El concepto de “españolidad” en Elche engloba una rica identidad histórica, cultural y política que une las raíces locales de la ciudad con la historia compartida de España.
Nuestra Dama Universal, esa sacerdotisa íbera que deslumbró al mundo a finales del siglo XIX y que aún sigue siendo motivo de estudio y de gran orgullo patrio. Podría ser nuestra mayor identidad como ilicitanos y un emblema de las raíces milenarias de la península ( recordemos que nuestra antigua Hélike, Ilici o Ils es una ciudad más que bimilenaria).
A esta Reina Mora, en palabras de Don Pedro Ibarra, la hemos visto en esculturas, en billetes, en sellos y en un sinfín de escaparates que han sabido vender la marca Elche dentro de nuestro sentimiento de hispanidad.
Nuestra antigua Colonia Ivlia Illici Avgvsta vinculó rápidamente su territorio a la Hispania romana. Acuñamos monedas con nuestras propias cecas y tuvimos ese Derecho Latino prácticamente desde el principio. Nuestro actual escudo conserva parte de esa herencia romana. No podemos olvidar el nombre de nuestro primer antepasado, Quinto Albio Horacio, un excombatiente de las guerras cántabras.
Elche también aporta su españolidad por su famoso y reconocido Misterio (sí, creo que tengo derecho a escribirlo también en español, que no en castellano). Este drama sacro es una parte indispensable del patrimonio espiritual español, y ha asombrado a todo aquel que lo ha contemplado. Más allá de su universalidad por UNESCO es patrimonio de nuestro pueblo, de la patria chica y el motivo de orgullo de una nación entera. Con el Misteri aprendimos a rezar y es una bonita forma de evangelizar mirando al cielo.
También podríamos seguir hablando de esta españolidad gracias a la palma blanca de nuestro querido Palmeral. Ella representa un proceso artesanal único en el mundo. Aquello de “ De Elche al Cielo” es verdad, de aquí parten centenares de palmas para el Domingo de Ramos que exportamos a todo el panorama nacional. Además, las reciben los Reyes de España, el Santo Padre y el Presidente del Reino de España. Ese día de la Semana de Pasión, Elche se convierte en el baluarte católico del mundo (el presidente de la I República Española, Emilio Castelar, llegó a decir de nuestra población que era la Jerusalén Española). Basta ver cómo los noticieros de alcance nacional arrancan con El Pas de la Burreta y nuestra asombrosa procesión de las Palmas ( Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1997).
Nuestro amado pueblo también proyecta la marca España con su industria señera. Es con el calzado, cuando la población comenzó a exportar al mundo a finales del siglo XIX, gran cantidad de pares de alpargatas y de zapatos. La buena pisada y el calzado elegante y de calidad siempre se ha asociado a la industria de Elche. Productos de calidad y muy competitivos que han estado presentes en las grandes Ferias del Calzado a nivel mundial. Desde aquí quiero poner en valor a uno de los pioneros del calzado en Elche, Matías Guillén Ferrández, tatarabuelo del abajo firmante.
Y si el deporte también es cultura e identidad, no puedo dejar de hacer referencia a nuestro Elche Club de Fútbol, también muy relacionado con el calzado ya que muchos de sus dirigentes han sido grandes empresarios de este sector. La franja verde se ha paseado por los grandes estadios de Primera División y esperemos que siga haciéndolo durante muchos más años. Allá donde se encuentre un aficionado del Elche es porque se está proyectando la identidad ilicitana en el territorio nacional y eso vende y hace ver el futuro con mayor ilusión.
Hoy celebramos el día de la Hispanidad ( antiguamente llamado Día de la Raza), es un día para celebrar, honrar y conmemorar las grandes gestas de nuestro país, es el día de la Fiesta Nacional. Todos los países celebran su día grande. Los useños tienen su 4 de julio y nuestros vecinos galos el 14 del mismo mes.
¿Por qué genera discrepancias entre parte de la población española que nosotros celebremos nuestro 12 de octubre? Espero que no tenga que ver ni con el Francomodín ni con la roja y gualda que nos representa a todos por igual. Tampoco quiero pensar que tenga que ver con nuestra historia ya que parece ser que muchos de nuestros compatriotas reniegan de ella.
Toda civilización con una misión evangelizadora o de conquista ha experimentado luces y sombras en su haber. El Imperio Romano, la civilización islámica o el Imperio Español han construido mitos y otros pueblos los han desmitificado. ¿ Quién escribe la historia, los vencedores o los vencidos? ¿ A quién tenemos que creer? ¿ Recurrimos a las fuentes escritas o materiales ?
La mayoría de historiadores españoles, ya sean medievalistas o modernistas, han asumido como propio el discurso francés y anglosajón de la Leyenda Negra. Y lo han aceptado porque a muchos les interesa denigrar la marca España y consideran que el legado de nuestros antepasados es digno de bochorno y de vergüenza. No hablan de los pros y de los contras del Legado Español, solo manipulan y tergiversan los datos para que la corriente negrolegendaria cobre cada vez más adeptos.
Ese auto odio hacia nuestra propia historia, tradición o cultura, se llama endofobia, y desgraciadamente son muchos quienes compran ese discurso desintegrador y de destrucción de nuestras propias raíces.
Se ha puesto de moda en los tiempos que corren aquello de dato mata relato, les invito a que realicen una investigación sencilla, que contrasten los datos y se alejen de los relatos y de los cuenta cuentos.
Estoy convencido que la obra de España en el mundo es mucho más satisfactoria y por la cual debemos sentirnos orgullosos antes que aceptar mensajes derrotistas que solo hablen de lo bárbaros que fuimos y del daño que hicimos al mundo.
Disfruten de este día en familia, del desfile militar de las Fuerzas Armadas, del juramento a nuestra bandera y del homenaje a los que dieron su vida por España( imposible no emocionarse con La Muerte no es el final).
Porque no somos fascistas ni fachas por estar orgullosos de nuestro país y ondear nuestra bandera en nuestros balcones, o de llevarla anudada en la muñeca o en el retrovisor del coche con la medida de la Virgen del Pilar.
Porque no somos esa ultraderecha que nos etiquetan por el mero hecho de defender la religión católica, el apoyar la unidad nacional o el sentirnos patriotas, monárquicos o incluso defensores de la tauromaquia.
Ilicitanos, porque más allá de nuestra Patria Chica, más allá de nuestro querido Elche, está ese amor incondicional a España. No podemos sentirnos orgullosos de nuestra nación sólo cuando la Selección Nacional gana un mundial.
Tenemos entre nuestros antepasados a la flor y nata de la ciencia, la diplomacia y la política, la navegación y los descubrimientos, la literatura y las artes. No podemos olvidar a personajes tan influyentes como Carlos I y Felipe II, Colón, Cortés y Elcano, al Cid y a Cervantes, De las Casas y Vitoria, Goya, Velázquez y Picasso, Seneca y Averroes, Quevedo, Unamuno y Lorca, Echegaray, Benavente, Juan Ramón Jiménez, Aleixandre y Cela, Ramón y Cajal y Severo Ochoa, Amancio Ortega, Rafa Nadal, Gasol e Iniesta.
No quiero dejar de nombrar a mujeres relevantes como Isabel de Castilla, Clara Campoamor, María Pineda,Teresa de Jesús, Concepción Arenal, Margarita Salas o Sánchez Vicario.
Y yo me pregunto, ¿no es para sentirnos orgullosos de quienes somos ?
Porque lo que nos une es más que lo que nos separa. Frente a aquellos separatismos que nos quieren enfrentar y dividir, debemos tener más firmeza, más unión y más España.
Viva España en el día de su Fiesta Nacional. Y Viva Hispanoamérica.
Por favor, no usen el término Latinoamérica porque estos pueblos no son latinos. Investiguen y comprobarán cómo fue Napoleón III quien, intencionadamente, usó este término para restar importancia e influencia a España en el continente americano.







Pepe Ruiz Torres




















