ARTÍCULO

IMPRESIONES DE UN PASADO (XXXIII)


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Pepe Ruiz Torres
28 de marzo de 2025 - 01:34

La RAE entiende por Exilio, en sus dos primeras acepciones, a la “separación de una persona de la tierra en que vive y expatriación, generalmente por motivos políticos”. Dentro de sus sinónimos nos encontramos con destierro, desarraigo, deportación, expatriación o expulsión. Aunque no vengan a definir lo mismo, tienen un mismo fin; la salida, voluntaria o no, de la tierra donde se nace.

A lo largo de la Historia se ha desterrado a reyes, a personas desafectas al régimen imperante, se ha expulsado a órdenes religiosas, han sido proscritos y repudiadas varias minorías étnicas( moriscos y judíos), estas expulsiones traían consigo cierto resentimiento, envidia o venganza, y había un descenso poblacional que repercutía negativamente en las economías nacionales de los países que emitían esos decretos de expulsión.

En nuestro país ha habido varias expulsiones relevantes a lo largo de la Historia, cabría recordar la de los judíos sefardíes en 1492, llevada a cabo por los Reyes Católicos. Estos buscaban la unificación religiosa de la península ibérica. Se estima que abandonaron Sefarad en torno a cien mil personas, iniciando con ella la famosa diáspora. Se cree que hoy en día existen dos millones de personas en el mundo descendientes de aquellos españoles y que siguen hablando el ladino.

Otra importante expulsión fue la de los Moriscos en 1609 por orden del monarca Felipe III. Los moriscos de nuestra población, que vivirían en el Arrabal de San Juan, fueron conducidos, como vasallos del Duque de Maqueda, al castillo de Santa Pola. Desde allí fueron trasladados a los buques del antiguo Portus Ilicitanus para ser transportados a Berbería ( norte de África). Fueron obligados a marcharse de su patria cerca de trescientos cincuenta mil moriscos. Se estima que a principios del siglo XVII un 33% de la población en el Reino de Valencia eran moriscos, la mayoría trabajaban en el campo, por lo que podemos hacernos una idea de la falta de mano de obra y de aprovisionamiento de víveres que tuvo que haber en las primeras décadas tras la expulsión.

Europa no se quedaba atrás en la expulsiones de minorías étnicas o religiosas, debemos abandonar esa leyenda negrolegendaria que se pierde en la noche de los tiempos. Los ataques antisemitas contra sus hogares, sus comercios o sus sinagogas son una constante en la Europa moderna y contemporánea. Los pogromos se realizaron en esa Europa acostumbrada al fuego, la guerra, la violencia y el odio al diferente.

Pero en el presente artículo quiero tratar de los exilios o huidas que se dieron en nuestro país por motivos bélicos, ya tras la guerra franco-española ( 1808-1814), varios españoles se refugiaron en Francia, se les acusaba de ser afrancesados y tras la Restauración  Absolutista de Fernando VII se vieron obligados a cruzar los Pirineos. Durante el siglo XX hubo algún que otro destierro voluntario en la dictadura primorriverista, es el caso del bilbaíno Miguel de Unamuno. Muchos de estos personajes célebres eran deportados por motivos políticos o ideológicos o por temor a las represalias cuando se suspendían las garantías constituciones y con ella aparecía la censura.

Dentro de esos exilios, me ha interesado mucho por asuntos familiares el republicano del año 1939. Algunos lo llaman el último gran éxodo de la España del siglo XX. Se dio tras finalizar la fratricida Guerra Civil Española. Hubo mucho ilicitano que huiría por los Pirineos para refugiarse en Francia, otros muchos lo hicieron desde el puerto de Alicante. Este puerto,tanto por su ubicación geográfica como por las circunstancias del final de la guerra, adquirió una posición protagonista para la mayoría de aquellos que querían ahorrarse la represión de postguerra. Esta ciudad costera en el mes de marzo de 1939 se convirtió en el lugar de partida del mayor número de buques mercantes con pasajeros y refugiados hacia el exilio, el destino era en su mayoría Orán. El pueblo de Elche, desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, había creado una pequeña colonia de ilicitanos en el norte de África ( Marruecos y Argelia). Iban en busca de un futuro más prometedor y abrieron algunas fábricas de alpargatas. Hasta el propio Elche C.F llegó a estar en esas tierras (1930,1959) para iniciar una gira y el mismísimo Orfeón Ilicitano dio allí algún que otro recital.

Volviendo al hilo conductor, en el mes de marzo salieron del puerto alicantino los buques Ploubazlanec,Stanhope,Marionga, Ronwyn,African Trader, Stanbrook y el Marítima.

El 28 de marzo,hoy conmemoramos el LXXXVI aniversario, a las 23h partía el Stanbrook con 2638 pasajeros,este barco era capitaneado por Archibald Dickson, de entre sus tripulantes hubo cerca de 200 ilicitanos( en elche.me puede encontrar en el apartado monografías gran parte de estos ilicitanos exiliados). El barco fue fletado por la Federación Socialista Provincial de Alicante, llegó al puerto de Orán después de más de veinte horas de travesía. A su llegada a la colonia francesa, solo dejaron desembarcar a mujeres, niños y algún enfermo de gravedad.  Los hombres( en torno a 1500 personas) permanecerían cerca de un mes en el barco, haciendo una cuarentena y sintiéndose en una prisión flotante. No quiero imaginar el sufrimiento de aquellos ilicitanos que dejaron todo por salvar sus vidas( familiares, propiedades, trabajos…)

Estos ilicitanos que huían de una guerra fueron internados en campos de refugiados, en centres d’accueil, allí sufrieron todo tipo de vejaciones y maltrato. La mayor parte de ellos pudo acabar en el campo de concentración de Camp Morand en Boghari, allí fueron custodiados por soldados senegaleses. Los tenían trabajando como mano de obra barata en la construcción del ferrocarril Transahariano.

El capitán que logró salvar a estas personas, moriría el 19 de noviembre de ese mismo año al ser bombardeado su Buque Stanbrook por un submarino alemán, se dice que se guardó un minuto de silencio en esos campos de trabajo forzados, seguro que alguno de estos ilicitanos se emocionó al ser conocedor que la persona que les había salvado la vida, había fallecido.

Pasado un tiempo, estas personas pudieron abandonar los campos, iniciar una nueva vida e integrarse entre la población argelina. Siempre añoraron su patria, muchos de ellos volvieron, otros muchos se quedaron hasta el final de la dictadura y hubo quienes no regresaron jamás, hasta el punto que sus propios familiares siguen viviendo en Francia. Algunos de estos ilicitanos siguieron luchando desde su exilio, bien sea enviando prensa clandestina a España o a través de Radio Pirenaica. Aquellos que decidieron quedarse se encontraron con otra guerra, la cruenta guerra de Independencia de Argelia (1954-1962). Podemos imaginar a esas personas que huyeron de una guerra para encontrarse con otra, no eran considerados franceses, ni argelinos y tampoco Pieds- noirs. Fueron exiliados españoles que intentaron sobrevir en una época muy dura de nuestra Historia. Ojalá no volvamos a repetir los errores del pasado, sería una buena forma de construir un futuro mejor.

En memoria de los exilados y pasajeros del Stanbrook, en especial de aquellos 200 ilicitanos, entre los cuáles quiero hacer mención a los pasajeros 234 y 2548.

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