, que jugamos contra el Barcelona. Lógicamente, aquel partido no nos salió bien, pero, en general, mi primer año aquí fue bueno. Estuve bien y las cosas me salieron bastante bien.
Recuerdo que el primer partido de Liga lo jugamos en Figueres y perdimos 4-2. Desde el principio ya empezamos a ver que íbamos a tener problemas. En aquel encuentro, Crespín marcó un gol y yo marqué el otro. Después, sobre todo durante la primera vuelta, el equipo fue reaccionando. Al final, no conseguimos el objetivo que nos habíamos marcado, que era estar arriba, disputar el play-off o conseguir el ascenso, pero terminamos en mitad de la tabla.
A nivel personal, deportivamente estuve bastante acertado y las cosas me salieron bien. Sin embargo, como equipo no terminamos de sacar todo el rendimiento que podíamos, porque teníamos una buena plantilla.
- Estuvo defendiendo los colores franjiverdes durante seis temporadas, algo muy poco habitual, ¿cuál fue la clave para mantenerse tantos años y qué tenía el Elche que le hizo mantenerse tanto tiempo?
La verdad es que me arraigué mucho al Elche. Hay que tener en cuenta que, en mi segundo año, descendimos de Segunda División a Segunda B. A pesar de ello, sí que es verdad que tuve una oferta económica de otro club, el Burgos, que en aquel momento quería ficharme cuando iba a subir a Primera División y ofrecía una cantidad de dinero al Elche. Creo que el Elche aceptó la propuesta, pero las condiciones de pago fueron las que impidieron que se llegara a un acuerdo.
Yo tenía claro que, si salía del Elche, debía ser siempre con una compensación económica para el club, porque había apostado por mí y posteriormente me había renovado. De hecho, en mi tercer año volví a renovar por otros tres años más, como bien dices.
Así que me fui arraigando al Elche. Además, tenía la idea de que durante aquellos años debíamos devolver al equipo a Segunda División, que era la categoría mínima en la que, desde mi punto de vista, debía estar el Elche, tanto entonces como en los últimos años.
Renové por otros tres años y, desgraciadamente, fueron temporadas muy complicadas y decepcionantes desde el punto de vista deportivo, porque no conseguimos alcanzar el objetivo, que lógicamente era ascender.
- ¿Cuál fue el momento más especial a nivel personal y colectivo que recuerda en la entidad ilicitana?
Para mí, el ascenso de la temporada 2012-13 fue una enorme alegría. Yo ya no estaba como jugador, sino que era el director deportivo. En el fondo, como futbolista no había podido ayudar al equipo a subir a Segunda División y, en este caso, desde mi nueva responsabilidad pude aportar mi granito de arena.
Evidentemente, los jugadores fueron siempre los protagonistas y los más importantes, pero quienes estábamos detrás también intentábamos ayudarles. Conseguir aquel ascenso a Primera División después de 24 años fue algo muy importante. Creo que era un logro merecido y la verdad es que fue un día especial. Me sentí muy contento y satisfecho porque considero que el Elche estaba donde debía estar.
- Y por contra, ¿el más duro o doloroso?
Quizá el momento más doloroso fue a nivel deportivo. El último año no lo pasé bien porque tuve algunos problemas y estuve un poco apartado. No fue por ningún conflicto en particular, sino porque el entrenador no contaba demasiado conmigo y apenas pude jugar. Después tuve que salir del club. Me habría gustado marcharme de otra manera, pero en el fútbol las cosas a veces suceden así. Básicamente, ese fue el momento más complicado.
- ¿Cómo vivió la complicada situación económica del club en aquellos años?
Hubo una época complicada, especialmente por el tema de las urnas que se instalaron. Era una situación difícil y delicada. En aquel momento había muchos jugadores que venían de equipos bastante humildes de Segunda División. Eran futbolistas jóvenes que, como suelo decir, vivían prácticamente al día. Algunos compañeros tenían dificultades económicas y aquello les afectaba.
Aun así, siempre se intentaba solucionar esos problemas. Fueron momentos desagradables, pero, desde el punto de vista deportivo, la gente siempre dio la cara. En ningún momento bajamos los brazos ni pensamos que aquello no tuviera solución. Al contrario, todos seguimos respondiendo y, poco a poco, los problemas se fueron solucionando.
Una de las cosas que siempre ha caracterizado al Elche es que, a pesar de atravesar dificultades importantes, al final siempre ha encontrado soluciones. El club siempre ha sabido salir adelante y evitar que esos problemas económicos pudieran llevarlo a una situación límite, como desaparecer o algo parecido. La gente del Elche nunca ha permitido que eso sucediera.
- ¿Cómo se produce su salida del club y cómo fue su carrera hasta su retirada?
Después me fui al San Pedro de Alcántara, un equipo de Marbella que había ascendido a Segunda B. Allí estuve un año y conseguimos salvar la categoría. La experiencia fue buena.
Posteriormente, me trasladé a la zona de San Javier, al Mar Menor, donde estuve dos años. La verdad es que fueron dos temporadas muy buenas porque la gente fue encantadora. Era un equipo muy humilde, pero durante el primer año también conseguimos salvarnos. En el segundo, sin embargo, ya no pudimos mantener la categoría.
Después me marché a Motril. La temporada anterior a mi llegada allí fue especialmente dura porque sufrí una lesión de rodilla al comienzo del curso y estuve prácticamente todo el año con muchos problemas, sin poder participar demasiado.
Más tarde regresé a esta zona y jugué en el Torrellano, donde había gente que conocía. Me preguntaron si podía echarles una mano y estuve allí una temporada. Después pasé por el Santa Pola, que fue mi último equipo, hasta que finalmente dejé el fútbol.
- Para los más jóvenes que no le vieron jugar, ¿cómo era Jesús de Huerta en el campo?
Una de las virtudes que siempre me destacaron fue el juego aéreo. Tenía un buen salto e iba muy bien de cabeza. Era un jugador al que solían situar como delantero, pero no era exactamente un delantero centro. Me desenvolvía un poco más como segundo punta, una posición en la que me gustaba tener contacto con el balón.
No era un futbolista excesivamente fuerte para los centrales de aquella época, que eran muy agresivos y contundentes. Por eso, normalmente jugaba como segundo punta o mediapunta, moviéndome también un poco hacia las bandas. Pero, sobre todo, una de mis grandes virtudes era el juego aéreo.
Ofensivamente era muy fuerte en ese aspecto y, de hecho, marqué muchos goles de cabeza. Creo que soy, junto con Nino, el máximo goleador de cabeza del Elche. Pamies me lo comentó una vez. Él también marcó muchos goles, lógicamente bastantes más que yo en su etapa, pero, a pesar de ser un jugador más bajito y tener otras condiciones muy buenas, también iba muy bien de cabeza. Creo que estábamos bastante parejos en ese aspecto.
- Anotó más de 50 goles con el Elche CF, si tuviese que quedarse con uno, ¿con cuál sería?
No lo sé. Recuerdo uno de cabeza que marqué y que creo que fue un gol muy bonito. Marqué varios, pero destacaría especialmente uno en Segunda B, contra el Yeclano, en casa. Ganamos 3-1 y fue una jugada de Riki, un chico que tenía una técnica muy buena.
Él puso un centro prácticamente desde la línea lateral. Fue uno de esos balones que te llegan perfectos, bien golpeados, con un centro espectacular. Yo salté, hice el movimiento de girarme y marqué un gol de cabeza que creo que fue bastante bonito. No lo destaco tanto por su importancia, porque tampoco he tenido goles especialmente decisivos en ese sentido con el Elche. No recuerdo haber conseguido un ascenso gracias a un gol mío ni nada parecido. Por eso, quizá ese es uno de los que más se me ha quedado en la retina.
También recuerdo otro parecido, contra el Salamanca, en un partido que jugábamos en casa. En aquel encuentro conseguimos hacer el 2-1 en ocho minutos y también marqué de cabeza. Esos son quizá los goles que más recuerdo ahora mismo, aunque no tengo todos los detalles muy presentes.
- ¿Qué es de su vida actualmente y a qué se dedica?
Estuve vinculado al Barça desde hace dos años, realizando labores de scouting en las zonas de Alicante y Murcia. Ahora mismo he dejado esa etapa en el deporte y, además, tengo un negocio aquí en Elche que estamos trabajando.
- ¿Cómo fue su segunda etapa en el Elche, ya desde la Secretaría Técnica y posteriormente desde la Dirección Deportiva?
Empecé en esa etapa, creo que fue en 2006. Patxi Iru, que había sido compañero y amigo mío en el Elche, ejercía como director deportivo, pero se marchó y entró Mario Barrera y estaba Lico, que había sido entrenador mío y que, por cierto, considero una de las personas que más saben de fútbol en el Elche, si no la que más, desde el punto de vista que tenía en aquella época. Necesitaban incorporar a alguien y me llamaron. Así que empecé a trabajar con ellos en la Secretaría Técnica. Al año siguiente, Mario se marchó y el club apostó por Lico y por mí.
Estuvimos confeccionando el equipo durante unos tres años, hasta 2009 o 2010, aproximadamente. Fueron temporadas más complicadas porque la situación económica era difícil y no teníamos demasiado presupuesto. Aun así, hicimos varias cosas interesantes y conseguimos mantener al equipo en la categoría, aunque siempre en la zona media de la clasificación.
Después salí del club durante un año y estuve fuera. Más tarde volvieron a llamarme y, a partir de ahí, comenzó otra etapa que nos llevó hasta la temporada 2012-13, en la que conseguimos formar un gran equipo, con un grupo extraordinario tanto a nivel deportivo como humano.
Fue la temporada de los récords, primeros desde el principio hasta el final. La verdad es que se disfrutó muchísimo. También hubo momentos de sufrimiento, pero fue una experiencia que disfrutamos enormemente.
- ¿Sigue la actualidad del club y mantiene relación con antiguos compañeros del Elche?
Sí, mantenemos una buena relación, aunque no siempre todo lo estrecha que me gustaría. Sigo muy pendiente de todo lo relacionado con el fútbol y el Elche. Quizá ahora tengo algo menos de tiempo del que me gustaría, pero, cuando puedo, voy al campo a verlos o sigo los partidos por televisión. Siempre estoy atento.
Creo que, a nivel deportivo, las cosas se están haciendo bien. También considero que la gestión del club ha sido buena y sigue siendo muy buena, porque ahora atraviesa un momento económico bastante saneado. Tienen sus métodos y sus normas, y los resultados deportivos están acompañando.
Creo que se consiguió cambiar aquella dinámica de tantos años sin lograr el ascenso a Primera División. A partir de ahí, el club ha conseguido mantenerse en la máxima categoría, aunque pueda bajar a Segunda en algún momento. El Elche siempre va a ser un candidato a estar en Primera División.
Lo que hay que intentar ahora es permanecer varios años en la máxima categoría para conseguir ese peso y esa estabilidad que te permiten consolidarte entre los equipos de Primera.
- ¿Quién fue el mejor jugador con el que compartió vestuario en el Elche CF?
Con el que mejor conexión tenía en aquel momento, tanto a nivel futbolístico como, por supuesto, personal, era Crespín.
- ¿Quién fue el mejor jugador con el que ha coincidido en un terreno de juego ya sea como compañero o como rival?
Como yo siempre he jugado en Segunda o en Segunda B, era complicado coincidir con determinados futbolistas. Recuerdo a un jugador que tuvimos aquí y al que quizá no le fueron especialmente bien las cosas en el Elche, pero que tenía unas condiciones técnicas extraordinarias: Vincente.
Era un futbolista que había salido de la cantera del Castilla y que pasó por el Elche. Tenía muchísimo talento y un nivel técnico muy bueno.
De otros jugadores no sabría decirte, porque tampoco estábamos en una categoría en la que nos enfrentáramos habitualmente a equipos de tanto nivel.
- ¿Quién fue el mejor entrenador que tuvo en sus etapas en el Elche?
Para mí, Lico. Después también fue compañero mío en la Secretaría Técnica y estuvimos trabajando juntos. Es una persona de la que he aprendido muchísimo. Conoce muy bien al futbolista, sabe identificar sus cualidades y entiende mucho de fútbol.
- ¿Qué valoración hace de su etapa en el Elche CF y qué ha significado para usted vestir la camiseta franjiverde?
Creo que hay dos equipos que siempre voy a llevar en el corazón. Uno es el Rayo Vallecano, porque fue el primero que me dio la oportunidad de dedicarme profesionalmente al fútbol. El otro es el Elche, porque ha sido el equipo en el que más años he estado y con el que más arraigo he tenido.
Además, al final me he quedado a vivir aquí, en la ciudad, porque Elche tiene una calidad de vida muy buena. Para mí es mi casa. Llevo más años viviendo aquí que en Madrid, de donde soy.
- Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría mandar a la afición del Elche CF y cómo le gustaría ser recordado por los aficionados?
Me gustaría que me recordasen como un jugador más, porque por el Elche han pasado muchísimos futbolistas de un nivel extraordinario, en distintas etapas y formando parte de grandes equipos.
Creo que he sido uno más. Es cierto que mi etapa no coincidió con uno de los mejores momentos deportivos del club, pero todos intentamos aportar nuestro granito de arena para que esta entidad siguiera creciendo.
Lo que deseo es que el Elche continúe como está ahora, en Primera División, y que la afición pueda disfrutar no solamente de su equipo, sino también de su juego y de sus victorias.




Iván Hurtado



















