ENTREVISTA CAPITAL | DIEGO ALBERTO TROTTA, EXFUTBOLISTA

Diego Trotta: “Mi etapa en el Elche fue el momento más importante y más bonito de toda mi carrera”

El exfutbolista argentino recuerda con cariño su etapa en el Elche tras cuatro temporadas y más de 100 partidos defendiendo la franja, asegurando que “siempre entregué todo lo que tenía por esta camiseta”
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Iván Hurtado
25 de julio de 2026 - 06:06

Diego Trotta dejó una marca imborrable en el Elche CF, donde disputó más de 100 partidos a lo largo de cuatro temporadas. Central dinámico y de carácter, el exfutbolista argentino vivió en el Martínez Valero los años más destacados de su carrera en España tras su paso por Las Palmas y el Alavés, convirtiéndose en una figura clave para la zaga ilicitana y creando un vínculo con la ciudad y con el club que defendió durante cuatro campañas.

En esta entrevista, Trotta repasa su trayectoria profesional y analiza con nostalgia su etapa franjiverde. Desde sus inicios en Argentina hasta sus mejores recuerdos en el Elche, habla abiertamente de su llegada al club, los entrenadores que le marcaron, anécdotas de vestuario y su visión actual de la entidad ilicitana, reafirmando que su paso por el equipo fue el capítulo más bonito de su vida futbolística.

  • Nació en Argentina, ¿cómo recuerda sus primeros pasos en el fútbol hasta llegar a España?

Nací en Bahía Blanca, una ciudad con mucha tradición de baloncesto, pero yo de baloncesto, la verdad, nada. Viví una etapa muy feliz en las categorías infantiles y juveniles del Club Villa Mitre de Bahía Blanca.

Después tuve un paso fugaz por México a los 19 años y regresé otra vez a Bahía Blanca. Más tarde jugué en Huracán de Tres Arroyos, en Segunda División, y ese fue el trampolín que me permitió dar el salto a España. Primero llegué a la UD Las Palmas, luego al Alavés y, después, viví cuatro años en el Elche, que fueron los mejores de mi etapa futbolística. Finalmente terminé mi carrera en el Albacete.

  • ¿Cómo recuerda sus primeros años en España antes de firmar por el Elche?

Estoy muy agradecido a quien confió primero en mí, que fue la UD Las Palmas. El cambio fue muy importante porque estamos hablando de hace unos 25 años, cuando yo tenía 22 años. Pasar de la Segunda División argentina a la Segunda División española suponía un salto enorme en cuanto a profesionalización. Siempre cuesta estar lejos de la familia, pero yo estaba convencido de que mi lugar en el mundo era el fútbol profesional. Llegar a Europa fue un cambio muy importante para mí.

Mi primer paso fue en Las Palmas, después pasé al Alavés y, posteriormente, al Elche. De los cuatro años de contrato, la mayor parte del tiempo la viví en el club ilicitano. Fue la etapa más importante y la que recuerdo con más cariño, no solo en el plano deportivo, sino también en el humano, por toda la gente que conocí.

Hace bastante tiempo que no voy a Elche, aunque, si Dios quiere, el año que viene iré. Además, dejé allí un legado familiar muy importante, porque mi hermana se quedó a vivir en la ciudad, se casó allí y también vive mi sobrina. Por eso siempre mantengo un vínculo muy cercano con Elche.

  • ¿Cómo se produce su fichaje por el Elche CF?¿Quién fue la persona clave?

La persona clave fue Alberto Candela, que en aquel momento era el secretario técnico o secretario deportivo del club. Él contactó conmigo a petición del entrenador, Josu Uribe, que venía de ascender con el Getafe. Aquel año nosotros no pudimos lograr el ascenso con el Alavés. En esa época no existían los ‘play-offs’, sino que ascendían directamente los tres primeros clasificados.

A través de Alberto Candela el Elche ejecutó la opción de compra y firmé un contrato por cuatro temporadas. Tenía varias propuestas sobre la mesa, pero el Elche me sedujo. Me habían hablado muy bien del club, especialmente porque antes habían pasado por allí futbolistas argentinos como Trobbiani y Zárate.  También me habían hablado muy bien de la ciudad. Yo ya conocía el estadio Martínez Valero porque había jugado allí como rival y todo eso terminó de convencerme.

  • ¿Cómo fue su adaptación al equipo y a la ciudad el año de su llegada?

Fue muy fácil. El clima ayudó mucho, igual que la gente. Además, el club había contratado a un entrenador que me conocía bien, y eso siempre facilita las cosas. También coincidí con algunos futbolistas con los que ya había compartido vestuario o me había enfrentado anteriormente. 

  • ¿Qué diferencias había entre el fútbol argentino y el español?

Principalmente la diferencia estaba en los entrenadores, los campos de juego y toda la estructura organizativa de los clubes. Desde el primer día se percibía una planificación muy distinta a la que había en la Segunda División argentina.

También había diferencias económicas importantes. En España se viajaba en avión, mientras que en Argentina hacíamos desplazamientos en autobús de hasta mil kilómetros, algo que era una auténtica locura.

En aquel momento todo me parecía muy profesional: la organización de los clubes, los campos de juego y la estructura que tenían equipos como Las Palmas, el Alavés y, posteriormente, el Elche.

  • ¿Cómo recuerda su debut con la camiseta franjiverde?

Mi debut fue en un partido amistoso, durante el Trofeo Festa d’Elx. Siempre recuerdo aquella etapa con muchísima ilusión porque el objetivo era luchar por el ascenso. Al final no lo conseguimos, pero estuvimos peleando hasta el último momento. Creo que, junto con el Barcelona B, éramos el equipo que mejor rendimiento ofrecía en casa.

En aquella época también tuve la posibilidad de marcharme al Mallorca en Primera, que estaba luchando por evitar el descenso. Finalmente, junto a mi representante decidimos quedarnos en el Elche. Son las paradojas del fútbol: el Mallorca terminó salvándose y mantuvo la categoría en la temporada 2004-05, mientras que el Elche no consiguió el ascenso.

Aun así, nunca me arrepentí de la decisión porque la afición del Elche siempre estuvo muy identificada con el equipo. Jugábamos muy bien y contábamos con futbolistas de mucho nivel. Era un equipo con mucha jerarquía, aunque finalmente no pudo lograr el objetivo.

  • Estuvo cuatro temporadas y disputó más de un centenar de encuentros con el Elche, ¿qué año recuerda más especial y cuál es el partido que guarda con más cariño?

La temporada que recuerdo con más cariño fue aquella en la que estuvimos muy cerca del ascenso. Hasta el parón de Navidad éramos líderes y el equipo jugaba realmente bien. Después, por esas circunstancias que tiene el deporte, tan bonito como cambiante, no pudimos conseguir el ascenso.

El partido que más recuerdo fue uno ante el Hércules, cuando marqué un gol. En ese momento estábamos luchando por salir de la zona baja de la clasificación. Habíamos cambiado de entrenador: primero estaba Luis García y después llegó David Vidal. David Vidal nos dio un impulso importante y aquel encuentro ante el Hércules fue muy especial porque conseguimos la victoria. Además, coincidió con mi segundo gol como jugador del Elche. Los centrales no solemos marcar muchos goles, así que ese tanto es el que guardo con más cariño. Cada vez que hablo con algún aficionado del Elche, siempre termina recordándomelo.

  • Hubo un entrenamiento en el que tuvo un enfrentamiento con su excompañero Alberto Ruiz, en el que el Elche abrió a ambos un expediente disciplinario, ¿qué ocurrió aquel día?

Son cosas que pasan en el fútbol. Justo ese entrenamiento estaba siendo grabado y las imágenes salieron a la luz, pero a día de hoy sigo hablando con Alberto. Son situaciones que ocurren en todos los clubes en los que he estado. Lo que pasa es que, en este caso, coincidió que quedó registrado en vídeo.

Al final no fueron más que roces propios de la competitividad que había en ese momento y quedó todo ahí. De hecho, seguimos manteniendo el contacto. Él ahora está en el Real Madrid y hablamos de vez en cuando, igual que sigo hablando con muchos otros excompañeros. Eso es precisamente lo que más recuerdo del fútbol y lo que más me ha dejado ahora que ya estoy retirado, aunque sigo siendo entrenador: las amistades. Al final, eso es lo más valioso que te llevas.

Sigo en contacto con Willy Caballero, que es un gran amigo; con Fajardo, Pere Martí, Alfredo, el propio Alberto, Marc Bernaus, Raúl Martín y también con gente de la cantera del Elche, como Jaime Navarro y Víctor Gomis. También guardo mucho cariño a Jesús, el exfisio del Elche y a Jorge Pérez, exempleado del club. Tengo muchos excompañeros con los que todavía mantengo relación. Además, me sigo relacionando con los periodistas: Pepe Morago, Monserrate y Cristian Egea.

 

  • ¿Qué cree que le faltó al equipo para lograr el ascenso a Primera en esos cuatro años?

Con la perspectiva que me da el tiempo, creo que nos faltó un poco más de unión dentro del vestuario. La conexión con la afición era muy buena y nosotros sentíamos constantemente su apoyo, pero a nivel interno nos faltó algo más de unión grupal para alcanzar esos objetivos.

He estado en otros equipos donde sí conseguimos cosas importantes y puedo decir que, cuando se habla de la importancia del grupo humano, es totalmente cierto. Más allá de la idea futbolística que tenga el entrenador, si no existe un grupo unido es muy difícil lograr grandes metas.

Hoy, con la experiencia que tengo, puedo afirmar que puedes ganar partidos aunque no tengas un gran grupo humano, pero a largo plazo el denominador común de los equipos que consiguen cosas importantes es precisamente ese: tener un vestuario fuerte y unido.

  • ¿Cómo se produce su salida del club?

Estuve cerca de renovar el año anterior, cuando Mario Barrera era el director deportivo. Sin embargo, no llegamos a un acuerdo y decidimos esperar. Después llegó David Vidal y la renovación finalmente no se produjo. Fue una decisión exclusivamente deportiva. No hubo ningún problema económico ni nada parecido. Simplemente no se dio la renovación y acabé fichando por el Albacete.

  • Para los que no le vieron jugar, ¿cómo se definiría en el campo?

En aquella época no era tan habitual salir jugando desde atrás como ocurre hoy. Aun así, yo siempre intentaba ser la primera salida limpia del balón y jugar por abajo para facilitar el trabajo a los centrocampistas.

Era un central que mezclaba esa capacidad para iniciar el juego con un buen rendimiento en las dos áreas. Aunque no era un defensa alto, mido 1,77 metros, creo que tenía un buen juego aéreo.

Pero, por encima de todo, me considero un motivador nato. Tanto en el vestuario como dentro del campo siempre trataba de animar a mis compañeros cuando el equipo estaba sufriendo. Creo que eso es lo que más ha quedado de mí y, en parte, explica que todavía conserve tantas amistades del fútbol. Siempre intenté ser un amigo también dentro del terreno de juego.

  • ¿Quién fue el mejor entrenador que tuvo en el Elche y por qué?

Aunque pueda sonar raro porque finalmente tuvo que dejar el cargo, diría que Luis García Plaza. Fue el entrenador que más me enseñó en el aspecto táctico, en el trato humano y en la gestión del grupo. Es uno de los técnicos de los que más aprendí, aunque de todos se aprende algo. También aprendí mucho de David Vidal, que llegó en un momento complicado y consiguió levantar al equipo cuando no terminaba de arrancar.

Aquella era otra etapa del Elche. El club atravesaba muchos problemas económicos y hubo periodos en los que estuvimos bastante tiempo sin cobrar. Aun así, sigo manteniendo el contacto con mucha gente del club, incluido Monserrat, que era jefe de prensa, y también con algunos periodistas. Al final, eso es lo que te deja el fútbol. Puedes haber ganado dinero durante tu carrera, pero lo más bonito son las amistades.

  • ¿Quién fue el mejor jugador con el que compartió vestuario en el Elche CF?

Es difícil quedarse con uno solo. Los argentinos y los uruguayos formábamos un grupo muy unido. Teníamos una gran relación jugadores como Willy Caballero, Fajardo y Gastón Casas. Tampoco quiero dejar de nombrar al ‘Chino’ Zárate, que está haciendo una gran carrera. Además de ellos, sigo hablando con Alfredo, Pérez Martí, Raúl Martín y muchos otros compañeros. Tengo muy buenos recuerdos de aquel vestuario.

  • A lo largo de su trayectoria, ¿cuál ha sido el mejor futbolista al que se ha enfrentado en un terreno de juego?

En el Elche, sin duda, Nino. Era un delantero extraordinario. Le llegaba un balón arriba y casi siempre acababa definiendo. Después también me tocó enfrentarme a él cuando jugaba en el Tenerife y seguía demostrando el gran jugador que era.

Pero, si tengo que hablar de toda mi carrera, el futbolista que más me costó marcar fue Aritz Aduriz. Y también recuerdo perfectamente a David Villa. Yo estaba en Las Palmas, en 2002, cuando entró desde el banquillo y pensé: «¿Quién es este?». Era rapidísimo, una auténtica bala. Luego ya todos vimos hasta dónde llegó su carrera.

  • ¿Qué es de su vida actualmente y a qué se dedica?

Ahora soy entrenador. Vivo en Neuquén, una ciudad situada a unos 540 kilómetros de mi ciudad natal, Bahía Blanca. Me retiré como futbolista a los 37 años en Independiente de Neuquén y ya llevo diez años trabajando como entrenador. Estoy muy feliz con esta etapa y sigo completamente vinculado al fútbol, aunque ahora me toque vivirlo desde el otro lado de la línea de banda.

  • ¿Sigue la actualidad del club?

Sí, la verdad es que sí. Desde que llegaron los técnicos argentinos empecé a prestar todavía más atención al club. Desde que Bragarnik asumió un papel importante dentro del club seguí muy de cerca aquella etapa de Almirón y también la de Beccacece, cuando el equipo no pudo lograr el ascenso. Después seguí la campaña del ascenso y también la temporada de la permanencia con Eder Sarabia. Además, tengo una vinculación especial porque Sarabia es cuñado de Marc Bernaus, así que también existía esa afinidad.

Me gusta mucho la valentía de sus equipos. Además, hoy es mucho más fácil seguir la Segunda División española desde Argentina. Cuando yo jugaba era prácticamente imposible ver los partidos. Como mucho emitían alguno por Canal Plus al mediodía y poco más. Ahora, en cambio, puedes seguir encuentros en cualquier plataforma.

  • ¿Qué valoración hace de su etapa en el Elche CF y que ha significado para usted vestir la camiseta franjiverde durante cuatro temporadas?

Fue el momento más importante y más bonito de toda mi carrera. No solo por la trascendencia que tenía el club y por lo que representa hoy, sino sobre todo por la gente maravillosa que conocí allí. Además, siempre digo que dejé un legado muy importante en Elche porque mi hermana decidió quedarse a vivir allí. Nuestra historia familiar quedó ligada para siempre a la ciudad de Elche.

El año que viene, además, volveré porque mi hermana se casa. Será una oportunidad para recorrer de nuevo los lugares donde vivimos. No solo fui feliz yo, también lo fue toda mi familia: mis hijos, mi mujer, las amistades que hicimos… En ese sentido, puedo decir que el equilibrio entre mi carrera deportiva y la felicidad de mi familia fue un éxito.

  • Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría mandar a la afición del Elche CF y cómo le gustaría ser recordado por los aficionados?

Me gustaría que me recordaran como un jugador que siempre dejó una buena imagen, tanto dentro como fuera del campo. Sobre todo, como alguien que nunca se guardó nada, que siempre lo dio todo y que representó al Elche de la mejor manera posible, tanto en casa como fuera.

Quiero que la afición recuerde que nunca dejé de pelear, ya fuera por conseguir un ascenso o por evitar un descenso. Siempre entregué todo lo que tenía por esta camiseta.

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