ARTÍCULO

IMPRESIONES DE UN PASADO (LXIX)


FacebookTwitterWhatsApp
Pepe Ruiz Torres
08 de noviembre de 2026 - 00:22

Compungido aún por el accidente ferroviario de Urda, nos llega a la mente ese atropello desproporcionado del portero del Andorra FC, Jesús Owono. El cancerbero ecuatoguineano cometió una falta mortal en el centro del campo contra el futbolista del Club Deportivo Tenerife, Jesús De Miguel Alameda. Los medios de comunicación narraron el episodio trágico, en las cámaras de televisión nos mostraron la escena del partido en la que se produce el dramático desenlace. Condolencias, duelo, concentraciones silenciosas, minutos de silencio en toda Europa, han sido una constante todos estos días en el que el deporte rey nos muestra su peor cara, la pérdida y el fallecimiento de un ser humano. Un club herido de muerte y una familia rota y destrozada de por vida, el pobre jugador no podrá ver crecer a su hija de apenas dieciséis meses de vida.

¿Pudo ser evitable aquella entrada? ¿ Es desproporcionada en el centro del campo? El árbitro iba a pitar el final del encuentro, se iban para casa a descansar después de una jornada laboral. El malogrado “Demi” esperaba el pitido final en el último contraataque y su vida se apagó en ese mismo instante. Que si el portero saltó con la rodilla por delante, como saltan todos los guardametas, que si debía haber un centro médico en las propias instalaciones tinerfeñas para evitar el fatídico desenlace, el caso es que hay una víctima mortal sobre la mesa.

El penalista Alfredo Arrién, en la revista Lecturas, ya nos está hablando de un posible homicidio imprudente. Aún no sabemos cómo acabará este luctuoso suceso pero sí que podemos decir que no es ni será la primera vez en la que veamos un acontecimiento como el de esta última semana.

A colación de este fallecimiento, me viene a la memoria otra noticia necrológica. Esta, se dio en Elche, en nuestra querida población. Corría el año 1959 y nuestro Elche Club de Fútbol jugaba en la categoría de plata del fútbol español. Esa misma temporada, el club de nuestros amores, ascendería a la ansiada y deseada Primera División. Pero antes tuvimos que pasar por un trance muy doloroso. La pérdida de uno de los nuestros, un jugador del primer equipo.

Su nombre era Francisco Rico Alberola, había nacido en la vecina Alicante un siete de septiembre de 1933. En la temporada 1956-1957 jugó en el Alicante CF.

En la temporada siguiente ya vistió la franja verde. Ocupaba la demarcación de defensa, medía 174 centímetros y pesaba 71 kilogramos.

En un entrenamiento rutinario en el Viejo Altabix recibió un fuerte impacto por parte del cancerbero Navarro. La rodilla del guardameta impactó de forma accidentada sobre el bazo del futbolista alicantino.

La entidad franjiverde pertenecía aún a la Federación Regional Murciana, el fichaje de Rico fue una gran apuesta ya que se convirtió en uno de los jugadores más destacados sobre el terreno de juego. No pudo completar la temporada y ver a su Elche Club de Fútbol en la primera división. Aquel fatídico 29 de enero de 1959 se juntó toda la mala suerte posible del mundo para que el golpe lo destrozara por dentro y falleciera poco después. Podemos imaginar el impacto de todos los jugadores aquella mañana de entreno. Incertidumbre, inseguridad, dudas y mucha tristeza, algunos lo vieron como un golpe mortal y quizá, otros, lo experimentaron como algo fácilmente recuperable y con perspectivas de mejoría.

En aquel entreno estaban presentes los Quirant, Riquelme, Rodri, Isidro, Gómez, González, Pahuet, Cardona, César, Outerano, Nito II y el portero Joaquin Navarro Beltrán.

José Esquitino como presidente y el mismo César, que actuaba de jugador y de entrenador, tuvieron que tranquilizar a la plantilla y dar mensajes de ánimo a familiares y amigos del jugador franjiverde. Rico fue trasladado rápidamente al Sanatorio de Campoamor en Alicante. Días más tarde el jugador falleció en su propio domicilio. Podemos imaginar que la medicina de aquel entonces no estaba tan avanzada como hoy en día, y no pudieron hacerle radiografías ni las resonancias pertinentes, lo enviaron a casa a guardar reposo y allí mismo sufriría algún tipo de complicación como un sangrado en la cavidad abdominal que le ocasionó la muerte.

La noticia, como la del malogrado Jesús De Miguel, causó un gran revuelo en el fútbol español, recibiendo condolencias de todo el panorama nacional. La RFEF redactó un comunicado para dar el pésame al Elche Club de Fútbol y a los familiares de Rico.

Se guardaron minutos de silencio en diferentes campos de fútbol y el seguimiento de la noticia, tanto en la radio como en la reciente inaugurada RTVE, fue una constante durante aquellos días.

Las peñas franjiverdes se volcaron con el difunto y su familia, y decidieron encargar un busto por cuestación popular a su memoria.

Es de destacar las aportaciones que hicieron el portero Ricardo Zamora, el RCD Español y la Peña Atlética Vallecana de Madrid para sufragar parte del busto.

El escultor alicantino José Gutiérrez Carbonell, el mismo que realizó dos años antes la talla de la Virgen de la Asunción para la hornacina del Puente Viejo de nuestra población, fue el seleccionado para ejecutar dicha obra In Memoriam.

Desde entonces, el busto estuvo presente tanto en el Viejo Altabix como en la zona de Hospitality del Manuel Martínez Valero

Paquito Rico, que es como le conocían sus más allegados, está enterrado en el Cementerio de Nuestra Señora del Remedio. Es allí donde acudieron familiares, amigos y compañeros del ECF, para darle el último adiós. Podemos imaginar el fuerte dramatismo que se vivió en el sepelio y todas las muestras de cariño, apoyo y respeto que se dieron en el funeral.

El 20 de abril de ese Annus Horribilis, el Elche conseguía en Tenerife (mismo club al que pertenecía el malogrado Jesús De Miguel) su primer ascenso a la categoría de oro del fútbol nacional. Vencimos 0-3 con goles de Cardona y Nito II.

La expedición franjiverde, con el título de Campeón de Liga de 2ª División bajo el brazo, aterrizó en el Aeropuerto de Barajas para desplazarse en autobús al cementerio alicantino. Allí depositaron una corona de flores al malogrado Rico. Con ello querían agradecer sus aportaciones durante esa temporada y poner en valor el gran futbolista que era, siendo una pieza clave para el conjunto ilicitano.

Casualmente tengo dos anécdotas que quiero compartir con todos ustedes.

Mi padre, estudiando en el Colegio Menor de José Antonio, vio pasar la comitiva fúnebre dirección al Cementerio y lo tiene como muy marcado. Por ser ilicitano y por tener en aquel entonces once años.

La otra curiosidad es que una antigua alumna mía del Colegio Salesiano Don Bosco de Alicante, es familiar del difunto Rico.

Solo quería con este artículo homenajear al reciente malogrado Jesús De Miguel Alameda y recordar a muchos ilicitanos, que quizá desconocían la historia de Francisco Rico Alberola, deportista alicantino del Elche Club de Fútbol, que sufrió otra entrada mortal en el terreno de juego.

Hoy juega nuestro equipo contra el Real Betis, quizá se suspende el partido para respetar la memoria del reciente futbolista fallecido. En caso de jugarse, tendremos un minuto de silencio en el coliseo franjiverde por el eterno descanso del finado.

Descansen en paz y brille para ellos la luz perpetua.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *