La playa del Carabassí ha sido escenario de la vuelta al mar de cuatro ejemplares de tortuga boba que durante su primer año de vida han permanecido bajo cuidado especializado en las instalaciones de la Fundación Oceanogràfic de Valencia. Los animales forman parte de un nido localizado el pasado verano en el litoral de Elche y han sido preparados para afrontar su regreso al medio natural dentro del programa Head Starting.
La suelta ha contado con la participación de alrededor de medio centenar de alumnos del CEIP La Paz de Torrellano, además de los concejales José Antonio Román, María Bonmatí y Aurora Rodil y voluntarios de la Fundación Oceanogràfic. La actividad ha servido también para acercar a los escolares el trabajo de conservación de esta especie y las pautas de actuación ante la aparición de tortugas marinas en las playas.
Los cuatro ejemplares nacieron en 2025 a partir de una puesta localizada el 4 de julio de ese año en Arenales del Sol. Tres jóvenes que se encontraban en la zona observaron una tortuga marina y avisaron al 112, lo que permitió activar el protocolo de protección. El nido contenía 79 huevos, nueve de los cuales fueron trasladados al Oceanogràfic para su incubación controlada, mientras que el resto se llevó a un espacio protegido habilitado en otra zona del litoral ilicitano.
Durante aproximadamente un año, las tortugas han permanecido en un entorno controlado, donde se ha seguido su crecimiento y evolución. El objetivo del programa Head Starting es reforzar el desarrollo de los ejemplares durante una de las fases más delicadas de su vida, de manera que puedan regresar al mar con un mayor tamaño y mejores condiciones para afrontar sus primeros meses en libertad.
El concejal de Medio Ambiente, José Antonio Román, ha puesto el foco en la importancia de la colaboración para conservar la fauna marina y ha recordado que la ciudadanía tiene un papel fundamental cuando aparece una tortuga en la costa. En estos casos, ha señalado, es necesario contactar con el 112 para activar el protocolo correspondiente y evitar interferir en la actuación de los equipos especializados.
Desde la Fundación Oceanogràfic, su coordinador, Mario Romero, ha incidido además en el componente educativo de este tipo de iniciativas. Según ha explicado, la presencia de los escolares durante la suelta permite que conozcan cómo actuar ante la aparición de una tortuga o un nido, convirtiendo la actividad en una herramienta de sensibilización sobre las amenazas que afectan actualmente a la especie.
Con la liberación de estos cuatro ejemplares, el litoral ilicitano vuelve a convertirse en el punto de partida de una nueva etapa para unas tortugas que han pasado su primer año bajo seguimiento especializado. Su regreso al Mediterráneo pone el cierre a esta fase de protección y abre ahora su recorrido en libertad.







Iván Hurtado




















