Pepe Morago no nació en Elche, pero habla de la ciudad como quien habla de una casa levantada poco a poco. Llegó con su familia a principios de los años setenta, cuando sus padres buscaban un futuro mejor lejos de Membrilla, en Ciudad Real. Desde entonces, San Antón, la radio, el Elche Club de Fútbol y la información local forman parte de una misma biografía.
Casi cuatro décadas después de empezar en la profesión, Morago sigue definiéndose desde la ilusión y el oficio. No presume de voz reconocible ni de trayectoria, sino de aprendizaje, responsabilidad y respeto. En esta conversación mira hacia atrás sin nostalgia impostada: recuerda sus inicios, el transistor que le regaló su abuela, los momentos más duros y el cariño de una ciudad que ya siente como propia.
P. No naciste en Elche. Entonces, la primera pregunta es obligada: ¿por qué Elche?
R. Mis padres eligieron Elche porque ya había gente de Membrilla, nuestro pueblo, viviendo aquí. Les dijeron que había trabajo y mejores oportunidades. Mi padre vino primero, en 1970, y cuando encontró empleo nos vinimos toda la familia en 1971. Llegamos como tantas personas: buscando un futuro mejor. Mis padres compraron una casa en San Antón y allí tuve una infancia y una juventud preciosas. San Antón siempre estará en mi corazón.
¿Cuándo aparece la vocación periodística?
Entre los 11 y los 12 años. Mi abuela Josefa me regaló un transistor porque sabía que me encantaba la radio. También me regaló un diccionario y me dijo que apuntara las palabras que no entendiera para buscarlas después. No había internet, ni móviles, ni tantas distracciones. Escuchar la radio y aprender palabras fue el inicio de todo.
¿Empezaste directamente en el periodismo deportivo?
He trabajado siempre en el ámbito local, aunque también cumplí el sueño de colaborar en programas nacionales de la Cadena SER. Soy autodidacta, no tengo el título de periodista, pero tenía muchísimas ganas de aprender. Mis grandes pasiones han sido la radio, la información deportiva y también la interpretación. De hecho, en el Instituto de la Asunción me apunté enseguida al grupo de teatro.
¿Qué recuerdas con más cariño de tus inicios?
Sobre todo a los compañeros y responsables de los medios en los que he trabajado. He tenido la suerte de formar parte de grandes equipos en Radio Elche Cadena SER y en Elche 7 Televisión. Hay días estresantes y momentos duros, pero he disfrutado muchísimo la profesión.
También has vivido momentos difíciles. ¿Cuál fue el más duro?
El más duro fue en 2015, cuando el Elche fue descendido en los despachos a Segunda División. Para mí fue una injusticia enorme y me dolió muchísimo. Estuve a punto de dejar la profesión porque me hizo mucho daño. Pero prefiero quedarme con lo bueno, con todo lo aprendido y vivido.
“En esta profesión cada día es un desafío: lo que hiciste ayer ya no sirve para nada”
Con las redes sociales, el periodista está más expuesto que nunca. ¿Cómo afectan las críticas?
Estamos muy expuestos, sí. También hay que admitir que es una profesión en la que es fácil equivocarse, por eso hay que trabajar con mucho rigor. Yo acepto las críticas y agradezco de corazón el ánimo de la gente. Cuando tengo que formular una crítica, intento hacerlo siempre desde el respeto. Eso para mí es fundamental.
Si alguien no conociera a Pepe Morago, ¿cómo te describirías?
Como se lo digo a muchos oyentes: Pepe Morago, el obrero de la comunicación. Una persona con ilusión, con ganas de aprender y que pelea cada día como un león. Nunca me he creído nada. Esta profesión hay que lucharla todos los días.
¿Qué ha cambiado más en la profesión desde que empezaste?
Muchísimo. Empecé en 1987 y he tenido que reciclarme constantemente: la web, el autocontrol en la radio, la cámara para televisión, las nuevas tecnologías… Creo que esos avances han ayudado a la radio. Antes, si no escuchabas un programa en directo, lo perdías. Ahora están los podcasts, los audios y las grabaciones. Llegamos a más gente.
Después de tantos años siendo una voz reconocible en Elche, ¿qué es lo más bonito que te ha dado la gente?
El cariño. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero la gente ha sido tremendamente cariñosa conmigo. También me gusta que me digan lo que creen que puedo mejorar. Algunos me han dicho que soy blando, pero yo no lo comparto: no hay que confundir bondad con debilidad. He intentado contar las cosas sin hacer daño a nadie.
Pepe Morago: “No se puede confundir la bondad con la debilidad”
Si pudieras tomar un café con el Pepe Morago de hace 39 años, ¿qué le dirías?
Le diría que todos nos equivocamos, pero que siempre hay que pedir perdón cuando toca. También le diría que quizá debería haber aprendido más de publicidad y ventas, porque es una parte de la profesión que no he tocado tanto. Y que no abandone el sueño de la interpretación. Me gustaría participar algún día en una película, una obra de teatro, un doblaje o un casting. No es tarde.
¿Qué consejo darías a alguien que empieza ahora en periodismo?
Que no se desilusione. No hay tantas oportunidades como nos gustaría, pero los jóvenes estáis muy preparados. Les diría que protejan sus sueños, que se formen, que sean polivalentes y que pongan cariño en lo que hacen. Sin pasión, esta profesión no merece la pena.
¿Y como último consejo?
Intentar dar ejemplo, ser buena persona y tratar bien a la gente. Cada persona está librando su propia batalla, y una sonrisa o una buena palabra también ayudan.
Completa la frase: Pepe Morago fue un periodista…
Luchador, curioso y responsable. Un periodista que intentó informar con rigor, sin ofender ni molestar a nadie, y que puso todo su empeño en ejercer la profesión lo mejor posible.



Daniel Ruiz Perona



















