HISTORIA

Portal de Elche: el rincón alicantino que une historia, sombra y café… y Elche

De plaza de ajusticiamientos a punto de encuentro moderno, este emblemático espacio de Alicante guarda siglos de historia… y un guiño directo a Elche en su nombre
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Daniel Ruiz Perona
13 de julio de 2025 - 04:34

Pocos lugares en Alicante tienen tanta historia bajo sus adoquines como el Portal de Elche. Y sí, aunque esté a casi 30 km de nuestra ciudad, lleva su nombre con orgullo, porque era desde ahí donde comenzaba el camino hacia Elche. Hoy, entre terrazas y ficus gigantes, es fácil olvidarlo, pero esta plaza ha sido testigo de ejecuciones, revoluciones, fuentes, esculturas… y ahora, brunch con tostadas de aguacate.

Construida en el siglo XIX tras el derribo de las murallas, el Portal de Elche nació como espacio de abastecimiento y punto de reunión. Pero su historia viene cargada de giros dramáticos: se llamó plaza de las Horcas —sí, por lo que estás pensando—, y después fue rebautizada mil veces al ritmo de los vaivenes políticos: Constitución, del Generalísimo, Real de Fernando VII… hasta que, por fin, volvió a su nombre más auténtico y cercano: Portal de Elche.

Hoy, esta plaza es mucho más que un sitio bonito. Su quiosco central, réplica del original, ha sido de todo un poco: punto de información turística, cafetería, y antes incluso cedió el sitio a una alberca con una escultura de Eusebio Sempere que recordaban más los vecinos que los visitantes. En sus esquinas, los antiguos kioscos de prensa han desaparecido, pero el alma del lugar sigue ahí, bajo la sombra de cuatro ficus centenarios de más de seis metros de perímetro y declarados protegidos por ley.

Y no, esto no es solo una postal bonita. En 1869, el ilustre Eleuterio Maisonnave —una figura clave de la política liberal— plantó en esta plaza el Árbol de la Libertad, celebrando la abolición de la pena de muerte por horca. Poco después, ese árbol fue sustituido por una fuente, inaugurada por el marqués de Benalúa. Una plaza en constante transformación.

Lo curioso es que, a pesar de estar en el centro de Alicante y ser tan accesible, pocos turistas se detienen a descubrir la historia del Portal. La mayoría se queda con el café, la sombra y la terraza. Y aunque eso no está nada mal, este rincón se merece algo más: paneles, señalización, o al menos una placa que explique todo lo que aquí ha ocurrido.

Así que, desde Elche, tierra con la que esta plaza comparte nombre y pasado, lanzamos una invitación: la próxima vez que pasees por Alicante, detente en el Portal de Elche. No es solo un lugar con árboles gigantes y buena sombra. Es un pedazo vivo de nuestra historia compartida. Y eso, también, es motivo de orgullo ilicitano.

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