ENTREVISTA CAPITAL | BARTOMEU LLOMPART COLL, EXFUTBOLISTA

Llompart: “Pasé trece temporadas magníficas como jugador en el Elche, me sentí muy querido por la afición”

El exfutbolista con más partidos en Primera con el Elche repasa el legado que dejó durante más de una década en el conjunto ilicitano, donde llegó a disputar la final de la Copa del Generalísimo en el 69 y la histórica quinta plaza en la élite
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Iván Hurtado
12 de julio de 2026 - 03:57

 Bartomeu Llompart (Inca, Baleares) es una leyenda viva de la historia franjiverde. Convertido en el futbolista que más partidos ha disputado con el Elche CF en Primera División, el central balear echa la vista atrás desde la tranquilidad de su pueblo natal para repasar una época dorada e inolvidable. Aquellos maravillosos años en los que el conjunto franjiverde, en el viejo Altabix, rugía con una generación irrepetible que llevó al club a tocar el cielo con la histórica quinta plaza en la élite y la recordada final de la Copa del Generalísimo en 1969.

En esta entrevista, Llompart cuenta cómo fue su vida en la ciudad, las anécdotas del fútbol de su época y sus duras batallas en el campo contra rivales de la talla de Johan Cruyff. A pesar de que las graves lesiones marcaron el final de su carrera, el ex central recuerda con gran emoción sus trece años como jugador y deja claro que, por encima de los éxitos, lo más bonito fue el enorme cariño que recibió de una afición que siempre le hizo sentirse como en casa.

  • Antes de comenzar a hablar de su legado en el Elche CF, ¿qué es de su vida actualmente?

Estoy viviendo en mi pueblo natal, aquí en Inca, desde donde fui traspasado de la Constancia al Elche. Vivo en el campo; me hice una casa y estoy aquí, a poco más de un kilómetro de Inca. Estoy muy bien, con mi familia. Bueno, con mi mujer, porque una de mis hijas vive en Palma y mi otra hija vive en Andorra. Son las dos hijas que tengo. También tengo dos nietos.

Estamos tranquilos y bastante bien entre comillas, porque las lesiones me hicieron polvo.

  • ¿Cómo se produjo su llegada al Elche CF? ¿Quién fue la persona clave en su fichaje?

En aquella época yo jugaba en la Constancia, aquí en Segunda División. Jugué todos los partidos y me pretendían varios equipos: el Zaragoza, el Elche, el Valencia… Al final apareció Roberto Adalé, que era representante en aquella época, fue quien llevó todo el asunto y terminó llevándome al Elche.

Me dijo: «Vamos, porque allí están haciendo una renovación del equipo y va a entrar gente muy joven». Además, me habló de Elche como una ciudad industrial, igual que Inca, por el tema del calzado. Me dijo que había pueblos muy grandes, muy buena gente… Y efectivamente, encontré una ciudad muy acogedora, con una gran afición. También me ayudó Vilar, un portero que había jugado en el Elche. Lo mismo hicieron Amarilla, un paraguayo que también había estado allí y que jugaba conmigo en el Constancia, y Laguardia, otro paraguayo que también estaba con nosotros. Todos me hablaron muy bien del club y me dijeron que en Elche me iba a encontrar como en casa.

Con 19 años me imponía un poco salir de Mallorca e irme a la península, pero pensé que, si quería ser futbolista, tenía que dar ese paso. El Mallorca también quería ficharme, pero preferí marcharme a la península y que fuera lo que tuviera que ser. Allí pasé unos años muy felices.

  • ¿Qué sintió la primera vez que pisó la ciudad de Elche y la primera vez que se puso la camiseta del club?

Lo normal, aunque había que dar la talla desde el primer momento, porque en aquella época había auténticos pesos pesados en el equipo, como Ramos, Forneris, Iborra, Lezcano o Romero. Era un grupo de veteranos que habían hecho muchísimo por el Elche y habían dejado el listón muy alto.

Había que continuar ese camino dándolo todo. El primer año jugué pocos partidos, unos trece, si no recuerdo mal. Ya el segundo fui titular indiscutible, igual que el tercero y el cuarto. Poco a poco fui consolidándome y, viniera el entrenador que viniera, seguía siendo titular.

Al final estuve once temporadas en Primera División y dos en Segunda. Tuvimos la desgracia de descender y de no ascender en un último partido contra el Oviedo y tuvimos que permanecer una temporada más en Segunda. Al año siguiente ascendimos con cuatro jornadas de antelación.

  • ¿Cómo recuerda aquellos primeros años en la ciudad?

Muy buenos. Al principio vivía en la Pensión Carmen junto a otros jugadores, como Curro o Arribas. Antes era habitual vivir en pensiones. Más tarde Curro y yo nos fuimos a un piso y después también coincidimos allí con Ballester. Estábamos repartidos entre casas particulares y pisos.

Comíamos en el Granaino. El pueblo era muy acogedor. Para mí la afición era extraordinaria. En Elche se vivía muchísimo el fútbol. La mayoría trabajaba en las fábricas y durante toda la semana se hablaba del partido del domingo. Nosotros teníamos que responder en el campo.

Cuando ibas por la calle todo el mundo te saludaba. Se estaba muy bien. La verdad es que pasé unos años magníficos en Elche y me sentí muy querido.

  • Usted es el jugador con más partidos en Primera División con el Elche en toda la historia, ¿qué significa eso para usted?

Significa que siempre estuvimos luchando por no descender y que casi siempre lo conseguimos. Hacíamos cuentas continuamente e Íbamos sacando adelante las temporadas con mucho esfuerzo.

Hubo una temporada en la que quedamos quintos. Fue el año en el que coincidió toda aquella generación de jóvenes y teníamos un gran equipo. Había algunos veteranos, como Lezcano o Iborra, también estabamos Casco, Vavá, Villapún, Lico, yo en el centro del campo, Ballester, Canós, que además era de mi edad. Éramos prácticamente todos muy jóvenes. Solo Iborra nos sacaba unos diez o doce años y Lezcano unos seis o siete. Los demás teníamos entre 20 y 22 años.

Lo pasábamos muy bien. La verdad es que disfrutábamos muchísimo.

  • Usted disputó la única final del Elche CF en la Copa del Generalísimo, la actual Copa del Rey, ¿cómo se vivió desde dentro aquel torneo y sobre todo aquella final?

Nosotros habíamos ganado 3-0 en casa a la Real Sociedad en la semifinal. Cuando fuimos a Atocha, nos encontramos con el campo completamente encharcado. Nos marcaron cuatro goles y nosotros hicimos uno. Ese gol fue decisivo, porque el resultado global nos permitió forzar un partido de desempate, que se jugó en el Santiago Bernabéu y les ganamos 2-0. Fue un martes y jugamos un gran partido. Así conseguimos clasificarnos para la final.

Claro, después de haber jugado el domingo en un campo embarrado, volver a jugar el martes en el Bernabéu y tener que disputar la final el domingo siguiente contra el Athletic, lo acusamos un poco físicamente en la segunda parte. Nos pesaban las piernas.

Aun así, tuvimos ocasiones para marcar algún gol. Fue una experiencia apoteósica, sobre todo por la afición, que se volcó completamente con nosotros. Había banderas, gorros y de todo. Llegar a aquella final fue un espectáculo y creo que tuvo muchísimo mérito por nuestra parte. Antes habíamos eliminado también al Valencia, así que hicimos una gran Copa. Tuvimos la desgracia de perder la final, pero creo que dimos la talla. Aunque, como se suele decir, las finales están para ganarlas y nosotros la perdimos.

  • Vivió momentos históricos del club como la mejor posición del Elche CF en Primera tras quedar quintos y la final de la Copa del Rey, pero si tuviese que quedarse con un momento como jugador franjiverde, ¿cuál sería?

Me quedaría con aquella temporada en la que terminamos quintos. Hicimos una campaña extraordinaria. Aunque, en realidad, todas las temporadas tenían el mismo objetivo: mantenerse en Primera División. Eso era lo importante. Descender, como nos ocurrió una vez, fue muy duro.

Yo siempre he sido muy futbolero y lo sigo siendo. Incluso ahora. Este año también descendió el equipo de mi tierra, el Mallorca, y lo he sentido mucho. Bajar a Segunda División no es lo mismo que jugar en Primera. Todos lo sabemos. Aquella fue la peor época que viví en el Elche.

Creo que no hicimos la temporada que debíamos. Cambiamos tres o cuatro veces de entrenador, hubo bastante desorden y al final lo acabamos pagando con el descenso.

  • ¿Cómo se vivió el descenso y el ascenso en aquella época en la ciudad?

El descenso fue muy duro porque la afición estaba acostumbrada a ver al equipo siempre en Primera División. Fue un golpe muy importante. Pero todavía dolió más lo que ocurrió al año siguiente, cuando estábamos en Segunda y nos jugábamos el ascenso en el último partido de Liga contra el Oviedo. Empatamos 0-0 en casa después de tener, sin exagerar, unas veinte ocasiones de gol. Entre los postes, las paradas de Lombardía y balones que Carrete sacó prácticamente bajo los palos, no hubo manera de marcar. No pudimos hacer el gol y nos quedamos un año más en Segunda. Aquello fue un mazazo. Ya estaba preparada la fiesta, los cohetes… Todo estaba listo para celebrar el ascenso y no pudo ser.

Al año siguiente empezamos de nuevo con la idea clara de que había que ascender. Lo conseguimos con cuatro jornadas de antelación. Cuando todavía faltaban cuatro partidos para terminar la Liga ya éramos equipo de Primera División. Se celebró, por supuesto, pero no fue igual que habría sido el año anterior si hubiéramos ganado al Oviedo. Aquella habría sido una celebración espectacular. Aun así, el ascenso fue una gran alegría.

  • Para los más jóvenes que no tuvieron la suerte de verle jugar, ¿cómo se definiría en el campo?

Yo era un futbolista que, siendo sincero, no destacaba especialmente por la técnica para jugar en Primera División. Pero tenía muchas otras cualidades. Era muy fuerte en el marcaje, iba muy bien de cabeza y era rápido. El juego aéreo era una de mis principales virtudes y a los delanteros les costaba mucho jugar contra mí.

De hecho, muchas veces futbolistas como Cruyff o Sotil se enfadaban porque éramos una defensa muy dura, tanto yo como mis compañeros. Para mantenernos en Primera División teníamos que darlo todo. No podíamos competir con otros equipos que practicaban un fútbol más vistoso o más técnico.

Nosotros también teníamos futbolistas de muchísima calidad, como Lico, Marcial, Vavá o Lezcano, entre otros. Pero los que jugábamos atrás teníamos que ser contundentes y no cometer errores.

Mi principal misión era esa: ser fuerte en el juego aéreo, aprovechar la rapidez para que los delanteros no me superaran y hacer un marcaje lo más eficaz posible.

  • ¿Cuáles fueron los motivos de su salida del club?

Mi salida estuvo marcada por una lesión que sufrí jugando en Altabix. Me fracturé la tibia y el peroné, y ahí se truncó mi carrera en el Elche. Llegué a disputar más de 125 partidos consecutivos. Había enlazado varias temporadas seguidas sin faltar prácticamente nunca, pero aquella lesión lo cambió todo.

Conseguí recuperarme y volví a jugar en el nuevo estadio, pero allí sufrí una nueva lesión. Volví a romperme por el mismo sitio, en un partido contra el Athletic Club. Aquello ya puso fin a mi etapa como jugador del Elche.

Después el club me hizo un homenaje y comencé una nueva etapa como entrenador. Dirigí al Ilicitano en dos ocasiones, también entrené al Alicante y al Eldense. Más tarde regresé a Mallorca. En 1997 tuve la oportunidad de hacerme cargo del Mallorca durante dos partidos con el primer equipo, en una época en la que los entrenadores duraban muy poco en el cargo. Después permanecí diez años más en el club trabajando en el fútbol base.

En el Elche también regresé posteriormente. Con Diego Quiles como presidente trabajé en la Secretaría Técnica. Si sumo todas mis etapas, creo que estuve alrededor de diecisiete años vinculado al club: trece como jugador y después también como entrenador y en otras funciones.

Siempre tuvimos el mismo objetivo: conseguir que el Elche permaneciera en Primera División. Además, cada temporada intentábamos sacar algún jugador del Ilicitano para que llegara al primer equipo. Con el paso de los años aquello se convirtió casi en una forma de vida. Quería ayudar a los jóvenes para que siguieran ese camino. Después de tantos años, el Elche terminó siendo mi casa.

Sentirse querido por la gente también era muy importante. Para mí, el Elche fue algo espectacular. También lo fue para mi mujer y para mis hijas. Mi mujer es madrileña y vivió unos años muy felices allí. 

La afición del Elche siempre me pareció formidable. Para mí era una afición espectacular.

  • ¿Quién ha sido el mejor compañero que tuvo en el conjunto ilicitano y si todavía guarda el contacto de alguno de ellos?

La verdad es que ya no mantengo contacto con ninguno. De vez en cuando he hablado con Curro o con Arribas. Recuerdo que Arribas, que también era defensa central, me decía en broma: «Es que tú no dejas jugar a nadie». Y yo le respondía que tenía que seguir al pie del cañón, porque si dejaba el sitio era complicado volver a recuperarlo. También coincidí con Marcial, con Lico y con Vavá. Ahora, viviendo aquí, me resulta difícil desplazarme hasta Elche y además ya no tengo los teléfonos de muchos de ellos.

Aun así, siempre que hablo con alguien de Elche pregunto por antiguos compañeros. Me gustaría saber cómo están. También supe del fallecimiento de Lezcano, algo que me entristeció mucho. Cuando entrené al Elche en Segunda B tuve a Romero como segundo entrenador. Era un auténtico crack. Guardo muy buenos recuerdos de todos ellos.

  • ¿Quién ha sido el mejor jugador al que se ha enfrentado en un terreno de juego?

En el Real Madrid, Santillana era un rematador de cabeza extraordinario. Era espectacular. Pero para mí el mejor de todos fue Johan Cruyff. Era un futbolista diferente. Parecía que caminaba por el campo, pero de repente cambiaba el ritmo, hacía un regate y salía como una gacela.

Alguna vez conseguíamos frenarlo, aunque él se quejaba bastante porque decía que el Elche era un equipo muy duro. Para mí era el jugador que más llamaba la atención y el que mejor resolvía los partidos. Era el mejor de aquella época.

  • ¿Sigue la actualidad del Elche CF?

Sí. Todas las semanas busco información sobre el Elche. Leo las noticias, los comentarios y todo lo que sucede alrededor del club. Intento enterarme de todo lo que ocurre. Estoy pendiente todos los lunes de la actualidad. No solo del Elche, también del Mallorca y de los equipos a los que tengo cariño.

  • ¿Qué diferencias nota entre el fútbol actual y el de su época?

Ha cambiado muchísimo, sobre todo en el contacto físico y en la forma de defender. Antes era un fútbol mucho más duro. Ahora es un fútbol más técnico. Hay equipos que quieren jugar como el Barcelona, aunque muchas veces no tienen los jugadores adecuados para hacerlo y, desde mi punto de vista, se equivocan. Hoy los defensas tienen que medir mucho más las entradas porque las tarjetas llegan enseguida. Pero, al final, el fútbol sigue siendo lo mismo: ganar, ganar y volver a ganar. Da igual que juegues más bonito o más feo. Si ganas, parece que todo está bien. Eso nunca cambia.

  • ¿Qué valoración hace de su etapa en el Elche CF y que ha significado para usted vestir la camiseta franjiverde?

Para mí ha significado lo máximo. Es el equipo en el que disputé más partidos, donde más disfruté y el club que me dio el prestigio que tuve en el fútbol español de aquella época.

Gracias a mis temporadas en el Elche también tuve la oportunidad de formar parte de la selección sub-23. Todo eso fue posible porque el equipo estaba haciendo grandes campañas. Como futbolista, el Elche ha sido lo más importante de mi carrera.

  • Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría mandar a la afición del Elche CF y cómo le gustaría que fuera recordado en la historia del club?

A la afición del Elche no hace falta decirle mucho, porque sabe perfectamente cómo apoyar a su equipo. Siempre ha sabido animar y transmitir esa fuerza que los jugadores sienten dentro del campo. Ese apoyo es fundamental para levantar al equipo en los momentos difíciles. Este mismo año ha estado muy cerca de descender, igual que le ocurrió al Mallorca, de caer otra vez.

Por eso el respaldo de la afición es tan importante. Para mí, la del Elche siempre ha sido una afición extraordinaria, de las que animan de verdad. Solo les deseo que sigan disfrutando muchos años más del equipo en Primera División.

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